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Potencias toleran a Hezbolá en aras de la estabilidad de Líbano

Cartel en el valle de Becá, en Líbano, con la imagen de un “mártir” de Hezbolá muerto en el conflicto sirio. Crédito: Shelly Kittleson/IPS

Cartel en el valle de Becá, en Líbano, con la imagen de un “mártir” de Hezbolá muerto en el conflicto sirio. Crédito: Shelly Kittleson/IPS

BEIRUT, 6 ago 2014 (IPS) - La  preocupación de las potencias de Occidente por el apoyo que brindan a las fuerzas armadas de Líbano, que en su opinión colaboran con una “organización terrorista”, se ha desdibujado en los últimos tiempos, por la prioridad de apoyar la estabilidad del país ante los impactos del creciente conflicto en la región.

El hecho de que Hezbolá (Partido de Dios), una organización política que mantiene una fuerza militar paralela a las fuerzas armadas libanesas, ya no oculte su participación en los combates en la frontera sirio-libanesa no hace mucha diferencia, aunque Estados Unidos y la Unión Europea (UE) lo designen oficialmente como una organización terrorista.

Cuando se viaja por el oriental valle de Becá, los carteles de los shahid, o mártires de Hezbolá, en el conflicto sirio compiten por espacio con aquellos de los populares imanes chiitas y del líder de la organización islamista, Hassan Nasralah.

El hecho de que Hezbolá ya no oculte su participación en los combates en la frontera sirio-libanesa no hace mucha diferencia, aunque Estados Unidos y la Unión Europea lo designen oficialmente como una organización terrorista.

En una reciente visita a la zona, IPS observó un cartel con los rostros de Nasralah, de otro dirigente político chiita y del presidente sirio Bashar Al Assad con la leyenda “así son los héroes”.

El 26 de julio Hezbolá anunció en un comunicado que el sobrino de Nasralah, Hamzah Yassin, murió en el cumplimiento de su “deber yihadista en defensa de los lugares santos”, dando a entender que perdió la vida en un combate en Siria.

El apoyo de Estados Unidos y otros países a las fuerzas armadas sirvió durante mucho tiempo como un baluarte contra la extrema volatilidad de este pequeño país de Medio Oriente con una gran diversidad religiosa entre sus 4,8 millones de habitantes.

Al mismo tiempo, las potencias occidentales tuvieron la cautela de evitar que Líbano adquiriera tanto poder como para amenazar a Israel, su vecino del sur y el protegido de Estados Unidos.

Hezbolá, un enemigo jurado de Israel, al que denomina la “entidad sionista”, sigue afirmando que su arsenal más poderoso lo destina a la lucha contra las fuerzas israelíes, aunque dirija cada vez más de sus recursos y de sus hombres al combate de la insurgencia en Siria.

Simultáneamente, parece adquirir cada vez más influencia en los círculos políticos y militares de Líbano.

Se cree que Hezbolá “tiene mucha influencia en la dirección de la inteligencia militar, en particular, lo cual tendría sentido, ya que es el organismo… que, potencialmente, vigilaría” al Partido de Dios, señaló Yazid Sayigh, socio director del Centro Carnegie de Medio Oriente, un centro de investigación en Beirut.

Con respecto al desplazamiento de sus combatientes y armas por las fronteras, “Hezbolá tiene mucho poder de facto. Actúa de manera autónoma en estos temas. Debe tener algún tipo de acuerdo que le permite traer a sus muertos y heridos, por ejemplo”, argumentó Sayigh en diálogo con IPS.

También “es posible que los desplacen por vías que a nadie, incluido el ejército, se les permite entrar”, añadió.

En comparación con las fuerzas armadas, Hezbolá tiene “misiles más pesados y de mayor alcance”, aseguró.

Sin embargo, las fuerzas armadas se beneficiarán “si se concreta el programa actual de desarrollo” porque entonces “tendrán a su disposición cantidades importantes de armamento actualizado, sistemas de transporte y demás”, agregó el experto.

En enero, Arabia Saudita prometió ayuda por 3.000 millones de dólares y el Grupo Internacional de Apoyo a Líbano) se comprometió en junio a proporcionar más capacitación, entre otros apoyos. A este último lo integran la Organización de las Naciones Unidas, la UE, la Liga Árabe y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad del organismo mundial.

Sin embargo, la ventaja estratégica clave de Hezbolá radica en “su superior organización, inteligencia y gestión del campo de batalla, y la estrecha relación entre los dirigentes políticos y militares”, algo que le falta a las fuerzas armadas, según Sayigh.

“Se dice que también tiene mucho peso en la elección, reclutamiento y ascenso de los oficiales chiitas en el ejército”, añadió.

Con respecto al control de las fronteras y el contrabando de armas de grupos rebeldes sirios, “cuando Hezbolá aceptó el despliegue policial en sus bastiones en el sur de Beirut, eso posibilitó que el ejército ampliara su presencia a lo largo de las fronteras del norte y del este y fuera un poco más efectivo”, sostuvo.

La proporción entre soldados rasos y mandos altos, entre otras cosas, mina la eficacia de las fuerzas armadas ya que se sitúa en algo menos de un general cada 100 soldados, en comparación con el ejército de Estados Unidos, que en octubre de 2013 tenían uno cada 1.357, según un estudio publicado este año.

Hezbolá, que es más eficiente que las fuerzas armadas regulares,  es considerada una organización yihadista.

Consultado acerca de si Hezbolá es comparable a las organizaciones yihadistas sunitas, Sayigh dijo que “es una organización islamista”, pero “aceptó que no puede construir un estado islámico en Líbano”.

Sayigh señaló que “en la medida que movilizan combatientes chiitas de Irán o de Iraq para combatir en Siria, asistimos a una forma creciente de yihadismo chiita”.

Eso significa “gente que lucha en defensa de la doctrina chiita, en protección de los santuarios chiitas”, pero “Hezbolá se destaca por trabajar dentro de un marco político y militar mucho más cuidadoso”, agregó.

Sin embargo, “recluta cada vez más a gente fuera de sus propias filas”, lo cual muestra un “nivel más alto de movilización de la comunidad chiita. No queda claro si les pagan a estas personas o no”, comentó.

Mustafá Allouch, jefe de la rama en la ciudad libanesa de Trípoli del Partido del Futuro y otrora legislador, dijo en cambio que la organización “está pagando mucho dinero”.

”Se dice que Hezbolá ofrece 20.000 dólares para un ‘mártir’ con entierro público, y 100.000 si los padres acceden a un entierro sin funeral”, dijo.

En relación con el apoyo financiero que Estados Unidos brinda a Líbano Sayigh opinó que es “una decisión estratégica de seguir cooperando con el gobierno y el ejército libanés… incluso cuando Hezbolá integra el gobierno de coalición”.

”El país está frágil y en graves problemas económicos” y Estados Unidos optó por “no sobrecargar al sistema libanés al punto del quiebre”, aseguró.

Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga

 

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