El riesgo de los fondos privados en la recuperación de la tierra
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El riesgo de los fondos privados en la recuperación de la tierra

Turquía combate la erosión con la forestación, y en los últimos 10 años añadió 900.000 hectáreas de bosques. Un vivero de pinos en el distrito de Kizilcahamam. Crédito: Manipadma Jena / IPS

Turquía combate la erosión con la forestación, y en los últimos 10 años añadió 900.000 hectáreas de bosques. Un vivero de pinos en el distrito de Kizilcahamam. Crédito: Manipadma Jena / IPS

ANKARA, Turquía, 17 nov 2015 (IPS) - Cada minuto que pasa el mundo pierde 23 hectáreas por la degradación de la tierra, lo que en un año equivale a la desaparición de 12 millones de hectáreas, un poco más que la superficie de Nicaragua.

En términos económicos, esta desaparición de suelos cultivables le cuesta al planeta 400.000 millones de dólares al año, lo que incluye la pérdida de cereales por un valor de 1.200 millones de dólares. Pero existe la posibilidad de recuperar unos  dos millones de hectáreas, una superficie mayor que América del Sur.

"Si bien (el Fondo NDT) tiene la intención de combatir el acaparamiento de tierras, en esta etapa en realidad constituye una amenaza objetiva para todos los usuarios de la tierra que no están en posesión de los títulos oficiales de propiedad": Akambi Es Deen.

La recuperación de esas tierras no solo permitiría producir hasta 2.300 millones de toneladas de alimentos adicionales, sino que la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, en inglés) calcula que la restauración de la capacidad de almacenamiento de carbono en la tierra podría reducir el calentamiento mundial en 0,5 grados a finales de siglo.

En un hecho importante, los 195 países miembros presentes en la 12 Conferencia de las Partes de la Convención en octubre, acordaron fijar voluntariamente sus propias metas para estabilizar la cantidad actual que tienen de recursos de la tierra sanos y productivos, con una doble estrategia de prevención y recuperación, en un proceso conocido como neutralidad en la degradación de la tierra (NDT).

El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 15 pretende alcanzar estas metas de NDT para 2030.

Esta ambiciosa transición mundial a una economía de suelos productivos se hará mediante el Fondo de Inversión de Impacto de Neutralidad en la Degradación de la Tierra, o Fondo NDT, una plataforma de financiación gestionada de forma privada con el respaldo de la UNCCD.

El Fondo NDT movilizará 2.000 millones de dólares cada año, principalmente del sector privado, y la financiación se realizará mediante préstamos. El fondo se anunciará en diciembre en la conferencia anual de las partes de la UNCCD, en París, y comenzará a funcionar a finales de 2016.

“Tenemos que avanzar más allá de los miles de proyectos piloto de restauración de la tierra (que se implementan con dinero público) hasta llegar a la aplicación definitiva”, exhortó Markus Repnik, director del Mecanismo Global de la UNCCD, el organismo que gestiona al Fondo NDT.

“Los fondos del sector privado están disponibles. Se puede ‘ilustrar’ a los potenciales inversores en el Fondo NDT. Los fondos de pensiones que se alejan de las inversiones sucias, las empresas que innovan, incluso las más grandes bajo la enorme presión de las ONG se dan cuenta de que en breve chocarán contra una pared a menos que renuncien a sus prácticas insostenibles”, sostuvo Repnik.

“El Fondo NDT puede ser un gran motor de cambio para este tipo de empresas. El dinero es un obstáculo. El dinero público es un reto, tenemos que invertir en fondos privados”, agregó.

El Libro Blanco de 2015 del Fondo NDT dice que este ayudará a mejorar los modelos de negocio viables basados en tierras recuperadas que generen retornos financieros a la vez que contribuyen con objetivos más amplios relacionados con los alimentos, el agua y la seguridad energética.

Propone compensaciones entre todos los sectores que utilizan los suelos, incluida la agricultura sostenible, la gestión ganadera y forestal, las energías renovables, el desarrollo de infraestructura y el turismo ecológico.

Sin embargo, muchas organizaciones de la sociedad civil discrepan con esta postura. “Todos los gobiernos tienen dinero. Tiene que ver más con una cuestión de voluntad política”, sostuvo Noel Oettle, del Environmental Monitoring Group, un colectivo de Sudáfrica.

“Aunque se puede argumentar a favor de la movilización de los fondos privados, la dificultad que surgirá es que muchos pequeños propietarios están en tierras donde, si hay algún ingreso adicional, debe destinarse a ellos, y no transferirse como lucro para el inversor”, subrayó.

“El Libro Blanco del Mecanismo Mundial de junio de 2015 propone un modelo… (por el cual) los gobiernos deben realizar concesiones a los operadores empresariales para tener acceso a las… tierras degradadas o áridas, por 10 o 20 años, para que estas tierras puedan recuperarse para la agricultura rentable”, explicó Oettle.

“En la región de Gambela, en Etiopía, y en otros lugares, casos documentados demuestran que pobladores locales, que incluso pueden tener la tenencia de la tierra, huyeron de la persecución del poderoso operador y las fuerzas armadas que adquirió la concesión sobre la tierra”, añadió.

“Sin dejar de reconocer la importancia (del Fondo NDT), no obstante requiere prudencia, ya que si bien tiene la intención de combatir el acaparamiento de tierras, en esta etapa en realidad constituye una amenaza objetiva para todos los usuarios de la tierra que no están en posesión de los títulos oficiales de propiedad”, destacó Akambi Es Deen, representante de la sociedad civil en Benín.

Para que el Fondo NDT “prospere, es importante generar capacidad y sensibilizar. Si quieres el consentimiento previo, libre e informado de las personas para que rehabiliten sus tierras, hay que darles las herramientas para que sepan lo que está pasando y lo que pueden hacer para asegurar la tenencia y los derechos de uso sobre la tierra”, declaró Karen van Boxtel, de la organización holandesa Both Ends.

Boxtel agrega que la sociedad civil debe participar de manera más constructiva en la aplicación del Fondo NDT.

“Los países deben poner en marcha un marco rígido de salvaguardias al aceptar la financiación privada”, coincidió Repnik.

Aunque el Libro Blanco del Mecanismo Global menciona un conjunto de normas y salvaguardias, Oettle compartió la preocupación de las organizaciones independientes.

“Toda garantía es tan buena como lo sea el sistema que asegure su aplicación y seguimiento”, dijo.

“En otros proyectos vemos cómo las salvaguardias pueden ser fundamentales para los derechos territoriales de la población local “, añadió Boxtel.

Para Oettle, “es muy arriesgado”.

“Es evidente por la forma en que el sistema de la ONU está girando hacia el gran romance con el sector privado. Cada vez más también, en varios países en desarrollo… vemos que los gobiernos favorecen los intereses empresariales y que los operadores privados cada vez más saben cómo mantener el apoyo de los gobiernos”, aseguró.

“En consecuencia, para el Fondo NDT es necesario tener un sistema de control fuerte y extenso. Hay que invertir dinero en eso también”, recomendó.

Traducido por Álvaro Queiruga

 


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