“Los árboles son los pulmones de la Tierra”
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“Los árboles son los pulmones de la Tierra”

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En Guyana la franja costera está protegida por barreras que han existido desde la época de la ocupación holandesa. Crédito: Desmond Wilson/IPS

En Guyana la franja costera está protegida por barreras que han existido desde la época de la ocupación holandesa. Crédito: Desmond Wilson/IPS

GEORGETOWN, 28 jun 2015 (IPS) - Casi 90 por ciento de la población de Guyana vive en una franja costera que se encuentra de 50 centímetros a un metro por debajo del nivel del mar. Aunque está protegida por un malecón desde la época de la ocupación holandesa, en los últimos tiempos esas defensas cedieron ante fuertes tormentas que causaron serias inundaciones.

Este es un peligro que los científicos prevén puede llegar a ser más frecuente, por lo cual el gobierno gasta seis millones de dólares anuales en obras de drenaje y riego, pero necesita 100 millones de dólares para adaptar la infraestructura correspondiente a las consecuencias del cambio climático.

No podemos depender de las dádivas todo el tiempo, pero si tuviéramos que desplazarnos sería un costo tremendo. Si tuviéramos una inundación sería un costo enorme, e incluso una sequía sería un costo tremendo.

IPS conversó con el presidente de Guyana, David Granger – en el cargo desde mayo de 2015 -, para analizar la forma en que su país se prepara para el cambio climático.

IPS: ¿Cuáles diría usted que son los principales desafíos que tiene Guyana como consecuencia del cambio climático?

DAVID GRANGER: Hay varios desafíos, Guyana tiene varios. No es una isla, como usted sabe, es parte de la masa continental, pero tenemos diferentes zonas ecológicas y geográficas. Por ejemplo, en la costa, que es baja y plana, el clima es ligeramente diferente al del interior, de zonas montañosas boscosas, con mucha lluvia y parte de la selva tropical amazónica.

En el sur más profundo, más cerca de Brasil, tenemos un paisaje completamente diferente de praderas de la sabana… que tienen una extensa temporada húmeda y una larga estación seca.

En la costa tenemos una extensa estación seca, una larga temporada húmeda, otra estación seca corta y otra estación lluviosa corta, pero en las sabanas solo hay una larga estación seca y una larga temporada húmeda, y a veces en las estaciones húmedas largas se producen inundaciones.

Cuando hablamos de cambio climático hablamos de fenómenos geográficos muy complejos. No se trata de uno solo. Aunque no tenemos la experiencia del daño que provocan huracanes, volcanes o terremotos, tenemos patrones climáticos muy complejos. Hasta hace un mes tuvimos una sequía y ahora hay inundación. A veces pasamos de un extremo al otro.

Presidente de Guyana, David Granger. Crédito: Desmond Wilson.

Presidente de Guyana, David Granger. Crédito: Desmond Wilson.

Estos factores se complican por la explotación de algunos de nuestros recursos, por ejemplo, la madera. Y como usted sabe, formamos parte de la selva amazónica y en la medida que talemos los árboles eso podría generar todo tipo de problemas ambientales, desertificación, y en la medida en que haya minas estas podrían causar la contaminación de nuestros ríos.

El cambio climático implica que con el tiempo las temperaturas podrían subir y la vida tal como la conocemos será menos cómoda. Necesitamos los árboles. Los árboles son los pulmones de la tierra, así que debemos tener cuidado de no dañar nuestros bosques.

Esos son algunos de los principales retos.

IPS: ¿Cuál sería entonces la política de su administración en este tema del cambio climático?

DG: Por supuesto, tenemos que planificar una política o tenemos que trazar un rumbo que proteja a nuestros ciudadanos y, tradicionalmente en lo que se refiere a la gestión de las zonas costeras, hemos tenido que construir defensas marinas y obras de riego y drenaje adecuados, de lo contrario nuestro pueblo estaría inundado.

Tuvimos una terrible inundación hace exactamente 10 años… y en muchas de las comunidades de la costa hemos perdido miles de millones de dólares por esa causa, por lo que tenemos que proteger a nuestro pueblo de ese tipo de catástrofe.

Solo tenemos que continuar lo que hemos estado haciendo tradicionalmente, la construcción de diques, pero también tenemos que aplicar planes para impedir la tala excesiva de los árboles y, por supuesto, la reforestación para volver a plantar… en las zonas mineras o los árboles que se talaron en las áreas boscosas.

IPS: ¿Qué tipo de estrategias y planes de acción diría usted que son necesarios para lidiar con los efectos del cambio climático en Guyana?

DG: En primer lugar está la gestión de las zonas costeras. Como usted sabe, gran parte de la costa de Guyana está por debajo del nivel del océano, y a medida que suben los océanos hay evidencia de que toda la zona costera está bajo amenaza.

Si usted conduce por la costa verá que los holandeses tuvieron que construir muros de hormigón, defensas marinas, y de vez en cuando las feroces mareas dañan esos muros… cuyo mantenimiento es muy caro.

Y esa es la amenaza omnipresente, que el nivel del mar suba hasta las defensas marinas. A eso lo acompaña, por supuesto, el drenaje. Cuando el agua sube a la tierra hay que retirarla, y la forma más eficaz de hacerlo es con drenaje mecánico, utilizando bombas.

Ese también es un gran reto porque es un trabajo muy caro y luego los accesorios para el excedente de agua en la tierra, ya que tenemos que utilizar medios mecánicos para retirarla. Aparte de que Guyana ha sido siempre sensible a las variaciones climáticas.

IPS: La mayoría de los países de la región dicen que no tienen los fondos necesarios para adaptarse al cambio climático. ¿Cuál es la situación de Guyana?

DG: Hemos recibido algunas subvenciones de Noruega y somos conscientes de este problema, que no es nuevo. Como ya he dicho, es algo que ha existido desde tiempos inmemoriales. Siempre hemos tenido el ciclo de sequías e inundaciones, al igual que otros países del Caribe tienen que prepararse para los huracanes, nosotros solo tenemos que prepararnos para el cambio climático.

No considero que esto sea algo de lo que debamos alarmarnos. El gran gasto vendrá si alguna vez tenemos que desplazarnos de la costa e ir al interior del país, que es más elevado… eso tendría un coso tremendo. Sería algo que no queremos contemplar.

Nunca se puede saber cuándo ocurrirá una catástrofe, pero yo diría que como parte de nuestra política – que ya hemos anunciado -, los beneficios y los ingresos de las industrias extractivas – de oro, madera, diamantes, bauxita – se utilizarán en algo llamado Fondo de Riqueza Soberana, para que nuestros niños no tengan que enfrentar los estragos de la pobreza.

Lo que digo es algo que tenemos que incluir en nuestros cálculos, en nuestros presupuestos, pero menciono al Fondo de Riqueza Soberana y que debemos empezar a ahorrar dinero con el fin de prepararnos para cualquier tipo de catástrofe.

No podemos depender de las dádivas todo el tiempo, pero sí, si tuviéramos que desplazarnos sería un costo tremendo. Si tuviéramos una inundación sería un costo enorme, e incluso una sequía sería un costo tremendo.

Traducido por Álvaro Queiruga

 


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