Activistas reclaman juicios por torturas de EEUU
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Activistas reclaman juicios por torturas de EEUU

Siete de 39 detenidos sometidos a las peores torturas no brindaron información en absoluto, mientras que otros ofrecieron datos antes de ser sometidos a ellas, según el informe. Crédito: Fahim Siddiqi/IPS

Siete de 39 detenidos sometidos a las peores torturas no brindaron información en absoluto, mientras que otros ofrecieron datos antes de ser sometidos a ellas, según el informe. Crédito: Fahim Siddiqi/IPS

WASHINGTON, 10 dic 2014 (IPS) - El informe que divulgó el senado de Estados Unidos sobre las torturas que aplicó la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la llamada «guerra contra el terrorismo» no alcanza, afirmaron destacadas organizaciones de derechos humanos que pretenden que los responsables sean sometidos a juicio.

Los grupos activistas sostienen que se necesitan medidas adicionales para garantizar que funcionarios estadounidenses no apliquen nunca más las torturas detalladas en el informe, redactado por el Comité de Inteligencia del senado tras meses de intensas negociaciones con laCIA y el gobierno de Barack Obama.

"Este es un llamado de atención a Estados Unidos. Debe revelar toda la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos, juzgar a los responsables y garantizar justicia a las víctimas": Erika Guevara.

«Este debe ser el comienzo de un proceso, no el final», dijo Anthony Romero, director de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés). «El informe debe provocar la acción del presidente Obama y el Congreso…, para asegurarse de que la tortura y la crueldad nunca se utilicen de nuevo”, agregó.

Romero pidió que se designe un fiscal especial para procesar a los «arquitectos y responsables» por las torturas que el gobierno de George W. Bush (2001-2009) llamó con el eufemismo «técnicas de interrogatorio reforzadas».

También reclamó que el Congreso legislativo afirme su control sobre la CIA, «que en este informe suena más a un grupo paramilitar rebelde que a la agencia de recolección de información que se supone que debe ser”, añadió.

Amnistía Internacional, la organización de derechos humanos con sede en Londres, declaró que el informe “recuerda al mundo el absoluto fracaso de Estados Unidos para acabar con la impunidad de quienes autorizaron y emplearon la tortura y otros malos tratos”.

«Este es un llamado de atención a Estados Unidos. Debe revelar toda la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos, juzgar a los responsables y garantizar justicia a las víctimas», destacó Erika Guevara, la directora para América Latina de Amnistía.

El informe de 524 páginas es el resumen parcialmente censurado de otro informe aún secreto, de 6.300 páginas, sobre el tratamiento dado a 119 sospechosos de terrorismo que Estados Unidos mantuvo detenidos en lugares sin revelar en el extranjero.

El documento del senado acusó a la CIA no solo de aplicar la tortura en un grado más «brutal y mucho peor» de lo que se había informado, sino también de engañar a la Casa blanca y el Congreso acerca de sus actividades y el supuesto valor de la información obtenida con esa práctica.

El “submarino” o simulacro de asfixia por inmersión, por ejemplo, se aplicó a los detenidos con más frecuencia y en más de los lugares secretos de la CIA de lo que antes se creía. A algunos sospechosos se los privaba del sueño durante una semana, otros recibían «alimentación» o «hidratación por vía rectal», y otros con fracturas en los pies o las piernas fueron obligados a permanecer de pie.

Un detenido murió de hipotermia. A Abu Zubaida, un supuesto detenido de “alto valor” perteneciente a la red islamista Al Qaeda, se lo sometió a decenas de sesiones de submarino.  El tratamiento era tan brutal que varios agentes de la CIA pidieron que se los transfiriera del caso.

La CIA y exfuncionarios del gobierno de Bush, en particular el exvicepresidente Dick Cheney, insistían en que mediante la tortura se obtenía información clave, como la que condujo a la muerte de Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda, en 2011, pero el informe concluye que las “técnicas de interrogatorio reforzado” no fueron eficaces.

Siete de 39 detenidos sometidos a las peores torturas no brindaron información en absoluto, mientras que otros ofrecieron datos antes de ser sometidos a ellas, según el informe, que se basó en reportes y comunicados propios de la CIA.

En algunos casos, los detenidos torturados dieron información errónea sobre «amenazas terroristas» que en realidad no existían, según el informe. De los 119 detenidos sometidos a tortura, al menos 26 no deberían haber sido capturados, agrega.

La presidenta del Comité de Inteligencia del senado, Dianne Feinstein, luchó durante meses para publicar el informe a pesar de las fuertes objeciones de la CIA.

La senadora escribió en el prólogo de la investigación que, tras los atentados que Al Qaeda perpetró contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, “podía entender el impulso de la CIA para tomar en consideración el uso de todas las herramientas posibles para reunir información y eliminar a los terroristas del campo de batalla”.

«Sin embargo, esa presión, miedo y expectativa de nuevas conspiraciones terroristas no justifican, atenúan o excusan acciones impropias que personas u organizaciones tomaron en nombre de la seguridad nacional», según Feinstein.

Por su parte, el director de la CIA, John Brennan, un funcionario de carrera designado por Obama, cuyo papel en los interrogatorios del gobierno de Bush no queda claro, «reconoció que el programa de detención e interrogatorio tuvo deficiencias y que la Agencia cometió errores”.

Pero también defendió la tortura e insistió que «los interrogatorios de los detenidos a los que se aplicaron técnicas de interrogatorio reforzado produjeron información que ayudó a frustrar planes de ataque, capturar terroristas y salvar vidas”.

