Las enseñanzas de la muerte de Cecil, el león
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Las enseñanzas de la muerte de Cecil, el león

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Pareja de leones en la Reserva Krugersdorp Game, en Sudáfrica. Crédito: Derek Keats/cc by 2.0

Pareja de leones en la Reserva Krugersdorp Game, en Sudáfrica. Crédito: Derek Keats/cc by 2.0

GLAND, Suiza, 6 ago 2015 (IPS) - Cecil, el magnífico y querido león que formaba parte de un proyecto de investigación a largo plazo, fue atraído fuera de su refugio en el Parque Nacional Hwange, en Zimbabwe, por un cazador furtivo que le disparó y lo dejó agonizar hasta la muerte.

El episodio, ocurrido en julio, generó tal escándalo, que vale la pena detenerse a pensar qué pasaría si a partir de ahora se prohibiera la caza de trofeos en todo el continente africano.

Esta práctica es el fin de la limitada caza de “alto valor”, en la que personas, que suelen tener mucho dinero y son principalmente occidentales, pagan importantes sumas para poder matar animales.

¿Especulación? Sí, pero es un pronóstico razonable porque ya pasó.

Lloremos por Cecil, pero tengamos cuidado con lo que deseamos…

Imaginemos qué sucedería en África austral, un área que ocupa casi el doble de la suma de los parques nacionales de la región.

El hecho genera tal indignación y repugnancia, pues se matan animales por deporte, y en algunos casos, como en el de los leones, ni siquiera se come su carne. Incluso los millones de cazadores recreativos de fin de semana con sus refrigeradores llenos tienen dudas sobre la caza de trofeos.

Es una práctica que no tiene casi cabida en un mundo moderno, donde la humanidad avanza hacia una posición ética que, cada vez más, otorga a los animales los mismos derechos morales que los seres humanos se conceden (al menos en principio) entre sí.

Imaginemos ahora que la Unión Europea y América del Norte prohíben la importación de trofeos, mientras Namibia, Sudáfrica, Zimbabwe y otros países prohíben la caza de trofeos, las compañías aéreas se niegan a transportarlos y la actividad muere lenta (o rápidamente), liberando al mundo de esa sucia mancha sobre la conciencia colectiva.

Nos concentramos en mirar a África austral, orgullosos lo que logramos firmando una convocatoria en Internet, presionando a dirigentes políticos y compartiendo y comentando artículos en Facebook.

¿Salvamos a los leones? ¿Preservamos áreas naturales? ¿Le asestamos el golpe de gracia al tráfico de vida silvestre? ¿Liberamos a las comunidades locales de los cazadores extranjeros imperialistas?

Volvamos al Parque Nacional Hwange, donde murió Cecil. La Autoridad de Gestión de Parques y Vida Silvestre de Zimbabwe, responsable de la gestión de ese y otros parques, tiene ahora enormes problemas.

El organismo obtiene sus ingresos para proteger, conservar y gestionar la vida silvestre en todo el territorio nacional de la caza de trofeos, y recibe magros recursos del gobierno central, que no tiene fama precisamente de fomentar la buena gobernanza ni la transparencia en materia de gestión de fondos.

El presupuesto del parque Hwange sufre un recorte radical y hay pocos recursos para automóviles o equipos de patrulla. La carne procedente de cazadores furtivos aumenta y los guardaparques no tienen equipos para hacerles frente. El uso de trampas con alambres es indiscriminado, y permite atrapar a muchos leones, entre otros predadores, que agonizan y sufren una muerte sin sentido.

En Namibia, más de la mitad de las áreas de conservación comunitaria, que cubren 20 por ciento del país, colapsan porque sus ingresos, no derivados de actividades relacionadas con la caza, como el turismo, no alcanzan para que sean viables y no pueden encontrar fuentes alternativas de ingresos.

Los espacios de conservación comunitaria de Namibia son una innovación de los años 90, y son responsables del pronunciado aumento de varias especies silvestres fuera de los parques nacionales, como elefantes, leones y rinocerontes negros. Los ingresos procedentes de la caza de trofeos y del turismo impulsaron a las comunidades a dedicar sus tierras a la conservación.

Las comunidades se quedan con el 100 por ciento de los beneficios del uso sostenible de la vida silvestre, incluida la caza, casi 18 millones de dólares namibios (unos 1.200 millones de dólares estadounidenses) en 2013, que usaron para construir escuelas, centros de salud, caminos, capacitación y emplear a 530 guardabosques para proteger la fauna y flora.

Casi dos millones de comidas ricas en proteínas al año fueron un subproducto de la caza. Ahora todo eso se esfumó. Algunas pocas áreas de conservación consiguen donantes adinerados para no desaparecer, y cruzan los dedos con la esperanza de que esas donaciones se mantengan en las próximas décadas.

Los guardaparques están desempleados, sin poder alimentar a sus familias y en busca de alguna oportunidad para conseguir ingresos. Las comunidades dedicadas a la conservación están furiosas, pues nadie las consultó sobre tan importante decisión. Pocos periodistas y activistas sociales reflejan su propia visión de la situación.

Las comunidades y las autoridades responsables de la conservación vuelven a enemistarse.

Allí donde colapsaron las áreas de conservación, se destruye la vida silvestre. Las malas épocas anteriores a la reforma volvieron y la fauna vale más muerta que viva.

