Vía de escape para discapacitados por la guerra en Gaza
Conflictos armados, Derechos humanos, Desarrollo y ayuda, Destacados, Economía y comercio, Educación, Medio Oriente y Norte de África, Proyectos, Salud, Sociedad Civil, Trabajo, Últimas Noticias

Vía de escape para discapacitados por la guerra en Gaza

Samah Shaheen (a la derecha), una joven discapacitada de Gaza que aprende talla en madera por computadora en el programa Irada. Crédito: Khaled Alashqar/IPS

Samah Shaheen (a la derecha), una joven discapacitada de Gaza que aprende talla en madera por computadora en el programa Irada. Crédito: Khaled Alashqar/IPS

GAZA, 19 ene 2015 (IPS) - Los ataques israelíes que la Franja de Gaza sufrió en los últimos años dejaron tras de sí a gran cantidad de jóvenes que deben enfrentar la barrera de la discapacidad física provocada por la agresión militar.

Las organizaciones de Gaza se esfuerzan por desarrollar programas de rehabilitación que ayuden a estos jóvenes a superar las condiciones políticas, económicas y sociales adversas existentes en este territorio.

"Después de ingresar al programa y aprender conocimientos de informática para la talla y decoración en madera, ahora tengo una carrera, gano bien y pienso seriamente en abrir un taller": Samah Shaheen.

El programa Irada, que significa «voluntad» en árabe, brinda formación profesional a los y las jóvenes que quedaron de alguna forma discapacitados por la guerra con el objetivo final de ayudarles a ganar su propio sustento.

Un proyecto de la Universidad Islámica de Gaza, el programa Irada tiene como objetivo apoyar, capacitar y reintegrar a los jóvenes con discapacidades físicas al ámbito socioeconómico e impulsar la confianza de la comunidad en las habilidades de este grupo, hasta ahora marginado. Más de 400 personas con todo tipo de discapacidad ya recibieron rehabilitación y entrenamiento.

El director de Irada, Emad Al Masri, dijo a IPS que el concepto del proyecto fue desarrollado inicialmente para el gran número de jóvenes que quedaron incapacitados como resultado de la guerra de Israel contra Gaza en 2008.

El proyecto recibió el apoyo del gobierno de Turquía para la construcción del edificio que alberga a los programas de formación académica y profesional de Irada.

«La idea básica del proyecto es ayudar a las personas con discapacidad y reintegrarlas a la comunidad para ayudarlas a ser productivas, en lugar de ser vistas como una carga», explicó Al Masri.

Samah Shaheen, de 33 años y residente en el campamento de refugiados de Al Bureij, tiene una discapacidad física que dificulta su participación en actividades de la comunidad. Se sumó al programa Irada con el fin de adquirir experiencia y aprender talla en madera por computadora. La mujer pasó más de seis meses en formación antes poner en práctica sus conocimientos en la comunidad, con la supervisión del proyecto.

«Pasé varios años de mi vida sin trabajo debido a mi discapacidad, y también porque no tenía experiencia. Después de ingresar al programa y aprender conocimientos de informática para la talla y decoración en madera, ahora tengo una carrera, gano bien y pienso seriamente en abrir un taller gracias a la abrumadora demanda de los muebles de madera ornamentada que hice», contó.

Algo clave en el programa Irada es el seguimiento de aquellas personas que recibieron formación, con el fin de garantizar su integración y participación en el mercado laboral. Parte de esta etapa incluye la supervisión de su evolución en los talleres y fábricas donde trabajan, para brindarles apoyo profesional en caso de ser necesario.

Debido a su éxito, Irada recibió financiación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para ayudar a los egresados del programa a fundar pequeñas empresas, desarrollar su independencia económica y mejorar su perfil de producción.

«El PNUD asignó 150.000 dólares para crear centros de producción de muebles para el hogar en las gobernaciones de Franja de Gaza y ayudar a 90 alumnos con discapacidad a gestionar sus propias empresas, continuar con sus vidas y reintegrarse a la sociedad de forma natural», explicó Tariq Sha’at, coordinador de organizaciones no gubernamentales de la agencia internacional.

Tres alumnas de informática de la Universidad Islámica de Gaza diseñaron la primera aplicación que permitirá a las personas ciegas a escribir en braille en los teléfonos celulares inteligentes en árabe.

Con este gran avance, las personas ciegas pueden descargar e instalar la aplicación que les permitirá utilizar todas las funciones del celular, como las llamadas y los mensajes de texto. También permite a personas con otros impedimentos físicos el uso de teléfonos inteligentes con gran eficacia.

«Este grupo de alumnas le brindó un gran servicio a la comunidad de las personas con discapacidad visual, además de ganar una competencia internacional que seleccionó a su aplicación como uno de los cinco mejores proyectos de desarrolladores informáticos entre 2.500” presentados, indicó Tawfiq Barhom, decano de la Facultad de Tecnología de la Información de la Universidad Islámica de Gaza.

Ahora las alumnas intentan desarrollar la aplicación para aumentar el número de idiomas que permite la misma con el fin de facilitar su uso a más personas en todo el mundo.

Israa Al Ashqar, una de las estudiantes del equipo, dijo a IPS que el proyecto surgió a causa de la marginación que sufren las personas ciegas en la sociedad y a su creciente aislamiento porque no pueden utilizar las redes sociales y las aplicaciones para teléfonos inteligentes.

«La aplicación proporcionará un teclado en braille a todos los programas utilizados por las personas con discapacidad visual en los teléfonos móviles que les permitirá usar las redes sociales y comunicarse con su comunidad de forma natural. Esto a su vez aumentará las posibilidades de que este grupo marginado se integre a la sociedad local y mundial», aseguró.

En conjunto, el programa Irada y la aplicación en sistema braille para los teléfonos celulares representa un intento serio de las universidades y los estudiantes de Gaza por apoyar a un sector importante de la comunidad, que no solo sufrió la guerra y el trauma, sino también la desesperanza y aislamiento en su propia sociedad.

Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga

 


X
Lo mejor de la semana

Boletín semanal