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Sequía o inundaciones, la oscilante realidad del Caribe

Paulette Bynoe, especialista en gestión de riesgo de desastres y ambiental y políticas de adaptación al cambio climático, sostiene que la gestión integrada de recursos hídricos es fundamental. Crédito: Desmond Brown/IPS.

Paulette Bynoe, especialista en gestión de riesgo de desastres y ambiental y políticas de adaptación al cambio climático, sostiene que la gestión integrada de recursos hídricos es fundamental. Crédito: Desmond Brown/IPS.

CASTRIES, Santa Lucía, 24 jul 2014 (IPS) - Sometida a las impredecibles variaciones climáticas que impactan la disponibilidad y calidad del agua, la pequeña isla caribeña de Santa Lucía se esfuerza por crear resiliencia contra los problemas que aquejan al sector.

Paulette Bynoe, especializada en gestión de desastres, políticas de adaptación al cambio climático y gestión ambiental, dijo que la administración integrada de recursos hídricos es fundamental.

“Hemos logrado avances creando conciencia entre profesionales y otros importantes actores sobre este asunto. Ese es el primr paso”, dijo a IPS.

“En otros sectores también podemos tratar de coordinar, ya sea en agricultura o turismo. Es importante que seamos originales y dejemos de tener sectores para trabajar realmente juntos”, añadió.

"Los gobiernos de la región deben colaborar para que las lecciones aprendidas en un país se puedan llevar a otros": Paulette Bynoe

A principios de este mes, Bynoe estuvo a cargo de un taller de tres días sobre Desastres Hidroclimáticos en la Gestión Integrada de Recursos Hídricos en Santa Lucía. El mismo se realizó en el marco del proyecto de Reducción de Riesgos a Recursos Humanos y Naturales Derivados del Cambio Climático (RRACC), de la Organización de los Estados del Caribe Oriental.

Los participantes se informaron sobre los aspectos clave de la Gestión Integrada de Recursos Hídricos y la reducción del riesgo de desastres, las implicaciones del cambio climático y la variabilidad de la gestión de recursos hídricos, la legislación y los requisitos institucionales a escala comunitaria ambas cuestiones, la economía de desastres y las respuestas de emergencia.

Rupert Lay, especialista en recursos hídricos de proyecto RRACC, dijo a IPS: “Lo que necesitamos hacer ahora y más adelante en la región es correlacionar directamente los efectos, los impactos económicos de las condiciones climáticas adversas con los recursos de agua”.

El 9 de este mes, la Compañía de Agua y Saneamiento de Santa Lucía (WASCO, en inglés) estableció un plan de emergencia en toda la isla por la sequía. De hecho, el gobierno describió la situación actual como “crisis de agua”.

El problema, que se originó en el norte de este país insular, se expandió a todo el país.

El director general de WASCO, Vincent Hippolyte, dijo que hubo suficientes lluvias para cubrir la demanda de los consumidores. En la última evaluación, el embalse estaba a 322 pies (poco más de 98 metros), cuando el nivel normal es de 333 pies (101,5 metros).

“A pesar de las lluvias y el verdor, las sequía existe porque los ríos no se mueve. No tienen el caudal que le permite a WASCO extraer suficiente agua para cubrir la demanda”, explicó.

El gobierno señaló que los especialistas pronosticaron que la sequía podría persistir hasta agosto.

Bynoe observó que lo que ocurre en Santa Lucía y otras partes del Caribe es consistente con los pronósticos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y el Grupo para el Modelado Climático, de la Universidad de las Indias Occidentales.

Ambos grupos ofrecieron posibles escenarios para los pequeños estados insulares en desarrollo en relación con el cambio climático y cómo este fenómeno y la variabilidad climática pueden afectar a los recursos hídricos, puntualizó.

“La cuestión es que en la región es altamente probable que tengamos escasez de agua, por lo que podemos tener sequías y, quizá, al mismo tiempo, cuando tenemos precipitaciones pueden ser muy intensas”, precisó Bynoe, quien además es directora de la Escuela de la Tierra y Ciencias Ambientales de la Universidad de Guyana.

Los modelos muestran que puede haber tanto escasez como exceso de agua, ambos pueden causar graves problemas para el Caribe, apuntó.

“Con demasiada agua podemos tener desbordes, sedimentación y contaminación de agua, lo que quiere decir que en países que dependen del líquido superficial, el tratamiento se vuelve fundamental, pero esto implica un costo porque es un proceso muy caro”, explicó.

“Pero para tratar el agua se necesita mucha energía y este es uno de los sectores que más contribuye a la emisión de gases invernadero. Entonces puede ver dónde el cambio climático afecta al agua, pero al tratarla también puede contribuir al cambio climático”, precisó.

Para Santa Lucía y sus vecinos, la falta de recursos económicos está entre los principales desafíos, remarcó Bynoe, cuando se trata de nuevas medidas mitigación y adaptación en relación con desastres hidroclimáticos.

También mencionó la importancia del capital humano y remarcó la necesidad de tener personas capacitadas en áreas especiales para ayudar a modelar “porque para prepararnos tenemos que saber de qué se trata, cuál es la probabilidad de ocurrencia, qué camino podemos tomar para lograr lo que más nos beneficie”, observó.

“Necesitamos el capital humano porque primero los gobiernos de la región deben colaborar para que las lecciones aprendidas en un país se puedan llevar a otros y replicar las buenas experiencias para no ser rehenes del mismo tipo de problemas”, prosiguió.

“Pero también se necesita el capital social dentro del país en el que tratamos de garantizar la participación de todos los actores, es un proceso muy democrático porque no se trata solo de las autoridades. Cada persona, cada hogar debe desempeñar un papel en la adaptación; comienza con un hombre o una mujer frente al espejo”, añadió.

En octubre de 2010, el huracán Tomas pasó muy cerca de Santa Lucía y dejó 14 personas muertas y los daños materiales ascendieron a millones de dólares.

Tres años después, este país fue uno de los tres del Caribe Oriental que el 24 de diciembre de 2013 recibieron cientos de milímetros de agua que causaron la muerte de 13 personas.

 

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