Megaproyecto amenaza zona protegida en Antigua y Barbuda
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Megaproyecto amenaza zona protegida en Antigua y Barbuda

Manglares talados en la isla Guiana, de Antigua, para dar paso a la construcción de una carretera. Crédito: Desmond Brown/IPS

Manglares talados en la isla Guiana, de Antigua, para dar paso a la construcción de una carretera. Crédito: Desmond Brown/IPS

GUIANA, Antigua y Barbuda, 19 may 2015 (IPS) - En los primeros 100 días de su gobierno, comenzado en junio de 2014, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, aprobó una serie de proyectos de inversión privada con un valor superior a los 3.000 millones de dólares.

El mayor de ellos es el Proyecto Isla Guiana, de la empresa china Yida Investment Group. Incluirá la mayor zona franca del país, un centro financiero offshore (libre de normas locales), un hotel de cinco estrellas, barrios privados, un casino, un centro de conferencias, un campo de golf de 27 hoyos, un puerto deportivo y una pista de aterrizaje, entre otras instalaciones.

"Todos queremos la prosperidad de Antigua y Barbuda... ¿pero hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar para tener algunos trabajos más?”: Tahambay Smith.

Pero para llevar a cabo sus planes, Yida comenzó por eliminar los manglares de la isla de Guiana. Esto desató la ira de los ambientalistas locales, que lanzaron una petición en Internet para pedirle al primer ministro Browne que impida que la constructora china infrinja las leyes y la obligue a conservar las áreas marinas protegidas.

“El cambio climático cambiará muchas cosas que sabemos y entendemos acerca de nuestro medio ambiente y, salvo que mitiguemos esas consecuencias, solo es malgastar tiempo y esfuerzo para construir algo que dentro de 20 años ya no sería viable”, afirmó a IPS el presidente del Grupo de Conciencia Ecológica (EAG), Tahambay Smith.

“Primero que nada hablamos de un lugar que está naturalmente protegido porque cualquiera que esté familiarizado con esa zona sabe que tiene un área de amortiguación con su arrecife natural que, básicamente, nos protege de la furia del Atlántico”, añadió.

La isla de Guiana, ubicada frente a la costa nororiental de Antigua y Barbuda, es la cuarta mayor del país y un refugio para el gamo, el animal nacional.

La construcción de un puerto deportivo en la zona también destruiría los arrecifes y eliminaría la vegetación marina, según Smith, quien agregó que algunos puestos de trabajo y dólares de inversión no equivalen a la importancia de preservar el medio ambiente para las generaciones futuras.

“Todos exigimos empleos y queremos prosperidad… ¿pero en detrimento de qué y hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar para tener algunos trabajos más?”, explicó.

“El valor de los manglares para nosotros como seres humanos está bien documentado por los científicos. Brindan zonas de anidación y de reproducción para peces, langostas, crustáceos y muchos más que no están muy ligados a las costas de Antigua”, planteó Smith.

El presidente de la Sociedad de Conservación de Antigua, Eli Fuller, dice que los manglares ayudan a limitar las consecuencias de la erosión costera, que es más común con el cambio climático. Crédito: Desmond Brown/IPS

El presidente de la Sociedad de Conservación de Antigua, Eli Fuller, dice que los manglares ayudan a limitar las consecuencias de la erosión costera, que es más común con el cambio climático. Crédito: Desmond Brown/IPS

“Es posible que existan zonas de reproducción que afecten a San Cristóbal (y Nieves), Sint Maarten, Guadalupe, las islas cercanas. No es una cuestión de velar solo por nuestros asuntos o simplemente buscar nuestro propio interés. Es una red. Estas cosas están interconectadas”, observó.

Ruth Spencer, la coordinadora nacional  del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial en Antigua y Barbuda, concuerda en que los ecosistemas marinos deben ser protegidos.

“¿Cómo vamos a adaptarnos a los impactos del cambio climático si estos sistemas están amenazados? La protección de nuestros ecosistemas marinos es nuestra estrategia de adaptación natural. Una vez que se destruyan, ¿cómo haremos para generar resiliencia?”, cuestionó.

Eli Fuller es el presidente de la Sociedad de Conservación de Antigua, la organización que encabeza la petición recordando que la isla de Guiana está dentro de un área protegida por la ley de Pesca y también dentro de la Zona Nororiental de Gestión Marina, que fue designada Área Marina Protegida en 2005.

“No hay mucho en una isla pequeña que no esté relacionado con el cambio climático por estos días, aun más cuando se está hablando de una construcción enorme que se desarrollará a nivel del mar en una zona muy importante designada por la ley como un Área Marina Protegida”, afirmó Fuller.

“Los hábitats de los manglares ayudan a limitar las consecuencias de la erosión costera que se ve más comúnmente con el cambio climático… que posiblemente generará tormentas más fuertes, sequías más prolongadas e inundaciones más severas”, advirtió.

Los “manglares ayudan a filtrar los sedimentos que se escurren de los suelos áridos cada vez que hay una lluvia fuerte o una inundación “, señaló.

Pero el primer ministro Browne dijo que quienes plantearon su inquietud por los manglares han tomado una posición fundamentalista.

“Quiero dejar bien claro que personas individuales, especialmente pequeños grupos minoritarios con sus ideales fundamentalistas, no pueden tener prioridad frente al bien general del país”, declaró.

Añadió que “es posible que algo de la fauna tenga que ser destruida” cuando el gobierno avance con sus proyectos.

“A mi gobierno no le hace falta instrucción en la protección del medio ambiente”, agregó Browne.

Fuller cree que es necesario que el primer ministro reciba una gran cantidad de firmas en la petición para que pueda ver que no es una minoría “fundamentalista” la que está sumamente preocupada con este proyecto de construcción en particular.

“Él tiene que saber que la gente lo va a hacer responsable por la violación de las leyes que están allí para proteger a las Áreas Marinas Protegidas”, concluyó.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga

 


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