Protestan en Jamaica por pérdida de bosque nativo
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Protestan en Jamaica por pérdida de bosque nativo

Trabajadores de la Estación Agrícola de Bodles, en el sur de Jamaica, preparan semillas de árboles frutales para su distribución. Crédito: Zadie Neufville/IPS

Trabajadores de la Estación Agrícola de Bodles, en el sur de Jamaica, preparan semillas de árboles frutales para su distribución. Crédito: Zadie Neufville/IPS

KINGSTON, 11 jun 2015 (IPS) - El plan de acción contra el cambio climático de Jamaica prioriza el aumento de la plantación de árboles para crear resiliencia. Por eso, cuando los residentes de Cockpit, en el noroeste del país, se despertaron con topadoras en un área protegida, se reunieron de inmediato para pedir explicaciones a las autoridades.

El 18 de mayo, la compañía Noranda Bauxite Limited actuó sobre la base de una licitación de 2004 y llevó maquinaria pesada a las afueras de Cockpit, en la parroquia de Trelawny, ignorando cuestiones de demarcación pendientes.

La medida avivó un asunto candente entre la población local y el gobierno por la demarcación y la protección de un área de gran diversidad biológica.

La compañía negó el inicio de actividades de explotación, pero empleados reconocieron la realización de prospecciones.

El hecho levantó sospechas de que el gobierno esté dando marcha atrás a una promesa realizada en 2006, cuando se revocaron varias licitaciones otorgadas a Alumina Partners. Entonces, las autoridades prometieron a la población local, que Cockpit quedaría fuera la extracción de bauxita.

El ministro de Minería y Energía, Julian Robinson, reiteró el compromiso del gobierno de preservar el área, pero mucha gente desconfía.

Michael Schwartz, director de la Estación de Investigación Windsor, teme que el gobierno busque “aplacar” a la población mediante un “límite simbólico” que reduzca la zona de Cockpit a un área “donde no haya bauxita”.

“Me preocupa que el gobierno parezca ignorar la consulta pública que encomendó en 2013 y establezca su propio límite”, explicó a IPS.

La preocupación de Schwartz parece válida. Después de todo, la bauxita fue, hasta 2008, la segunda fuente de ingreso de divisas. Ese año, el mineral generó 1.370 millones de dólares y representó 55 por ciento de la mercadería exportada; tradicionalmente contribuye a entre cinco y seis por ciento del producto interno bruto (PIB).

Justo antes de la crisis económica y del cierre de las operaciones mineras en 2009, el sector fue la tercera fuente de ingreso de divisas.

La extracción de bauxita se considera la principal causa de la deforestación de la isla. No solo se destruyen vastas áreas por las actividades mineras, sino que la apertura de caminos abre la selva a leñadores, comerciantes de palos de ñame y quemadores de carbón.

La tala es una de las mayores amenazas a la biodiversidad de la isla y a la propia selva. El cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, de 2007, también la consideró una de las principales contribuyentes al recalentamiento planetario.

Maquinaria de Noranda Bauxite cortan el acceso por trabajos de prospección. Crédito: Cortesía de Michael Schwartz.

Maquinaria de Noranda Bauxite cortan el acceso por trabajos de prospección. Crédito: Cortesía de Michael Schwartz.

El ministro de Ambiente y Cambio Climático, Robert Pickersgill confirmó que los cambios en la cobertura forestal tienen “implicancias significativas” para Jamaica, dado que “depende mucho” de sus recursos naturales.

En el marco de una conferencia de prensa para presentar los resultados de la última encuesta de evaluación forestal, el 10 de marzo, el ministro declaró: “Abrir la selva que ahora queda como terreno no urbanizado aumenta la vulnerabilidad del país a los impactos del cambio climático y eleva el riesgo de desertificación”.

“La pérdida de nuestra selva frondosa redujo su capacidad de ofrecernos servicios como agua y aire limpio”, puntualizó.

“Cockpit está en relativa forma debido a su topografía que, en cierta forma, se conservó”, dijo Schwartz, quien señaló que si bien los agricultores invaden la zona desde hace siglos, el duro terreno dificultó el impacto de sus actividades.

Según cuál sea el límite, de los tres propuestos, que se utilice para demarcar a Cockpit, su extensión abarca entre 820 y 1.099 kilómetros cuadrados.

Los límites son la demarcación central, principalmente terrenos públicos y reservas forestales que totaliza poco más de 56.000 hectáreas, luego una área de transición de unas 80.000 hectáreas y la frontera exterior de 116.218 hectáreas.

El límite exterior propuesto durante las consultas públicas realizadas por la Universidad de las Indias Occidentales aumentará a más del doble las reservas y es la opción preferida. Parece que las otras no fueron bien recibidas por los actores y, según Schwartz, “mostrará un desprecio deliberado del público”.

El Informe sobre el Estado del Ambiente, de 2010, describió a Cockpit como “el mayor bosque nativo” de la isla. El área también ofrece agua dulce a alrededor de 40 por ciento de la población y recarga los acuíferos en tres grandes zonas agrícolas.

En lo que para el Departamento Forestal es su análisis más exhaustivo sobre la cobertura vegetal, la encuesta de 2013 muestra un aumento general de los bosques y una disminución del área selvática de alta calidad debido a la destrucción de humedales y de zonas anteriormente no perturbadas. Más de 4.000 hectáreas de tierras donde hubo extracción minera también se restauraron.

“Ganamos bosque de baja calidad, pero perdimos de alta calidad y perturbamos el bosque frondoso. También perdimos pantanos y selva”, dijo a IPS la especialista en conservación forestal Marilyn Headley.

La pérdida de pantanos, según el ministro Pickersgill, “supone un riesgo grave para nuestra industria turística, así como para el éxito de nuestras estrategias de gestión de desastres y destruye el hábitat de muchas de nuestras especies de los humedales”.

El Departamento Forestal actualiza su Plan Nacional de Conservación y Gestión de Bosques, que procura profundizar y detallar estrategias adicionales para detener la pérdida del bosque de calidad, promover un uso sostenible y regular los aserraderos.

El Departamento continúa trabajando con los Comité de Gestión Forestal en la zona de Cockpit, entre otras, para replantar y reducir el impacto de las comunidades locales en la selva. Schwartz confía en que las acciones de sensibilización ayudarán a preservar algunas áreas si se evita la extracción de bauxita.

Sin embargo, con las 1.000 millones de toneladas del mineral que, según estimaciones, están quedando, una economía de lento crecimiento y la mayoría de los ingresos de divisas destinadas a pagar la deuda, la población pide una solución a las demarcaciones más pronto que tarde.

“Si se permitiera la minería, ¿cómo se explica que esté bien que los grandes hombres destruyan grandes porciones de selva, pero mal que los pequeños hombres corten árboles para mejorar su vida?”, cuestionó el investigador.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme

 


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