Los vientres hambrientos se alimentan de la caza ilegal y los cazadores furtivos ganan terreno. Las comunidades locales ya no están interesadas en suministrar información a la policía para ayudar a proteger la vida silvestre, los programas de guardaparques colapsaron por falta de fondos, y los cuernos de rinoceronte, los huesos de león y el marfil se embarcan ilegalmente rumbo a Asia Pacífico.

En Sudáfrica, se terminó la caza de trofeos, incluso la pequeña proporción que estaba “cercada”. En las haciendas privadas, que cubren unos 20 millones de hectáreas, los ingresos procedentes de la vida silvestre colapsan.

Las propiedades con paisajes pintorescos, cerca de las grandes rutas o atracciones turísticas y que cuentan con infraestructura turística sobreviven gracias al fototurismo, pero se acabó el tiempo de ampliar la vida silvestre comprando tierras y reponiendo con más ejemplares.

La mayoría de los otros hacendados volvieron a tener ganado vacuno y caprino y a cultivar para poder pagar la educación de sus hijos y la hipoteca de su casa.

La vida silvestre en esas tierras se desvaneció, en gran medida, como su hábitat, y volvieron los paisajes degradados por la agricultura, que prevalecieron antes de los años 70, cuando se legalizó el uso de la vida silvestre por los hacendados (incluidos los cazadores).

Los leones que estaban en esas tierras se fueron hace tiempo, y a los pocos que quedan en los parques nacionales se los mata en cuanto traspasan sus límites porque se convierten en un problema. El gran éxito en materia de conservación de Sudáfrica se deteriora rápidamente.

¿Especulación? Sí, pero es un pronóstico razonable porque ya pasó.

La prohibición de la caza de trofeos en Tanzania, entre 1973 y 1978, Kenia, en 1977, y en Zambia, ente 2000 y 2003, aceleró la rápida pérdida de vida silvestre por la eliminación de incentivos a la conservación. Los primeros reportes indican que ya hay indicios similares en Botswana, que el año pasado prohibió todo tipo de caza.

Lloremos por Cecil, pero tengamos cuidado con lo que deseamos…

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de la autora y no representan necesariamente las de IPS – Inter Press Service, ni pueden atribuírsele. Tampoco expresan necesariamente los puntos de vista de la UICN.

Editado por Kitty Stapp / Traducida por Verónica Firme

 


  • Cristina

    A groso modo, lo que entiendo en este articulo es que si la caza furtiva continuara en el parque Hwange (y por qué no en todo Zimbabwe o en toda África?) el propio funcionamiento del parque incluyendo la protección de los animales que habitan en él marcharía perfectamente. Son las quejas de la gente, activistas, periodistas, etc los que han hecho que ahora el parque se pueda ir al garete…

    No doy crédito.

    Se hace una crítica abierta a la prohibición de la caza “de trofeos” con el justificante de que sin ella se acelera “la rápida pérdida de vida silvestre por la eliminación de incentivos a la conservación”. Y ¿es que la crítica no se debería hacer a esas personas u organismos que retiran los fondos para la conservación de los parques y la vida salvaje?.

    Estos datos deberían conocerse sí, y la muerte de este León debería servir como punto de partida para seguir escarbando en toda esta podredumbre que tristemente rodea la mayor parte de África pero, por favor, no culpe a la gente que critica la forma de morir de este animal a manos del descarado capitalismo.

  • Lilian

    se contradice mucho este articulo, solo entiendo que da tristeza y decepciona

  • Walter Melgar

    Deja una sensación a que el “mercado” encontrará el punto de equilibrio entre la oferta y la demanda y todo el sistema se arreglará de manera espontánea…. Un discurso harto conocido….. Pero por otro lado, es importante tomar nota de la complejidad de la problemática y de las diversas dimensiones sobre las que se tendría que incidir…

  • Marcela

    Así como el mundo de los hombres sensibles se estremecieron por el asesinato pago del león Cecil, uno más pero con mucho marketing y por eso todos nos enteramos, en manos de un profesional, una persona que se supone lee sobre la problemática que están pasando las especies silvestres por la caza furtiva; en Argentina el Gobernador de la provincia de Río Negro, una provincia patagónica, paga para que maten a los Pumas y zorros porque les molestan a los ganaderos y en la provincia de Santa Cruz los Legisladores promueven la matanza de los Guanacos porque también le molestan a los ganaderos.
    O nos ponemo0s de acuerdo y hacemos leyes durísimas a nivel mundial para sea quien sea sufra cárcel por matar o permitir matar a la fauna silvestre o veremos en pocos años que la fauna irá desapareciendo en anos de estos sicarios de animales.

  • Ana Ana

    Visión occidental contradictoria, porque a fin de cuentas Africa y sus riquezas naturales, su fauna incluida, son en gran parte lo que los países ricos han hecho de ella para aprovecharse: han promovido la desigualdad de modo que ahora defender la vida animal y rechazar la caza por diversión ¡no concuerdan! Es el sistema depravado en pleno y la mentalidad del ser humano que no solo exlpota un continente y sus riquezas, también lo usa de parque de diversiones, igual que ha convertido a países de Asia en proveedores de seres humanos para la pornografía, pedofilia y demás.

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