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Palestinos ante el arduo desafío de la unidad

El primer ministro de Gaza, Ismail Haniya (derecha), Azzam al Ahmad, funcionario de Fatah a cargo de la reconciliación (centro) y un alto dirigente de Hamás, Musa Abu Marzoq, en la reunión donde se firmó la reconciliación. Crédito: Khaled Alashqar/IPS

El primer ministro de Gaza, Ismail Haniya (derecha), Azzam al Ahmad, funcionario de Fatah a cargo de la reconciliación (centro) y un alto dirigente de Hamás, Musa Abu Marzoq, en la reunión donde se firmó la reconciliación. Crédito: Khaled Alashqar/IPS

GAZA, 7 may 2014 (IPS) - El intento de reconciliación entre las dos mayores fuerzas políticas de Palestina, Fatah, que controla Cisjordania, y Hamás, que gobierna la franja de Gaza, podría cambiar el equilibrio de Medio Oriente.

La división, que también se expresa en el control de los dos territorios palestinos separados, supuso un revés para el desarrollo y los derechos humanos de sus poblaciones y debilitó su posición en la negociación política para poner fin a la ocupación de Israel.

La ruptura se produjo en junio de 2007 cuando Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) tomó el control de Gaza en previsión de un golpe de Estado contra su administración y expulsó a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo gobierno encabeza Fatah.

Dos semanas después de que se anunciara la reconciliación, el 24 de abril de este año, Ismail Haniya, el primer ministro del gobierno de Hamás, y el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, comienzan a avanzar con cautela.

El acuerdo requiere que Abbas inicie las consultas para formar un nuevo gobierno de unidad nacional, que él presidirá, y tiene cinco semanas para hacerlo.

El pacto también determina la celebración de elecciones únicas en los dos territorios, seis meses después de la conformación del gobierno de unidad.

El acuerdo, inesperado, expuso la profunda crisis del gobierno de Hamás tras el bloqueo que Israel impuso a Gaza hace siete años y el reciente endurecimiento del control del ejército egipcio en la frontera palestino-egipcia.

Las fuerzas de Egipto destruyeron los túneles que transportaban todo tipo de contrabando y que se habían convertido en una salvación para la economía de la franja de Gaza.

“Hamás es sincero en sus intenciones de reconciliación y ha sido explícito en su aceptación de todas las condiciones. Estamos dispuestos a formar un gobierno de unidad nacional de acuerdo con los entendimientos con Fatah y los demás grupos palestinos”, declaró a IPS el líder del movimiento, Salah Bardawil.

Para el gobierno de la ANP, asentado en la ciudad cisjordana de Ramalah, la reconciliación aparece cuando las negociaciones para alcanzar una solución de dos Estados con Israel se encuentra en un callejón sin salida, lo que llevó a la Autoridad Palestina a buscar un acercamiento con Hamás y asestarle así un golpe político importante a Israel.

Azzam al Ahmad, funcionario de Fatah a cargo de las negociaciones por la reconciliación, dijo que ya es hora de que termine la división palestina. Reiteró que su movimiento está cumpliendo con los acuerdos alcanzados con Hamás en El Cairo y luego en Doha, con el auspicio del emir de Qatar.

“Debemos avanzar hacia la formación de un gobierno de unidad nacional”, declaró Ahmed a IPS.

El gobierno de unidad tendrá tareas considerables por delante.

“La primera es la preparación de las elecciones legislativas y presidenciales, y la segunda es abordar temas difíciles como el bloqueo impuesto a Gaza y la búsqueda de soluciones a la crisis en el puesto fronterizo de Rafah mediante el entendimiento con nuestros pares egipcios”, explicó Mustafá Barghouti, secretario general del partido Iniciativa Nacional Palestina y miembro del equipo que gestiona la reconciliación, en entrevista con IPS.

El pueblo palestino espera que el pacto alivie el bloqueo y el cierre de fronteras impuesto a la franja de Gaza, y permita reabrir el paso fronterizo de Rafah con Egipto.

Pero es posible que Hamás no logre mejorar las relaciones con El Cairo de inmediato, debido a sus diferencias con el actual gobierno egipcio.

“Egipto acogió con beneplácito la reconciliación palestina y se observan medidas para aliviar las restricciones en Rafah y facilitar el tránsito en general, pero esto no significa un cambio de la política egipcia hacia Hamás”, opinó Mekhemar Abu Se’da, profesor de ciencias políticas de la Universidad Al Azhar, en Gaza.

“Esto significa que Egipto continuará presionando a Hamás a menos que este proporcione señales de distanciamiento con la Hermandad Musulmana”, la principal organización política de la oposición egipcia, dijo Se’da a IPS.

El gobierno israelí parece estar conmocionado por el inesperado acuerdo y sus repercusiones políticas, aunque hay indicios de inminentes sanciones contra la ANP.

“En lugar de avanzar hacia la paz con Israel, Abbas avanza hacia la reconciliación con Hamás. Abbas debe elegir si quiere la reconciliación con Hamás o la paz con Israel. No pueden ser ambas, solo una”, declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu en su reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, poco después de que se anunciara la reconciliación.

Los pasos de potencias como Estados Unidos y la Unión Europea serán cruciales para apoyar o socavar el proceso de unidad.

 

 
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