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África necesita protección social para su desarrollo humano

David, de 14 años, transporta bidones de aceite de palma para su padre en Penja, en el litoral de Camerún. Para que el crecimiento camerunés sea sostenible hace falta una estrategia centrada en la población, aseguran los expertos. Crédito: Monde Kingsley Nfor/IPS

David, de 14 años, transporta bidones de aceite de palma para su padre en Penja, en el litoral de Camerún. Para que el crecimiento camerunés sea sostenible hace falta una estrategia centrada en la población, aseguran los expertos. Crédito: Monde Kingsley Nfor/IPS

YAUNDÉ, 25 jul 2014 (IPS) - En los últimos 13 años, Michael Ndah, de 37 años, trabajó para tres constructoras de carreteras en Camerún, pero solo en los últimos dos años su empresa actual lo inscribió en el Fondo Nacional de Seguridad Social (CNPS, en inglés). 

El CNPS es un sistema de pensiones para los trabajadores del sector privado, pero solo pueden acceder a él si las empresas donde trabajan los inscriben. El fondo abarca la atención médica general, quirúrgica y la hospitalización, pero la cobertura que le corresponde a Ndah no incluye la salud de su familia.

"Un error común es que solo los países ricos pueden darse el lujo de la protección social o los servicios básicos universales. Como documenta el presente informe, la evidencia indica lo contrario”: Informe de Desarrollo Humano 2014.

“Cuando mi esposa va al hospital no puedo usar la tarjeta de seguro para el tratamiento y dicen que primero tengo que pagar en efectivo”, le explicó a IPS.

El Código Laboral de Camerún estipula que siete por ciento del salario de los trabajadores se destinará al CNPS cada mes, con un tope salarial ficticio calculado por el sistema en unos 640 dólares, aunque la persona gane más.

Se trata de un sistema contributivo en que 2,8 por ciento de los pagos los aporta el trabajador y el resto el empleador. Pero las pensiones en general son bajas debido a que se calculan según el tope salarial ficticio de 640 dólares mensuales.

Y esa es una gran preocupación para Ndah.

“No sé si, antes de la jubilación, habré aportado lo suficiente para tener derecho a una pensión mensual”, se preguntó.

El número de trabajadores que pertenecen al CNPS también es bajo. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cerca de 53,3 por ciento de los 21,7 millones de habitantes del país tienen edad para trabajar, entre 16 y 64 años, pero solo 10 por ciento de ellos están asegurados por el CNPS.

“Se supone que todos los trabajadores del sector formal deben estar inscriptos en la seguridad social dentro de los ocho días de firmar el contrato de trabajo, pero muchas empresas no aplican la ley”, indicó John Yewoh Forchu, un inspector del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a IPS.

La alta tasa de desempleo en este país, cercana al 30 por ciento, favorece a las empresas que, en su mayoría, no están dispuestas a contratar a sus empleados formalmente.

Warda Ndouvatama, un administrador civil con sede en Yaundé y experto en seguridad y protección social, asegura que la mayoría de las compañías declaran tener una cantidad menor de trabajadores contratados para evadir los aportes al seguro social.

Este fenómeno no solo es común en Camerún, sino también en muchos países africanos donde más de 70 por ciento de la población trabaja en el sector informal, sin contratos de trabajo, añadió en diálogo con IPS.

“Esto repercute mucho en la capacidad de la gente para lidiar con las eventualidades presentes y futuras”, comentó Ndouvatama.

Aunque África goza actualmente de un mayor crecimiento económico y bienestar en general, el último Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) recomienda que los países del continente redoblen la lucha contra la pobreza.

El informe de 2014, publicado el jueves 24, señala que los programas de protección social brindan una capa adicional de apoyo porque ayudan a las familias a evitar la venta de sus bienes, a mantener a sus hijos en la escuela o a recibir la atención médica necesaria, todo en beneficio de su bienestar a largo plazo.

“Un error común es que solo los países ricos pueden darse el lujo de la protección social o los servicios básicos universales. Como documenta el nuevo informe, la evidencia indica lo contrario”, según el informe del PNUD.

“A excepción de las sociedades sometidas a conflictos violentos e inestabilidad, la mayoría de las sociedades pueden, y muchas lo han hecho, instaurar los servicios básicos y la protección social”, añade.

Mutale Wakunuma, la coordinadora nacional en Zambia de la Plataforma de África para la Protección Social, una alianza regional de organizaciones sociales, concuerda con el PNUD.

“Existe una evidencia abrumadora sobre la función que desempeña la protección social en la reducción de la pobreza extrema y cómo ayuda a los países a recuperarse de las crisis, pero necesitamos que los gobiernos la implementen en serio”, subrayó.

Las políticas de protección social que ayudan a mitigar la pobreza son pocas, aseguró a IPS.

Por eso, el IDH “observa que, a pesar de los avances, África subsahariana es la región más desigual del mundo”, subrayó Wakunuma.

Lisa Simrique Singh, economista del PNUD en Yaundé, dijo que el análisis mundial y nacional en torno a la agenda social posterior a 2015 se centra en “la resiliencia y el crecimiento sin exclusiones”.

“Para que el crecimiento en Camerún sea resiliente hace falta una estrategia centrada en la población”, afirmó.

“Se necesita una estrategia sistémica que combine intervenciones a nivel macro, micro y sectoriales… para atender las necesidades reales de los pobres. Y como instrumento de política de Estado, la protección social debe integrarse a la agenda global del crecimiento en el país”, agregó.

“La seguridad social existe en la actualidad, pero solo abarca y beneficia al sector formal, que representa alrededor del 10 por ciento de la población”, precisó la economista.

En este contexto, Camerún planifica la reforma del CNSP.

Entre los cambios previstos se encuentra el aumento de la contribución mensual de siete a 13 por ciento del salario, la creación de un sistema de seguridad para el sector informal y la cobertura sanitaria universal que garantice el acceso al tratamiento médico, incluso cuando el paciente no tenga dinero.

Las autoridades del CNSP reconocen que si no se incorporan más personas, para el año 2020 el sistema de seguro social estará en problemas.

El sistema, “de 1974, es antiguo. Debe reformarse porque ahora tenemos una población más envejecida que antes de los años 90. En esa década, 10 trabajadores aportaban para una persona jubilada, pero hoy son 10 las que aportan para seis jubiladas”, explicó Forchu, el inspector laboral.

Con los aportes de Amy Fallon (Kampala) y Friday Phiri (Lusaka).

 

 

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