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Países del Sur se imponen al Norte en negociación de la OMC

Delegados presentes en el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra, el 22 julio de 2014. Crédito: Jessica Genoud/OMC

Delegados presentes en el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra, el 22 julio de 2014. Crédito: Jessica Genoud/OMC

GINEBRA, 28 jul 2014 (IPS) - Bolivia, Cuba, India y Venezuela patearon el tablero de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) cuando exigieron una solución permanente en materia de seguridad alimentaria antes de avanzar en el discutido Acuerdo de Facilitación Comercial que proponen los países industrializados. 

Los cuatro países en desarrollo asestaron un golpe contundente a los actores dominantes del comercio mundial el viernes 25 cuando se negaron a sumarse al consenso sobre el protocolo necesario para la aplicación plena del Acuerdo de Facilitación Comercial (TFA, en inglés) que venía abriéndose paso por la OMC a base de presiones y promesas.

“Esto es inimaginable: que Nueva Delhi pueda decidir la suerte de las decisiones en la OMC, que ha sido un coto de Estados Unidos y la Unión Europea durante los últimos 50 años”, destacó un delegado comercial de un país occidental.

El desequilibrio, en función de su avance, entre el TFA, por un lado, y la falta de un avance creíble con respecto a la agricultura y el desarrollo, por el otro, sobre todo para acordar una solución permanente en los programas de acumulación de reservas públicas, salió a la luz en varias reuniones celebradas en África y en otros lugares.

Los países industrializados se mostraban triunfantes en la novena reunión ministerial de la OMC celebrada en Bali, Indonesia, en diciembre, después de haber asegurado el TFA.

Por sí solo, el TFA armonizaría los trámites aduaneros de los países en desarrollo a la par con los de los países industrializados. El tratado ofrecería a las empresas privadas un mayor acceso a los mercados de importantes economías como China, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur.

El exdirector general de la OMC, Pascal Lamy, señaló que el TFA reduciría los aranceles de los países en desarrollo en un 10 por ciento.

A cambio, la reunión de Bali les ofreció a los países del Sur resultados a medias en su paquete sobre agricultura y desarrollo, incluido un mecanismo provisional referido a la acumulación de reservas públicas para la seguridad alimentaria con la promesa de una solución permanente en cuatro años.

El paquete también incluía un acuerdo sobre servicios generales en la agricultura, mejoras relacionadas con la transparencia en lo que se denominan disposiciones de administración de las cuotas arancelarias, y la mayoría de los subsidios y créditos a las exportaciones agrícolas que distorsionan el comercio.

Los países más pobres se aseguraron promesas del máximo empeño referidas a normas de origen preferencial para la exportación a los países industrializados y un trato preferencial a los servicios y proveedores de servicios de los países menos adelantados.

También se acordó el acceso libre de tasas y cuotas a los mercados para los países menos adelantados y un mecanismo de control final para flexibilidades de trato especial y diferenciado.

El TFA tuvo un avance importante desde la reunión de Bali, mientras otras cuestiones planteadas por el Sur en desarrollo pasaron a un segundo plano en la OMC.

El desequilibrio, en función de su avance, entre el TFA, por un lado, y la falta de progreso creíble con respecto a la agricultura y el desarrollo, por otro, sobre todo para acordar una solución permanente en los programas de acumulación de reservas públicas, salió a la luz en varias reuniones celebradas en África y en otros lugares.

“Siete meses después de Bali, no tenemos la seguridad ni la confianza necesaria de que se produzca un diálogo constructivo sobre los problemas que impactan en los medios de vida de una parte muy significativa de la población mundial”, declaró el embajador de India, Anjali Prasadtold, ante el Consejo General de la OMC, durante las reuniones ministeriales del viernes 25.

El FTA “debe implementarse como parte de un único emprendimiento que incluya la solución permanente sobre la seguridad alimentaria”, añadió el embajador indio.

Bolivia, Cuba y Venezuela tomaron la misma posición que India: todos los asuntos que abarca el paquete de Bali deberán aplicarse en condiciones de igualdad.

“Nada se acordará hasta que todo quede acordado en el paquete de Bali”, aseguró el ministro de Comercio de India, Nirmala Sitaraman, al diario Financial Times.

En este contexto, India finalmente suspendió las negociaciones cuando solicitó ante el Consejo General de la OMC que “la adopción del protocolo de facilitación del comercio se aplace hasta que se encuentre una solución permanente a la acumulación de reservas públicas para la seguridad alimentaria”.

La ausencia del protocolo dificulta la rápida liberalización de los regímenes aduaneros según lo establecido en el TFA. En los hechos, India acabó con la pronta adopción del instrumento de facilitación del comercio.

“Hoy, estamos muy desanimados porque un pequeño puñado de miembros de esta organización están dispuestos a alejarse de sus compromisos en Bali, para matar el acuerdo de Bali, para matar el poder de esa buena fe y buena voluntad que todos compartimos”, declaró el representante comercial adjunto de Estados Unidos, Michael Punke, en la sede de la OMC en Ginebra.

Los delegados de Japón, la UE y un grupo de 25 países del Norte industrial y el Sur en desarrollo criticaron a India por su oposición al TFA hasta que se resuelvan los demás asuntos, en particular, la solución permanente de la seguridad alimentaria.

“Pero el TFA no puede divorciarse de los demás asuntos, como la seguridad alimentaria, que debe transformarse en un acuerdo vinculante con carácter prioritario”, explicó el exdelegado comercial de India, Jayant Dasgupta, en diálogo con IPS.

Dasgupta planteó varios motivos por las que la seguridad alimentaria debe ser prioritaria frente al núcleo mercantil más duro del TFA.

“El debate sobre la seguridad alimentaria expuso la insensibilidad de los negociadores comerciales de algunos importantes países industrializados, impulsados por siete u ocho empresas transnacionales que dominan el comercio mundial de alimentos, para abordar las cuestiones de seguridad alimentaria”, señaló.

Esa insensibilidad revela una “interpretación estática de las normas comerciales adoptadas hace muchas décadas, cuando no se concebían estos problemas”, añadió Dasgupta.

El problema de las adquisiciones públicas con el fin de la acumulación de reservas para la seguridad alimentaria existe no solo en India, sino también en China, Indonesia, Filipinas, Pakistán, Egipto, Jordania, Nigeria, Kenia y muchos otros países en desarrollo, explicó.

“Debido a la forma en que están redactadas las disposiciones sobre agricultura del acuerdo, la mayoría de estos países en desarrollo podrían considerarse en violación de las normas de la OMC”, aseguró. “India manifiesta no solo sus propios problemas, sino también los de otros países en desarrollo”, dijo.

“Al tratar de arrinconar a India en este tema sumamente delicado para muchos países en desarrollo, Estados Unidos y su puñado de partidarios ponen en grave peligro la credibilidad de la OMC en cuanto a su capacidad para corregir sus errores y mostrarse sensible a las necesidades de una mayoría de sus miembros en desarrollo”, concluyó.

 

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