Por ejemplo, la CIA afirma que un detenido sometido a tortura identificó al mensajero de Bin Laden, lo que posteriormente permitió ubicar al líder de Al Qaeda.

En general, el opositor Partido Republicano también defendió a la CIA y las órdenes del gobierno de Bush autorizando la tortura. De hecho, los miembros republicanos del Comité del senado publicaron un informe en minoría que aseguró que la mayoría de sus integrantes no habían entrevistado a funcionarios de la agencia que participaron directamente en los interrogatorios.

«No hay razón alguna para que este informe se publique», afirmó el senador republicano Saxby Chambliss. «Es puramente una táctica partidista» con el fin de atacar al gobierno de Bush, añadió.

La oposición también advirtió que la publicación del informe podría poner en peligro al personal y a la población estadounidense en el extranjero, ya que fomentaría el sentimiento contra Estados Unidos, especialmente en el mundo musulmán.

Pero el senador John McCain, el excandidato presidencial del Partido Republicano en 2008 que fue prisionero de guerra en Vietnam y sufrió torturas a manos de sus captores, defendió el informe.

Es «un estudio profundo y reflexivo de las prácticas que yo creo que no solo fallaron en su propósito… sino que realmente dañaron nuestros intereses de seguridad, así como nuestra reputación como una fuerza para el bien en el mundo”, declaró.

McCain apoya la aprobación de una ley que prohíba la tortura, sobre todo porque un futuro presidente puede anular las órdenes ejecutivas de Obama que prohibieron esa práctica en 2009.

Pero otros quieren que el presidente vaya más lejos y procese a los torturadores.

Los responsables “deben ser procesados en tribunales de Estados Unidos, y si nuestro gobierno sigue negándose a hacerlo, deben ser perseguidos internacionalmente bajo los principios de la jurisdicción universal”, sostuvo Baher Azmy, director legal del Centro por los Derechos Constitucionales y abogado de varios detenidos en la cárcel que Washington mantiene en Guantánamo, Cuba.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga

 


  • Alejandro Teitelbaum

    Las reacciones indignadas ante el informe del Senado estadounidense sobre las torturas practicadas por la CIA son pura hipocresía. Todo el mundo sabe que la CIA
    utiliza la tortura desde siempre. Esa es la política de los sucesivos Gobiernos
    de Estados Unidos. No de algunos funcionarios subalternos.

    Y después del 11 de setiembre de 2001, en noviembre del mismo año, el
    embajador Francis X. Taylor, Coordinador de Antiterrorismo del Departamento de
    Estado de Estados Unidos se refirió explícitamente a la colaboración con Estados Unidos de numerosos países, especialmente europeos, en la lucha contra
    el terrorismo por todos los medios.
    Dick Marty, relator especial de la Asamblea Parlamentaria
    del Consejo de Europa sobre la cuestión de los vuelos secretos de la CIA reveló a principios de
    junio de 2007 que entre 2002 y 2005 la
    CIA mantuvo personas encarceladas en prisiones secretas de
    Polonia y Rumania.
    Afirmó también que un acuerdo secreto concluido entre Estados Unidos y la OTAN en octubre de 2001 permitió a la CIA proceder a esas detenciones y realizar otras actividades ilegales en Europa.

    En un despacho de Interpress Service fechado en Bruselas el 27/9/07 se
    dice que “Los gobiernos de la
    Unión Europea (UE) se declaran impotentes para impedir, en el
    futuro, el pasaje por su espacio aéreo de aviones con supuestos terroristas
    secuestrados por Estados Unidos, rumbo a países que practican la tortura”. Y
    cita a Natacha Kazatchkine, de la organización de derechos humanos Amnistía
    Internacional, quien sostuvo que los gobiernos de la UE “no hicieron nada”
    colectivamente para seguir las investigaciones del Parlamento Europeo y el
    Consejo de Europa.

    De modo que las declaraciones de los “activistas” no tienen ninguna pertinencia: las autoridades de Estados Unidos no harán nada para terminar con dicha práctica ni para juzgar a los autores directos y menos aún a los altos responsables.

    Tampoco vale la invocación que hace uno de ellos a la jurisdicción universal, pues
    Estados Unidos no es parte del Estatuto de la Corte
    Penal Internacional y desde hace tiempo ha firmado varios
    acuerdos con diferentes Estados sobre el estatuto de sus fuerzas armadas
    acantonadas en el extranjero, a fin de garantizar que su personal no sea
    sometido a juicio en el Estado donde está estacionado, cualquiera sea el crimen
    que cometa.

    Y por si todo esto no fuera suficiente la ley ASPA-
    American Service Members’ Protection Act– comienza por negar toda
    competencia a la Corte Penal Internacional para
    juzgar a los nacionales de Estados Unidos y autoriza al Presidente a utilizar “todos los medios necesarios y adecuados para
    lograr la liberación de cualquier persona detenida […].

    Véase: Que la CIA tortura y asesina ¡vaya
    novedad!
    Por: Alejandro Teitelbaum (especial para
    ARGENPRESS.info)
    http://www.argenpress.info/2014/12/que-la-cia-tortura-y-asesina-vaya.html

    CETIM-LUCHA ANTITERRORISTA Y RESPETO DE LOS DERECHOS
    HUMANOS http://cetim.ch/es/documents/bro9-terr-es.pdf

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