Decir no a la guerra y a la propaganda bélica

Mairead Maguire

Mientras Estados Unidos, Gran Bretaña y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) están desafiando militarmente a Rusia, es indispensable que en todo el mundo los pueblos y sus gobiernos adopten una clara posición a favor de la paz y contra la violencia y la guerra, no importa de donde provengan.

Estamos en un peligroso momento de la historia de la familia humana, que puede causar la más grande tragedia a nosotros y a nuestros hijos, si permitimos por inacción que los traficantes de la guerra nos empujen a una tercera guerra mundial, que significará la muerte de muchos millones de personas.

La decisión que adoptó la OTAN en su cumbre de Gales, el 4 y 5 de este mes, de crear una nueva fuerza de despliegue rápido de 4.000 unidades y asentarla en los países bálticos es una grave medida que debemos denunciar, porque si no la impedimos puede conducirnos a una nueva guerra mundial.[pullquote]3[/pullquote]

Lo que ahora necesitamos es mantener la mente fría y que nos guíen personas sabias y contrarias al armamentismo y a la guerra.

El liderazgo de la OTAN es el causante de los actuales conflictos bélicos en Ucrania, Iraq, Afganistán, Libia y otros.

Otra medida de la OTAN compromete a sus 28 miembros a elevar el presupuesto militar a no menos de dos por ciento del producto interno bruto y a establecer entre tres y cinco nuevas bases militares en Europa oriental,

La decisión de Estados Unidos y la OTAN de crear una fuerza de despliegue rápido, con el objetivo de contener una presunta amenaza rusa, me recuerda la propaganda bélica de mentiras, medias verdades, insinuaciones y rumores a las que nos sometieron para prepararnos a la guerra contra Iraq, y a las sucesivas guerras del terror conducidas por las fuerzas armadas de la OTAN.

El equipo de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) afirma que los informes de la OTAN no son auténticos, incluidas las fotos vía satélite que aparentemente muestran a fuerzas militares rusas en operaciones en el territorio soberano de Ucrania.

Mientras la OTAN se empeña en anunciar la contrainvasión de una inexistente invasión de Rusia a Ucrania, el pueblo ucraniano espera que sus líderes pongan fin a la guerra y clama por la paz y por negociaciones entre las partes.

La punta de lanza de la fuerza de despliegue rápido estará formada por unidades especializadas en acciones en aire y mar y, según un portavoz de OTAN, será entrenada para misiones no convencionales como el uso de medios sociales, intimidación y propaganda negra.

No cabe duda de que la demonización del presidente Vladimir Putin y del pueblo ruso por parte de los medios occidentales, cuyo propósito es inculcar el odio y el miedo, es parte de la campaña de propaganda negativa.

La iniciativa de la OTAN de alistar 4.000 soldados, junto con una fuerza separada de 10.000 expedicionarios británicos, es una acción totalmente irresponsable de Estados Unidos, Gran Bretaña y la OTAN que hace trizas unilateralmente el acuerdo de 1997 por el que la alianza se comprometió a no colocar fuerzas militares significativas en bases en Europa oriental.

La OTAN tendría que haber sido desmantelada cuando el Pacto de Varsovia se desintegró, pero no ha sido así y ahora la controla Washington, que dicta su agenda al servicio de sus propios intereses.

Cuando hablaba de la alianza, un asistente del expresidente Bill Clinton decía: «Estados Unidos es la OTAN».

Hoy en día la OTAN, en lugar de extinguirse se está reinventando una razón de ser para justificar su existencia y para ello crea nuevos enemigos -trátese de los rusos, el Estado Islámico u otros- que invoca para militarizar a Europa y emprender una nueva carrera armamentista.

En este mundo interdependiente e interconectado, que aspira a que prevalezcan la fraternidad, la cooperación económica y la seguridad, no hay lugar para imponer una nueva Guerra Fría y sus amenazas bélicas, junto con políticas de excepcionalidad y superioridad.

El mundo ha cambiado y rechaza la violencia, el militarismo y la guerra.

La vieja mentalidad es disfuncional y ahora predomina la nueva mentalidad basada en la ética de la no violencia, el respeto y la cooperación. Es hora de que la OTAN admita que sus políticas son contraproducentes. La crisis de Ucrania y la aparición de insurgencias como el Estado Islámico no se pueden resolver con armas, sino con el diálogo y la justicia.

El mundo de nuestros días necesita, ante todo, recuperar la esperanza, que incluye poder confiar en sus líderes. Esto se podría lograr si el presidente estadounidense Barack Obama y el presidente Putin se sentaran en la mesa de negociaciones para resolver, mediante el diálogo, directo y de buena fe, la crisis de Ucrania.

Vivimos tiempos peligrosos y cambiantes, pero todo es posible y sobre todo, la paz es posible.

Mairead Maguire recibió el premio Nobel de la Paz en 1976 por sus acciones para poner fin a la violencia en Irlanda del Norte. Es miembro fundadora de la Iniciativa de Mujeres Premio Nobel.

Editado por Pablo Piacentini

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