Alimentación y agricultura, Ambiente, Biodiversidad, Ciudadanía en movimiento, Desarrollo y ayuda, Destacados, Economía verde, Economía verde, Economía y comercio, Europa, Proyectos, Sociedad Civil, Últimas Noticias

Agricultura orgánica se abre un espacio en Polonia

Agricultor orgánico Slawek Dobrodziej con voluntarios de Varsovia trabajando en su granja. Crédito: Cortesía de. Malgosia Dobrodziej

Agricultor orgánico Slawek Dobrodziej con voluntarios de Varsovia trabajando en su granja. Crédito: Cortesía de. Malgosia Dobrodziej

VARSOVIA, 26 ago 2014 (IPS) - El agricultor polaco Slawek Dobrodziej tiene una original forma de prepararse para el triatlón: nada en un lago detrás de su casa, corre alrededor de sus 11 hectáreas para cuidar sus cultivos y al final del día pedalea 40 kilómetros en su bicicleta hasta el pueblo más cercano donde hace algunas compras.

Esa es la energía que se necesita para ser un agricultor ecológico en Polonia.

En la actualidad, alrededor de 3,5 por ciento de las tierras cultivables de Polonia se dedican a la producción orgánica. Esta área viene creciendo de forma sostenida desde hace unos años, a pesar de varios obstáculos.

“El modelo de agricultura con apoyo comunitario puede ayudar a promover la biodiversidad, porque los consumidores compran diferentes tipos de verduras y productos, así como propagar el modelo orgánico certificado, que actualmente solo se desarrolla de forma marginal en Polonia.

De los 1,8 millones de agricultores, solo 26.000 tienen el certificado orgánico (aunque algunos de ellos solo tienen praderas y no necesariamente producen alimentos) y solo 300 de ellos cultivan alimentos.

Las autoridades polacas vienen cortando subsidios a la agricultura ecológica a mediano y largo plazo y prácticamente eliminaron el apoyo público a los huertos ecológicos. Todo esto sucede en el marco de las últimas políticas nacionales, adoptadas en paralelo al nuevo presupuesto de la Unión Europea (UE) para el periodo 2014-2020.

Los pequeños agricultores orgánicos deben afrontar los complicados procedimientos burocráticos necesarios para obtener fondos nacionales y europeos. Slawek Dobrodziej y su esposa Malgosia claramente están decididos a superar las trabas.

En los últimos ocho años, la pareja logró construir una granja de producción ecológica en el pueblo de Zelisxewo, cerca de la occidental ciudad de Szczecin. Venden unos 100 tipos de frutas y verduras en varias ciudades polacas, incluida Varsovia.

Según Malgosia, contable de la granja familiar, los primeros años fueron particularmente difíciles. Vender grandes cantidades de un solo producto a las compañías procesadoras de alimentos no les resultó rentable. La agricultura orgánica, que no usa pesticidas, requiere mucho trabajo manual, y lo que pagan las empresas no alcanza para cubrir los costos.

La familia logró acceder a algunos fondos nacionales y europeos, pero el monto total apenas alcanzó para comprar maquinaria básica. Con los recursos europeos, la persona beneficiada suele tener que financiar una parte, lo que quiere decir endeudarse con los bancos.

Lograron tener más recursos cuando diversificaron su producción y encontraron nuevas oportunidades de mercado vinculándose directamente con los consumidores en las grandes ciudades. Fue un gran punto de inflexión lograr vender en un gran mercado de productos ecológicos de Varsovia.

Además, este año, por primera vez, comenzaron a vender a los consumidores a través de dos programas de agricultura con respaldo comunitario en las ciudades de Szczecin y Poznan. Estos son modelos que funcionan gracias a que unos 30 consumidores pagan por adelantado las verduras que recibirán todas las semanas entre los meses de verano y de otoño.

La idea de la iniciativa es que los consumidores comparten los riesgos con los agricultores.

Cuando entran al programa, los primeros se comprometen a aceptar las verduras que el agricultor sea capaz de producir según las condiciones climáticas. También pueden participar como voluntarios en la granja, lo que les da ciertos conocimientos del trabajo agrícola que la mayoría de la gente desconoce.

El modelo resultó ser una excelente forma de garantizar cierta estabilidad financiera a las pequeñas granjas, indicó Malgosia.

El primer modelo se creó en Polonia en 2012. La iniciativa se propagó y ya hay seis. Se prevé que se creen otros el año que viene, dada la buena recepción que les dieron los consumidores y la comunidad de productores.

“Ahora tenemos demasiado trabajo, pasamos mucho tiempo envolviendo paquetes de medio kilogramo de verduras para vender en los comercios orgánicos”, explicó Malgosia. “El modelo parece prometedor, porque nos liberamos del calvario de envolver y también obtenemos algo de efectivo al inicio de la temporada, con lo que podemos invertir en la maquinaria que necesitamos”, prosiguió.

“Creo que a muchos agricultores polacos les puede servir, porque el modelo es realmente viable económicamente”, coincidió Sonia Priwieziencew, quien junto con su compañero Tomasz Wloszczowski, tiene una granja ecológica de seis hectáreas en el pueblo de Swierze Panki, 120 kilómetros al noreste de Varsovia, que desde hace tres años participa en esta iniciativa de consumidores y agricultores.

“El modelo de agricultura con apoyo comunitario puede ayudar a promover la biodiversidad porque los consumidores compran diferentes tipos de verduras y productos, así como propagar el modelo orgánico certificado, que actualmente solo se desarrolla de forma marginal en Polonia”, explicó Priwieziencew.

Ella es muy crítica sobre el enfoque que las autoridades le dan a la agricultura ecológica. A pesar de que la gran mayoría de los agricultores polacos tienen pequeñas parcelas, las políticas del gobierno y de la UE son más favorables a la producción industrial a gran escala.

A pesar de la nueva Política Agrícola Común, adoptada este año en Bruselas, que se supone que ofrece una pauta agrícola para la UE en los próximos años y preconiza la producción orgánica y de pequeña escala como forma de garantizar la seguridad alimentaria, limitar el cambio climático y preservar la biodiversidad, las políticas y la financiación nacionales no necesariamente la respetan, en especial en Europa central y oriental.

Pero este mes, en Varsovia, abrió la primera cooperativa de productores que vende verduras y otros productos y cuyos miembros pueden comprar con descuento si trabajan de forma voluntaria en la granja.

Ese tipo de iniciativas existen en distintas ciudades polacas e incluso a escala de barrios. La nueva pasión por la agricultura urbana hizo que museos de Varsovia y de otras ciudades pusieran sus áreas verdes a disposición de la población local, interesada en cultivar verduras.

“Cada una de esas iniciativas le da a los pequeños agricultores ecológicos una nueva oportunidad para vender más y desarrollarse”, remarcó el activista Piotr Trzaskowski, quien creó el primer modelo de cultivo orgánico con apoyo comunitario en Varsovia.

“Esos agricultores deben sobrevivir porque son los verdaderos guardianes de la tierra y del ambiente, a diferencia de los productores convencionales a gran escala que convierten la tierra en mercancía, comprándola, usándola e ignorando el impacto sobre la biodiversidad, la gente y el ambiente”, explicó.

Editado por Phil Harris / Traducido por Verónica Firme

 

X
Metas del Milenio - Hacia 2015
  • Hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Boletín semanal