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Los votos y la economía van por caminos distintos en Sudáfrica

Los “nacidos libres” de Sudáfrica, que nacieron después de las elecciones de 1994, se dirigen a votar por primera vez en la comunidad de Mabheleni, en Kwazulu Natal. Crédito: GCIS/CC by 2.0

Los “nacidos libres” de Sudáfrica, que nacieron después de las elecciones de 1994, se dirigen a votar por primera vez en la comunidad de Mabheleni, en Kwazulu Natal. Crédito: GCIS/CC by 2.0

CIUDAD DEL CABO, 16 may 2014 (IPS) - La agencia de calificación de riesgo Moody’s le dio a Sudáfrica una valoración positiva porque los resultados de las elecciones generales del 7 de este mes aseguraron la continuidad de la política macroeconómica del país, al otorgar mayoría absoluta al gobernante Consejo Nacional Africano (CNA).

Pero el éxito del partido Economic Freedom Fighters (EFF), o Luchadores por la Libertad Económica, cuenta una historia diferente, vinculada a las desigualdades económicas del país.

Con su característica boina roja, el fundador de EFF, Julius Malema, se destaca como un revolucionario de izquierda que promete la nacionalización de las minas y los bancos, la expropiación de tierras para entregársela a los sudafricanos negros, la creación de empleos mediante la protección del desarrollo industrial y la gratuidad de la educación, la asistencia sanitaria, la vivienda y el saneamiento.

Con solo ocho meses de existencia, EFF conquistó 25 escaños en el parlamento y se convirtió en la tercera fuerza política del país, con 1,2 millones de votos en las elecciones generales del día 7.

Malema es un exdirigente de la Liga Juvenil del CNA, que fue expulsado de sus filas en 2012, acusado de incitación al odio contra los sudafricanos blancos, divisionismo en el seno del partido, lavado de dinero, fraude, extorsión y evasión de impuestos.

Ese año, el gobierno aprobó el Plan Nacional de Desarrollo , que según TRALAC, una organización dedicada al fomento de la capacidad empresarial, “se convirtió en la piedra angular de la política pública para encarar objetivos tales como el aumento del empleo, la reducción de la pobreza y la desigualdad”.

“Malema aprovechó el nicho electoral de los votantes descontentos con el CNA, jóvenes que se esfuerzan por conseguir empleo y trabajadores que luchan por llegar a fin de mes" : Adam Habib.

Sin embargo, la huelga que mantienen por demandas salariales los integrantes de la Asociación de Mineros y del Sindicato de Trabajadores de la Construcción puso de relieve la disparidad de los ingresos en las minas de Sudáfrica.

La tensión era visible estos días en la mina de platino Lonmin, en la provincia del Noroeste, donde mineros con armas tradicionales bloquearon los caminos con barricadas para impedir que sus compañeros regresaran al trabajo.

Los medios de comunicación locales informaron el jueves 15 que muchos parecían partidarios de EFF, ya que llevaban camisetas estampadas con el rostro de Malema.

El EFF de Malema es una plataforma que atrae a quienes quedaron fuera del sistema actual, afirmó el profesor Adam Habib, un politólogo de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo.

“Malema aprovechó el nicho electoral de los votantes descontentos con el CNA, jóvenes que se esfuerzan por conseguir empleo y trabajadores que luchan por llegar a fin de mes”, dijo a IPS.
Pero Habib argumenta que el digno resultado del EFF en las urnas no es más que un voto de protesta en muchos casos.

“Muchos ciudadanos no toman a Malema en serio. Los electores del EFF no votan por él porque piensen que es un presidente creíble. Votan por él por rencor con el CNA, y para enviarle un mensaje a la élite política en el poder”, aseguró Habib.

El CNA podría tener serios problemas si el partido no mira hacia adelante, y hacia adentro.
El escándalo y el incumplimiento de muchas de sus promesas afectó al partido gobernante de Jacob Zuma.

Dejó a muchos – jóvenes, pobres, marginados y partidarios del CNA de larga data – profundamente insatisfechos y desilusionados. Muchos no votaron o abandonaron el partido por otras fuerzas que les ofrecen un cambio radical.

Miembros de la comunidad de Mabheleni, en Kwazulu Natal, Sudáfrica, cuando se dirigían a votar el 7 de mayo, tras 20 años de democracia. Crédito: GCIS/CC by 2.0

Miembros de la comunidad de Mabheleni, en Kwazulu Natal, Sudáfrica, cuando se dirigían a votar el 7 de mayo, tras 20 años de democracia. Crédito: GCIS/CC by 2.0

Si el CNA espera recuperar la confianza y movilizar a los millones de jóvenes “nacidos libres” que crecieron en democracia, sus dirigentes tendrán que hacer hincapié en su compromiso con el futuro más que en el rol que desempeñaron para acabar con el régimen racista del apartheid (1948-1992), advirtió Habib.

“Tenemos que apelar a ellos y sus intereses”, dijo en referencia al electorado juvenil.

“La gran mayoría son pobres y marginados. Un partido debe tener un mensaje que les proporcione un futuro… un mensaje de inclusión, que aborde la desigualdad y proporcione a la gente un empleo y un nivel de vida digno”, planteó.

También tiene que ser “un mensaje de modernidad, de ser ciudadanos del siglo XXI”, señaló el politólogo.

“Hasta que lo hagan, no van a impulsar a esta generación”, afirmó.

El CNA ha sido el partido preferido de gran parte del electorado desde el fin del apartheid, gracias a su historia de lucha contra el apartheid y al legado del líder Nelson Mandela, quien gobernó el país entre 1994 y 1999 y falleció en diciembre de 2013.

El partido gobernante obtuvo 62 por ciento de los votos, pero perdió terreno clave en antiguos bastiones como la provincia de Gauteng y cayo cuatro puntos respecto a las elecciones precedentes.

Es hora de que los políticos analicen en profundidad su comportamiento actual, según Habib, ya que el apoyo que recibe el CNA está en su mínimo histórico.

“El descenso de cuatro por ciento del CNA debe ser una llamada de atención para la elite gobernante, sobre todo después de la caída del cuatro por ciento en 2009. Si eso no alcanza, el susto… debería despertarlo de su complacencia”, manifestó.

Esta complacencia fue evidente en el período preelectoral, cuando el presidente Zuma declaró que solo las clases medias “inteligentes” se preocupaban por el escándalo en torno a las “refacciones de seguridad” que se le practicaron a su casa de retiro en Nkandla, con un costo millonario.

Las elecciones de 2014 han sido un “prolegómeno para el juego real” de lo que sucederá en cinco años, según Habib. Ese sentimiento es compartido por analistas políticos como el profesor Steven Friedman, director del Centro para el Estudio de la Democracia en las universidades de Rhodes y Johannesburgo.

“El CNA reconoció que muchos de sus partidarios no estaban contentos con los líderes que… parecían más interesados en el cuidado de sí mismos que en los votantes”, dijo Friedman. El partido perdió el respaldo clave del Congreso Sindical de Sudáfrica y su otrora enérgica liga juvenil, agregó.

“Esta elección no desafió el dominio de la CNA en las urnas. Pero si el resultado convence a sus dirigentes que ya no tienen que preocuparse por los problemas que causan los políticos que se exponen ante el país, puede allanar el camino para que haya mucha más competencia en las próximas elecciones”, opinó Friedman en entrevista con IPS.

 
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