Trinidad y Tobago apuesta a los jóvenes para cuidar los ríos
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Trinidad y Tobago apuesta a los jóvenes para cuidar los ríos

Hace tres años, las inundaciones en la capital de Trinidad y Togabo dejaron a muchas personas sin más alternativa que vadear el diluvio. Pero luego, la sequía se convirtió en un problema. Crédito: Peter Richards/IPS

Hace tres años, las inundaciones en la capital de Trinidad y Togabo dejaron a muchas personas sin más alternativa que vadear el diluvio. Pero luego, la sequía se convirtió en un problema. Crédito: Peter Richards/IPS

PUERTO ESPAÑA, 25 jun 2015 (IPS) - Desde hace una década, la Autoridad de Agua y Saneamiento de Trinidad y Tobago realiza un mapeo de la calidad del agua, que le permitió observar desde hace cinco años, una tendencia preocupante.

La cuenca de la región occidental pasó de tener una calidad de agua moderada en algunos lugares a totalmente mala. En 2010, un estudio concluyó que más de 20 por ciento del área estaba en graves problemas.

“Dimos la voz de alerta”, señaló el hidrólogo David Samm. “La Autoridad de Agua y Saneamiento (WASA, en inglés) está preocupada”, reconoció.

“Con estas iniciativas ecológicas para proteger el suministro hídrico de los ríos, podemos reducir la necesidad de medidas más costosas y que implican un mayor gasto energético como obtener agua gracias a la desalinización”: Natalie Boodram.

El organismo fue muy cuestionado durante la última estación seca que acaba de terminar. La población de comunidades afectadas realizaron protestas casi semanales por la falta de acceso al agua potable llevando pancartas y quemando llantas.

Pero factores que escapan a su control, como la variabilidad y el cambio climático, son actores significativos en esta crisis.

“En la estación seca, tenemos sequías prolongadas, por lo que no hay suficiente agua para recargar las capas freáticas”, explicó Samm. “Hay más lluvias intensas durante un período de tiempo dado y, por el desarrollo continuo, tenemos más problemas de inundaciones en la estación lluviosa”, añadió.

Por ello, hay una mayor escorrentía en la superficie “y el líquido se va por los cursos de agua hacia el mar. Eso hace que haya menor recarga de nuestros sistemas subterráneos”, explicó.

Alrededor de 60 por ciento del agua potable de Trinidad y Tobago procede de fuentes superficiales, dijo a IPS.

También hubo grandes obras de construcción a lo largo del corredor este-oeste de Trinidad, observó.

“Con el cambio climático y el aumento de la cobertura impermeable (por la urbanización), se reducirá la recarga de nuestro sistema subterráneo”, precisó Samm. Además, “con el crecimiento urbano, aparece basura en los ríos, (e incluso) refrigeradores”, acotó.

WASA se dio cuenta de que tenía que actuar para proteger el estado de los cursos de agua, de los que depende el suministro hídrico. En el verano de 2013, presentó el programa “Adopta un río”. Desde su lanzamiento, varios de ellos fueron adoptados, entre ellos seis de los más importantes, y ahora 175 personas trabajan en la iniciativa.

Los programas de adopción de ríos son conocidos en varios estados de Estados Unidos, pero el de Trinidad y Tobago es el primero del Caribe.

La iniciativa de WASA de concentrarse en los ecosistemas plantea un enfoque innovador para lograr que el acceso universal al agua potable sea sostenible, como fue evidente en el Resumen Ejecutivo del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo del Agua de 2015.

El documento señala: “La mayoría de los modelos económicos no valoran los servicios esenciales ofrecidos por los ecosistemas de agua dulce, lo que lleva a que no haya un uso sostenible de los recursos hídricos y a la degradación de los ecosistemas”, observa.

“La contaminación de las aguas servidas residenciales y los efluvios industriales debilitan la capacidad de los ecosistemas de ofrecer servicios hídricos”, apunta.

“Los ecosistemas del mundo, y en especial los humedales, están en declive. Sus servicios son poco apreciados, no se reconocen correctamente y están subutilizados en la mayoría de los actuales enfoques de gestión de recursos y económicos”, continúa.

“Una perspectiva más holística de los ecosistemas para agua y desarrollo que mantenga una combinación beneficiosa entre la infraestructura construida y la natural podrá asegurar la maximización de los beneficios”, propone.

A fin de reducir la pobreza y la degradación ambiental ayudando a las comunidades a ayudarse, como prevén los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ofreció fondos a uno de los participantes del programa “Adopta un río”.

A través del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el PNUD ofrece recursos económicos y apoyo técnico a organizaciones de la sociedad civil que trabajan en “proyectos de conservación y recuperación del ambiente a la vez que mejoran el bienestar de las personas y su fuente de ingresos en el terreno”.

La Fundación de Justicia Social, que trabaja en áreas rezagadas del centro y sur de Trinidad, recibió poco menos de 50.000 dólares del PPD, que sumó a otros 65.000 dólares propios, para promover el programa “Adopte un río” entre jóvenes desfavorecidos y en riesgo en las comunidades de Siparia y Carlsen Field.

La iniciativa se extendió nueve meses, de septiembre de 2014 a junio de 2015, durante los cuales los jóvenes se capacitaron como ecolíderes y aprendieron a realizar análisis al agua para monitorear la salud de los ríos mediante el dispositivo La Motte, así como en la producción de vídeo para registrar su trabajo.

Aprendieron a analizar la temperatura del agua, el pH, la turbidez, el oxígeno disuelto, el fosfato y el nitrato, así como a registrar los cambios en esos parámetros en los nueve meses del proyecto.

Mark Rampersad, gerente de la fundación, dijo a IPS que la unidad de “Adopta un río” de WASA “afinó el alcance y la profundidad del proyecto y facilitó la realización de varios seminarios y talleres, que incluyeron la concienciación ambiental”.

El río Caparo, en el centro de Trinidad, y el Coora, en el sur, fueron los dos cursos de agua adoptados por la fundación.

El programa logró una respuesta favorable de las comunidades y las escuelas, pero el apoyo corporativo no fue el que hubieran deseado. Sin embargo, sí le fue bien en su solicitud al Fondo Verde y, con los recursos recibidos, continuará promoviendo el alcance de su comunidad, según dijo Samm.

Preservar la salud de los ríos también obedece a razones económicas, puntualizó Raj Gosine, director de recursos hídricos de WASA. “Es muy caro tratar el agua, así que el motivo de WASA también fue económico”, indicó.

“La cuestión clave es remarcar que todos podemos realizar aportes positivos”, añadió Gosine.

Además de monitorear la calidad del agua y la educación pública, el programa “Adopta un río”, de WASA, incluye reforestación y recuperación de bosques, así como ejercicios de limpieza.

La gerenta de programa de la Asociación Mundial del Agua, Natalie Boodram, dijo a IPS: “Programas como ‘Adopta un río’, que fomentan la reforestación de los cursos de agua y zonas ribereñas (ayudan a proteger los suministros hídricos propiciando la infiltración, en oposición a la escorrentía de la superficie)”.

“Con estas iniciativas ecológicas para proteger el suministro hídrico de los ríos, podemos reducir la necesidad de medidas más costosas y que implican un mayor gasto energético como obtener agua gracias a la desalinización”, explicó.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme

 


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