El ciclón Pam azota la población pobre en Vanuatu
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El ciclón Pam azota la población pobre en Vanuatu

Los asentamientos informales de Port Vila, caracterizados por sus viviendas vulnerables, fueron devastados por el ciclón Pam que azotó a Vanuatu. Crédito: Organización Internacional para las Migraciones.

Los asentamientos informales de Port Vila, caracterizados por sus viviendas vulnerables, fueron devastados por el ciclón Pam que azotó a Vanuatu. Crédito: Organización Internacional para las Migraciones.

CANBERRA, 13 abr 2015 (IPS) - El ciclón tropical Pam, que azotó al estado insular de Vanuatu el 13 de marzo, agravó la situación de vulnerabilidad de los habitantes en los asentamientos informales de la capital, Port Vila.

Los vientos de hasta 270 kilómetros por hora y las lluvias torrenciales destrozaron viviendas precarias, interrumpieron los servicios públicos e inundaron localidades que ya padecían malos sistemas de drenaje y saneamiento en el país del sur del océano Pacífico, uno de los de menor desarrollo del mundo.

"La mayoría de los desplazados en zonas urbanas y suburbanas… son vulnerables a las futuras crisis. La magnitud de la devastación de las viviendas y la infraestructura es enorme": Peter Korisa.

“Ochenta por ciento de mi comunidad fue afectada por el ciclón. Tenemos suficiente comida, pero la calidad del agua es muy mala”, contó Joel, un habitante de Port Vila, a IPS. Los vientos huracanados dañaron la casa del entrevistado, pero a muchas más las destruyó por completo.

En la última semana, la Organización Internacional para las Migraciones encontró a 50 personas refugiadas en estructura similares a cobertizos en los asentamientos informales, un mes después del paso del ciclón. Los damnificados necesitan víveres, agua y saneamiento, mientras que esperan la asistencia para reconstruir sus hogares.

Vanuatu es un archipiélago de más de 80 islas, al noreste de Australia, con unos 265.000 habitantes. El ciclón mató a 11 personas y alteró la vida de 166.000 residentes, o 63 por ciento de la población. Se le considera el peor desastre natural en la historia del país.

Port Vila, el principal centro urbano, situado en la costa sudoccidental de la isla de Efate, está muy expuesto a las inclemencias del tiempo y del  mar. Entre 30 y 40 por ciento de sus 44.000 habitantes viven en asentamientos informales, como Freswota y Seaside. La vivienda inadecuada, los servicios básicos insuficientes y el hacinamiento contribuyen con una tasa de pobreza de 18 por ciento en la ciudad, en contraste con el 10 por ciento de las zonas rurales.

“La mayoría de los desplazados en zonas urbanas y suburbanas… son vulnerables a las futuras crisis. La magnitud de la devastación de las viviendas y la infraestructura es enorme. Puentes y carreteras también quedaron dañados, lo que sin duda tendrá un alto costo en el esfuerzo de recuperación”, declaró Peter Korisa, gerente de operaciones de la Oficina Nacional de Gestión de Desastres.

Frido Herinckx, jefe del equipo de apoyo de la Cruz Roja Internacional en Vanuatu, dijo a IPS que fue testigo de la gravedad de los daños en los asentamientos urbanos. “Durante la primera semana después del ciclón había 43 centros de evacuación en Port Vila que amparaban a 4.000-5.000 personas”, explicó.

El portavoz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric, dijo el 10 de este mes que los países donantes solo prometieron 36 por ciento de los 30 millones de dólares que pidió el foro mundial para ayudar a Vanuatu.

Dujarric destacó que hay 111.000 personas sin acceso al agua potable y advirtió que la destrucción de 90 por ciento de los cultivos del país implica un peligro para quienes dependen de la agricultura para sobrevivir.

Aunque la mayoría vive en el medio rural, la urbanización avanza rápidamente a un cuatro por ciento anual en Vanuatu, superando la capacidad de planificación urbana del Estado. En la actualidad, 25 por ciento de la población es urbana, y se espera que esa cifra aumente a 53 por ciento en 2050, según el independiente Instituto de Política Pública del Pacífico.

El Estado insular está situado en lo que se conoce como el Cinturón de Fuego del Pacífico y en una zona de clima tropical al sur del ecuador, con una temporada de ciclones de noviembre a abril. Estas condiciones lo hacen vulnerable a los terremotos, las erupciones volcánicas, los ciclones y los tsunamis.

Al menos 20 ciclones lo azotaron en los últimos 25 años. En 2014, el ciclón Lusi afectó a 20.000 personas de las provincias del norte y el centro y destruyó aldeas enteras y plantaciones. Vanuatu tiene la población más expuesta a los desastres naturales del mundo, con un 63,6 por ciento del total, según la ONU.

La vulnerabilidad de la población urbana se agrava porque 27 por ciento de las casas en la capital son rudimentarias. La construcción de una vivienda fuerte y resistente es demasiado cara y el crédito financiero no está al alcance de muchos de los habitantes con salarios reducidos.

“El objetivo del gobierno es darle vivienda a la gente, pero solo puede proporcionarles la tierra…. no tiene los recursos financieros para construir casas también”, sostuvo el jefe Kalanga Sawia, en el asentamiento de Freswota, con unas 7.000 a 8.000 personas.

Por eso la gente construye sus viviendas con materiales recuperados o baratos, como la madera, el hierro corrugado, el estaño y algunos tipos de telas.

El ciclón Pam paralizó los servicios de electricidad, agua y comunicaciones, “que ahora volvieron al estado en que estaban antes del ciclón, que no es el óptimo”, señaló Herinckx, de la Cruz Roja.

Los residentes del subasentamiento Freswota 2, por ejemplo, tienen acceso al suministro de agua, pero solo la mitad tienen electricidad. En todo el país, solo 28 por ciento de la población tiene acceso a la energía eléctrica y 64 por ciento a los servicios de saneamiento.

Hace nueve años, Vanuatu se convirtió en el primer país insular del Pacífico en integrar la gestión del riesgo de desastres a su planificación nacional. En 2013, un moderno centro de alerta de desastres, con capacidad para registrar la actividad volcánica, sísmica y de los tsunamis, abrió sus puertas en Port Vila.

A medida que se aproximaba el ciclón Pam, se utilizó la nueva tecnología para enviarles advertencias y recomendaciones a los pobladores mediante mensajes de texto, y así se llegó a más de 80 por ciento de la población.

Sin embargo, como uno de los países de menor desarrollo del mundo, Vanuatu tiene una capacidad mínima para enfrentar la destrucción que provocan las catástrofes año tras año. Korisa, de la Oficina Nacional de Gestión de Desastres, advierte que la recuperación de los asentamientos de Port Vila será muy lenta y  se verá obstaculizada por problemas como la tenencia de la tierra, y las limitaciones financieras y de recursos.

Editado por Kanya D’Almeida / Traducido por Álvaro Queiruga

 


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