Sociedad civil critica acuerdo de libre comercio del Pacífico sur
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Sociedad civil critica acuerdo de libre comercio del Pacífico sur

Organizaciones de la sociedad civil de la región del Pacífico sostienen que es necesario cuidar a la industria local antes de lanzarse en más acuerdos de libre comercio. Crédito: Catherine Wilson/IPS

Organizaciones de la sociedad civil de la región del Pacífico sostienen que es necesario cuidar a la industria local antes de lanzarse en más acuerdos de libre comercio. Crédito: Catherine Wilson/IPS

CANBERRA, Australia, 5 jun 2015 (IPS) - Los 14 países que integran el Foro de las Islas del Pacífico están estancados en negociaciones con sus dos grandes vecinos, Australia y Nueva Zelanda, sobre un nuevo acuerdo regional de libre comercio llamado “PACER Plus”, que según sus promotores permitirá impulsar el crecimiento económico.

Como las islas del Pacífico concentran solo 0,05 por ciento del comercio mundial, Edwini Kessie, asesor responsable del foro, dijo a IPS que el tratado les permitiría integrarse a “una cadena de suministro regional y global y mejorar su participación en el comercio mundial”.

Las negociaciones de PACER Plus son la continuación del Acuerdo del Pacífico sobre las Relaciones Económicas Estrechas entre los mismos países. El documento actual procura ir más allá de un acuerdo comercial estándar para incluir el movimiento de bienes, servicios, como educación y salud, e inversiones, con discusiones adicionales sobre el aumento de la movilidad laboral y la asistencia al desarrollo para los pequeños estados insulares.

Pero la Red del Pacífico sobre Globalización, con sede en Fiyi, junto con otras 32 organizaciones de la sociedad civil de países como Papúa Nueva Guinea, Vanuatu y Samoa, no están convencidas del giro y protestan con la campaña “Tabu PACER Plus”.

“PACER Plus definitivamente no es para Papúa Nueva Guinea. La destrucción de recursos y de vidas en este país es resultado de acuerdos de ese tipo, que no benefician a la gente”: John Chitoa.

“PACER Plus se promociona como un acuerdo de desarrollo para el Pacífico, pero las actuales propuestas hacen que el Pacífico pierda flexibilidades clave que se aplican a los países menos adelantados. Es decir que algunas de las economías más pequeñas del mundo tendrán que adoptar el mismo nivel de restricciones vinculantes sobre su regulación que la de sus vecinos mayores”, explicó, Maureen Penjueli, coordinadora de PANG, en un comunico divulgado en abril.

PANG sostiene que el acuerdo permitirá ampliar los mercados para las naciones de la región conocida como Australasia, con pocos beneficios para los estados insulares en desarrollo, que actualmente tienen mercancías de exportación limitada e industrias locales poco desarrolladas.

Las negociaciones de PACER Plus ya llevan siete años y se prevé que concluyan a mediados de 2016. Pero PANG llama a los gobernantes de las islas del pacífico a que pongan fin a las conversaciones.

“Un texto filtrado (del acuerdo) confirmó muchos de nuestros temores sobre qué significará para las comunidades del Pacífico. Si no firman el PACER Plus, muchos países podrán desarrollar las industrias locales como lo hicieron Australia y Nueva Zelanda, protegiéndolas y cuidándolas hasta que puedan competir a escala global”, indicó a IPS un portavoz de PANG.

Hay un gran desequilibrio comercial en la región. Entre 2009 y 2010, las importaciones australianas desde las islas del Pacífico totalizaron los 3.140 millones de dólares australianos (unos 2.300 millones de dólares estadounidenses ), pero las exportaciones hacia esos países casi que se duplicaron a 5.700 millones de dólares australianos (4.300 millones de dólares).

Las principales exportaciones de las islas son materias primas como madera, azúcar, aceite de palma, pescado, café, cacao y recursos minerales de los países melanesios, con destino a Australasia, Estados Unidos y países asiáticos, y los beneficios derivan del valor agregado.

Con limitados productos manufacturados, los países insulares tienen una gran dependencia de las importaciones, lo que se refleja en un déficit comercial sustancial.

“Tras más de una década de liberalización comercial, que derivó en un amplio acceso al mercado de bienes, la mayoría de los países mantienen el déficit comercial que tienen desde su independencia”, y en un “deplorable ambiente poco desarrollado, la nueva competencia extranjera hará poco por generar crecimiento”, señaló el Instituto del Pacífico de Políticas Públicas, de Vanuatu.

Las islas del Pacífico tuvieron franquicias aduaneras a Australia y Nueva Zelanda desde 1981, en el marco del Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica Regional del Pacífico Sur (Sparteca, en inglés).

Competir en igualdad de condiciones en el mercado global es un desafío dado el aislamiento geográfico de las islas desde los mercados principales y la falta de economías de escala en la producción, exacerbado por una infraestructura insuficiente y fuerzas de trabajo pequeñas.

Pero podría llevar años antes de que las industrias locales sean competitivas con sus vecinos mayores. Aun en ese caso, es poco probable que la brecha entre el alto costo de producción en el Pacífico y los precios mundiales de servicios y productos manufacturados se achique de forma drástica, pronosticó el Banco Mundial.

Las discusiones comerciales procuran fomentar una mayor asistencia de los donantes de Australia y Nueva Zelanda para mejorar la capacidad de producción. Aunque esto no es nada seguro, pues ninguno de esos países estará obligado legalmente a las promesas de más ayuda o a la movilidad laboral, pese a que todas las partes asumirán compromisos obligatorios sobre el acceso a mercados de bienes, servicios e inversiones.

En definitiva, los habitantes de las islas ven cómo la presión internacional lleva a la apertura de sus economías al libre comercio antes de que estén listas.

Las consecuencias, según los activistas, pueden ser una mayor desigualdad si el flujo de bienes importados baratos destruye a las empresas locales y aumenta el desempleo.

La falte de ingresos del gobierno por la disminución de los aranceles de la importación también puede llegar a alcanzar unos 110 millones de dólares estadounidenses al año en toda la región, señala el informe de PIPP, lo que perjudicará a los recursos del Estado y los servicios públicos.

“PACER Plus definitivamente no es para Papúa Nueva Guinea. La destrucción de recursos y de vidas en este país es resultado de acuerdos de ese tipo, que no benefician a la gente”, dijo John Chitoa, coordinador Grupo Bismarck Ramu, miembro de PANG, en diálogo con IPS.

Papúa Nueva Guinea atrajo los mayores niveles de inversión directa extranjera en la región, llegando a un promedio de 100 millones de dólares al año desde 1970. Pero la proporción de personas pobres creció de 29,5 por ciento, en 1981, a 40 por ciento, en la actualidad, y la mayoría de la población carece de servicios básicos adecuados.

Kessi respondió que PACER Plus permitirá que los “países impongan estrictos estándares de salud sobre los alimentos importados, con la debida justificación científica”.

Pero los promotores de la campaña Tabu PACER Plus reclaman una evaluación social, cultural, ambiental y de derechos humanos del impacto que tendrá el acuerdo antes de que avancen las negociaciones.

Editado por Kanya D’Almeida / Traducido por Verónica Firme

 


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