Contadores prepago de agua hacen retroceder logros de África
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Contadores prepago de agua hacen retroceder logros de África

Lo quieran o no, muchos africanos posiblemente solo puedan acceder al agua potable mediante contadores prepagos, por lo que optaron por buscar el líquido en fuentes sin protección y cuya potabilidad no es segura. Crédito: Jeffrey Moyo/IPS

Lo quieran o no, muchos africanos posiblemente solo puedan acceder al agua potable mediante contadores prepagos, por lo que optaron por buscar el líquido en fuentes sin protección y cuya potabilidad no es segura. Crédito: Jeffrey Moyo/IPS

HARARE, 15 may 2015 (IPS) - Muchos países se acercan a la meta de reducir a la mitad la población sin acceso al agua potable, parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), pero numerosos activistas denuncian que varias naciones de África que instalaron contadores prepago del servicio dificultan a la población pobre contar con el recurso.

“La meta de asegurar que todas las personas accedan al agua potable, sufrió en África un revés debido a que muchos de sus países recurrieron al uso de contadores prepago, que dejan a los pobres sin acceso al preciado líquido”, se lamentó la directora de la organización zimbabwense Plataforma para el Desarrollo de la Juventud, Claris Madhuku, en entrevista con IPS.

A pesar del reconocimiento de la ONU de que el acceso al agua es un derecho humano, instituciones multilaterales de crédito como el Banco Mundial sostienen que la distribución debe depender de mecanismos de mercado para poder así recuperar el costo total.

Los contadores prepago funcionan de tal forma que si la persona no paga por adelantado, no tiene agua. Por eso, numerosos defensores de derechos humanos como Terry Mutsvanga, de Zimbabwe, y varias organizaciones de la sociedad civil se oponen a esos dispositivos para controlar el acceso a un servicio humano fundamental.

Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento, con respecto a las cifras de 1990, es una de las metas del séptimo de los ocho ODM, enfocado en garantizar la sostenibilidad ambiental.

El plazo para cumplir los ODM, que se fijaron en el año 2000, vence a fines de este año, cuando estos compromisos serán sustituidos por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Si uno tiene que pagar primero para tener agua, entonces las personas más necesitadas no tendrán acceso al recurso”, explicó Mutsvanga a IPS. “El agua es un derecho humano esencial”, acotó.

Mutsvanga se refería a la resolución vinculante de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, de julio de 2010, sobre el derecho humano al agua y al saneamiento, lo que en África está lejos de hacerse realidad.

Con una población de unos 1.100 millones de habitantes, África tiene 300 millones sin acceso al agua potable, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Muchos activistas atribuyen los crecientes problemas de acceso al agua a la llega de los contadores prepagos.

“Ya tenemos cientos de millones de personas sin agua potable, imagine la gravedad del problema si los contadores prepago llegan a todo el continente”, alertó Mutsvanga.

Con el tiempo, los dispositivos prepagos se han generalizado en varios países africanos como Namibia, Nigeria, Swazilandia y Tanzania, además de Sudáfrica, donde los contadores que se instalaron en 1999 se ubican actualmente en áreas de bajos ingresos.

Zimbabwe implementó un proyecto piloto destinado a instalar dispositivos prepagos en pueblos y ciudades, lo que hizo que los residentes más pobres, como Tinago Chikasha, de 51 años, entraran en pánico y temieran lo peor.

“Las autoridades presionan para instalar los contadores, pero las personas desempleadas como yo no tenemos dinero para pagar por adelantado pues ya tenemos facturas de agua impagas que ascienden a miles de dólares y que las autoridades dijeron que deducirían de los próximos pagos, lo que quiere decir que corremos el riesgo de quedarnos sin agua en los grifos mientras no saldemos la deuda”, dijo Chikasha a IPS.

En otros países, como Gran Bretaña, los contadores prepagos se dejaron de usar luego de que fueran declarados ilegales en 1998 por razones de salud pública.

Por un tiempo también se abandonaron en Sudáfrica a raíz de un brote de cólera, pero se volvieron a usar reemplazando a los grifos comunales gratuitos en los municipios rurales.

A pesar del reconocimiento de la ONU de que el acceso al agua es un derecho humano, instituciones multilaterales de crédito como el Banco Mundial sostienen que la distribución debe depender de mecanismos de mercado para poder así recuperar el costo total.

Activistas como Melusi Khumalo, en Sudáfrica, responsabilizan al sistema capitalista por exigir el uso de dispositivos prepagos.

“Los contadores prepago son el resultado de las malas políticas de instituciones como el Banco Mundial; los dispositivos impiden que los más necesitados accedan al recurso”, remarcó Khumalo, afiliado a la Asociación de Residentes de Parktown North, en la ciudad sudafricana de Johannesburgo.

En Zimbabwe, Mfundo Mlilo, director ejecutivo de la Asociación de Residentes de Harare Combinado dijo a IPS: “Nos oponemos de forma rotunda al proyecto de contadores prepagos porque no resolverán los problemas de la distribución de agua ni lograrán que las personas reciban agua potable y limpia ni aumentarán los ingresos, como dice la municipalidad de Harare”.

Según informó el mes pasado el diario Weekend Post, el secretario del municipio de Harare, Tendai Mahachi, declaró: “Con los contadores esperamos ahorrar alrededor de entre 20 y 30 por ciento del costo en que incurrimos ahora”.

Según Mahachi, por los menos 300.000 hogares de la capital de Zimbabwe tendrán contadores prepagos, y todas las casas nuevas estarán obligadas a instalar uno.

Si bien los contadores de agua prepagos podrían significar grandes sumas de dinero para las autoridades locales, algunas personas, como Nathan Jamela, residente de Bulawayo, la segunda mayor ciudad del país, temen las consecuencias para su salud.

“Sufrimos el peor brote de cólera en 2008 y tenemos miedo de que si instalan contadores prepagos en todas las casas, volvamos a tener una crisis, pues muchas personas no podrán pagar el agua”, dijo Jamela a IPS.

Editado por Phil Harris / Traducido por Verónica Firme

 


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