Posible juicio político al presidente agita las aguas en Somalia
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Posible juicio político al presidente agita las aguas en Somalia

El presidente de Somalia, Hasan Sheij Mohamud, en su oficina presidencial. Crédito: Stuart Price/ONU

El presidente de Somalia, Hasan Sheij Mohamud, en su oficina presidencial. Crédito: Stuart Price/ONU

NACIONES UNIDAS, 2 sep 2015 (IPS) - La moción de juicio político que presentaron legisladores de Somalia contra el presidente Hasan Sheij Mohamud provocó una crisis que podría poner en peligro la frágil estabilidad del país africano, poco antes de las elecciones previstas para 2016.

El 19 de agosto, enviados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Misión de la Unión Africana en Somalia, la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo, la Unión Europea, Estados Unidos y Gran Bretaña firmaron una declaración en la que piden la rápida resolución de la crisis y expresan la preocupación de que la moción, presentada el 12 de agosto, “impedirá avanzar en los objetivos de paz y de construcción del Estado de Somalia”.

"La cruz crónica de la política… somalí, especialmente en las últimas dos décadas, ha sido un cóctel tóxico de tribalismo, mala conducta e incompetencia. El presidente Hassan Sheikh es la encarnación de ese síndrome”: Ahmed Ismail Samatar.

“Aunque respetamos plenamente el derecho del Parlamento Federal de pedir cuentas a las instituciones y cumplir sus deberes constitucionales, la presentación de dicha moción requiere un alto nivel de transparencia e integridad en el proceso y consumirá tiempo sumamente valioso, sobre todo ante la ausencia de órganos jurídicos esenciales”, advirtió la declaración.

“Las instituciones emergentes siguen siendo frágiles. Requieren un período de estabilidad y continuidad para que Somalia se beneficie del Pacto Somalí del Nuevo Trato y prepararse para una transferencia pacífica y legítima de los cargos públicos en el 2016”, añadió el texto.

De hecho, hay importantes irregularidades procesales, así como obstáculos jurídicos derivados del insuficiente desarrollo de las instituciones, que se interponen en el camino del proceso de juicio político y que podrían causar más inestabilidad.

De conformidad con el artículo 92 de la constitución provisional de Somalia, la moción de juicio político fue presentada por un tercio de los miembros del parlamento.

Sin embargo, según informó el medio de comunicación Somali Current, al menos 25 de los 93 diputados que apoyaron la moción afirman que sus nombres se utilizaron sin su consentimiento.

Una vez que se presenta el pedido de juicio político, el siguiente paso previsto por los artículos 92 y 135 de la Constitución para que prospere es la decisión favorable del Tribunal Constitucional, dentro de un plazo de 60 días, sobre el fundamento jurídico de la medida, seguida del voto del parlamento, que debe tener una mayoría de dos tercios.

Sin embargo, no existe un Tribunal Constitucional en el país, lo cual es un obstáculo evidente, aunque algunos analistas sostienen que la Corte Suprema podría actuar en su lugar, dado el precedente legal del artículo 99 de la Constitución de 1960.

Otro tema de discusión tiene que ver con los 16 cargos presentados por la moción de juicio político contra el presidente Mohamud.

Según un comunicado de prensa del parlamento, entre esos cargos se incluye el abuso de poder, la corrupción, el saqueo de recursos públicos, la violación de derechos humanos, la detención de disidentes políticos, la interferencia con la independencia del poder judicial y el incumplimiento de los requisitos para las elecciones de 2016.

El artículo 92 (1) estipula que el presidente solo puede ser depuesto debido a acusaciones de “traición o violaciones de la Constitución”. Aún se discute si los cargos presentados por los legisladores tienen la base jurídica suficiente para que la moción prospere.

En una conferencia de prensa en los últimos días, Mohamud desestimó los cargos y agregó que no es el momento adecuado para un procedimiento de juicio político. A la vez, acusó a algunas personas de tener “intereses especiales”, en una posible alusión a los diputados que buscarían una extensión a su período legislativo.

Esta sospecha también fue planteada, de manera indirecta, por la mencionada declaración conjunta de la comunidad internacional.

“Recordamos que Somalia y todos los Estados miembros están obligados por la resolución 2232 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que establece las expectativas de la comunidad internacional sobre la seguridad y el progreso político necesario en Somalia, y la necesidad de un proceso electoral en 2016, sin la extensión (de plazos) del poder legislativo o ejecutivo”, señaló el comunicado.

En una entrevista con la Voz de América, el servicio de radio y televisión internacional del gobierno de Estados Unidos, el enviado de la ONU a Somalia, Nicholas Kay, repitió la crítica internacional a la moción de juicio político.

En el contexto de las próximas elecciones y de los continuos ataques por parte de la guerrilla de Al Shabaab, Somalia no debe “perder el tiempo (en) la disputa política que ha derribado gobiernos en el pasado”, recomendó.

Mientras que a algunos les preocupa más el proceso de juicio político, otros hacen hincapié en la validez de los cargos y la necesidad de que el presidente rinda cuentas por sus actos.

“La cruz crónica de la política… somalí, especialmente en las últimas dos décadas, ha sido un cóctel tóxico de tribalismo, mala conducta e incompetencia. El presidente Hasan Sheij es la encarnación de ese síndrome”, afirmó Ahmed Ismail Samatar, ex legislador y actual profesor de Estudios Internacionales en la universidad estadounidense Macalester College.

A diferencia de la mayoría de los observadores internacionales, Samatar no cree que el juicio político sea un riesgo para el proceso electoral. “Si se realiza con prontitud y firmeza, el procedimiento no necesariamente frustrará la organización de las elecciones en septiembre de 2016”, pronosticó.

En agosto, el presidente Mohamud declaró que no espera que las elecciones sean posibles en 2016, debido a los persistentes problemas de seguridad. En una entrevista con la Voz de América dijo que está “apuntando a la siguiente mejor opción” con respecto a la transición del poder.

Los partidos opositores reaccionaron airadamente a la declaración del presidente, alegando que utiliza el argumento de la inseguridad como pretexto para extender su mandato.

Mohamud fue elegido en 2012 por un parlamento compuesto por 135 ancianos de los clanes tribales, en lo que la BBC describió como una “propuesta respaldada por la ONU para restablecer la normalidad en el país”.

Pero la inestabilidad, los graves problemas económicos y los continuos ataques de Al Shabaab, así como la actual crisis política, sugieren que el país aún tiene mucho que recorrer para alcanzar esa normalidad.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga

 


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