La educación primaria universal parece inalcanzable en Zimbabwe
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La educación primaria universal parece inalcanzable en Zimbabwe

Cada vez más niñas y niños en edad escolar como estos abandonan la escuela, lo que deja dudas sobre las posibilidades de Zimbabwe de alcanzar la educación primaria universal para fines de 2015. Crédito: Jeffrey Moyo/IPS.

HARARE, 30 dic 2014 (IPS) - Zimbabwe tiene una de las mayores tasas de alfabetismo de África, pero si no instaura la educación primaria gratuita será muy difícil que pueda universalizarla, se lamentan educadores y, por lo tanto, alcanzar uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para 2015.

El segundo de los ODM, lanzados en el marco de la Organización de las Naciones Unidas en 2000, es lograr la educación primaria universal para fines de 2015. Pero más de 34 años después de haber logrado la independencia de Gran Bretaña, este país está lejos de alcanzar esa meta.

"Sin la gratuidad de la enseñanza primaria, la asistencia escolar se vuelve intermitente, lo que quiere decir que lograr la educación primaria universal de acuerdo con los ODM seguirá siendo un imaginario para Zimbabwe”.

“Una multitud de estudiantes se inscribieron en la escuela tras la independencia, cuando el gobierno de Zimbabwe instauró la enseñanza primaria universal”, recordó Thabo Hlalo, un educador retirado de la provincia de Midlands.

“Pero ahora sin la gratuidad de la enseñanza primaria, la asistencia escolar se vuelve intermitente, lo que quiere decir que lograr la educación primaria universal de acuerdo con los ODM seguirá siendo un imaginario para Zimbabwe”, se lamentó.

Cuando la independencia en 1980, el gobierno derogó el pago de matrículas y cuotas para primaria, pero ahora las reinstauró y aumentan. Los padres no solo deben hacer frente a costos que no puede pagar, sino que también a materiales e insumos como cuadernos y uniformes.

A principios de 2014, Zimbabwe solicitó a Gran Bretaña fondos para poder cubrir el costo de cerca de un millón de alumnos, quienes, de lo contrario, quedarían fuera del sistema. El gobierno sin liquidez dijo que no podía financiar el Módulo Básico de Asistencia a la Educación (Beam, en inglés), un programa para hijos de personas con pocos recursos económicos.

El gobierno de Gran Bretaña otorgó 10 millones de dólares a través de su Departamento para el Desarrollo Internacional, a este país, pero le alertó que podría ser la última.

El ministro de Educación de este país, Lazarus Dokora, defendió la incorporación de cuotas y declaró que los padres que no las paguen deberían comparecer ante la justicia.

Dokora lanzó el “alerta” a pesar de que 95 por ciento de la ciudadanía votó en marzo del año pasado un referendo para adoptar una nueva Constitución que expresamente garantice el derecho a la educación primaria gratuita para todos. En especial, el artículo 75 (1) (a) de la ley fundamental ofrece el derecho a la educación básica a cargo del Estado.

A pesar de la disposición constitucional, esta es una historia triste para niñas y niños como Tobias Chikota, de nueve años, quien reside en el asentamiento informal de Caledonia, ubicado a 30 kilómetros de Harare.

“Dejé la escuela a principios de este año porque mis padres no tienen trabajo y no podían pagar las cuotas”, contó Chikota, quien cursaba cuarto año.

Es un requisito para los países que aseguran un presupuesto adecuado a la educación en el marco de los ODM, pero activistas de la sociedad civil critican que el gobierno de Zimbabwe no prioriza a la educación.

“A pesar de que falta poco para que venza el plazo para lograr los ODM, nuestro gobierno ha sido inconsistente con el presupuesto que destina los fondos a la educación, lo que dificulta la concreción de una educación primaria universal, si no imposible, para 2015”, dijo a IPS la activista Catherine Mukwapati, directora de la Red de Acción para el Diálogo de Jóvenes.

Al comenzar 2014, el gobierno de Zimbabwe destinó 919 millones de dólares a la educación cuando anunció el presupuesto nacional para 2015, pero para Mukwapati fueron “meros compromisos sobre el papel, difícilmente seguidos de acciones, como es costumbre de nuestro gobierno”, opinó.

A través del Fondo de Transición para la Educación, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el gobierno de Zimbabwe distribuyó 13 millones de libros de texto en 5.575 escuelas rurales en 2010, gracias a lo cual cada escolar recibió un paquete de cuatro libros de texto básicos.

A pesar del gesto, un informe de 2012 del Comité de la Cartera Parlamentaria sobre Educación concluyó que las maestras rurales estaban desbordadas de trabajo, con alrededor de 60 alumnos, muy por encima del promedio de uno cada 40 vigente en este país.

Según la organización Save the Children, para 3,2 millones de niñas y niños inscriptos en la enseñanza primaria y secundaria, hay solo 102.000 maestros.

Un informe de Unicef sobre el Estado de los Derechos de Mujeres y Niños en Zimbabwe, de 2012, señala que por lo menos 197.000 abandonan la escuela primaria cada año, una situación que según los expertos en desarrollo socava las posibilidades de este país de alcanzar la educación primaria universal.

“La deserción escolar por las cuotas en primaria aumentan año a año y, por lo tanto, hablar de que Zimbabwe alcance la educación primaria universal para 2015 no tiene sentido”, señaló especialista en desarrollo independiente Evans Dube, en diálogo con IPS.

Para muchos padres y madres como Tambudzai Chihota, de 43 años, una viuda cuyos seis hijos no están escolarizados porque no puede pagar las cuotas, la promesa de una educación primaria universal no tiene mucho valor.

“Mis hijos no pudieron avanzar más allá de quinto grado porque no tengo dinero para pagar la escuela, y la educación primaria universal de la que habla no me concierne mientras mis hijos sigan sin poder ir a la escuela”, opinó Chihota al ser consultada por IPS.

La crisis que atraviesa el sistema educativo se agravó tras la salida de unos 20.000 maestros del país entre 2007 y 2009, en la peor parte de la crisis económica de Zimbabwe.

Además de salarios extremadamente bajos, la Unión de Maestros Progresistas de Zimbabwe (PTUZ, en inglés), el sindicato que reúne al personal docente, dijo que el ánimo de los profesionales está decaído y que eso tiene consecuencias negativas sobre la calidad de la educación.

Un maestro o maestra gana en promedio 400 dólares al mes, muy por debajo de los 511 que marcan la línea de pobreza para una familia de cinco integrantes en este país.

“La educación universal puede estar lejos de concretarse para 2015 por los bajos salarios de los maestros, lo que causa un deterioro de la calidad de la educación”, subrayó Raymond Majongwe, secretario general de PTUZ.

Faltan solo 12 meses para el vencimiento del plazo para lograr los ODM y es poco probable que Zimbabwe cumpla la meta de educación.

Editado por Lisa Vives y Phil Harris / Traducido por Verónica Firme

 


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