Plan de represa en Zimbabwe ignora el cambio climático
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Plan de represa en Zimbabwe ignora el cambio climático

Planta de energía hidroeléctrica Batoka, en Zimbabwe. Crédito: Construction Review Online

Planta de energía hidroeléctrica Batoka, en Zimbabwe. Crédito: Construction Review Online

BULAWAYO, Zimbabwe, 3 nov 2015 (IPS) - El gobierno de Zimbabwe asegura que el proyecto de la represa hidroeléctrica de Batoka, sobre el río Zambeze, generará 2.400 megavatios (MW) de energía, pero activistas advierten que el impacto del cambio climático haría inviable la obra.

En los últimos dos meses la empresa nacional de energía reforzó el racionamiento de la electricidad, con apagones diarios que duran hasta 20 horas en todo este país de África austral.

“Numerosos estudios calculan que el caudal del río Zambeze se reducirá entre 26 y 40 por ciento en 2050. A pesar de estas graves predicciones, la represa propuesta de Batoka no ha sido evaluada en relación con los riesgos del cambio climático”: Peter Bosshard.

Zimbabwe depende de la energía hidroeléctrica desde hace años, y es uno de varios países africanos que apuestan a ella para impulsar su crecimiento económico, con la construcción de represas a un costo multimillonario que se espera que generen miles de megavatios.

No hay fecha prevista para que comience la construcción de la represa de Batoka, que tendrá un costo de 3.000 millones de dólares y recién comenzará a dar beneficios a los 10 años. La obra añadirá energía muy necesaria en Zimbabwe, cuya capacidad energética actual asciende a unos 1.600 MW, mientras la demanda supera los 2.200 MW.

Una vez que la planta de Batoka esté concluida, el país podrá exportar energía, aseguran las autoridades.

Sin embargo, la crisis energética estancó la expansión económica y obligó al cierre de grandes empresas, como la firma de productos químicos Sable Chemicals, que este mes fue desconectada de la grilla nacional en lo que el ministro de Energía, Samuel Undenge, explicó como parte de una estrategia de corto plazo para abastecer de electricidad a otros sectores.

Pero la medida obligó a la única planta de fertilizantes del país a dejar de funcionar y llevó al desempleo a más de 500 empleados, según trabajadores de la compañía. La empresa le debe a la compañía estatal de energía eléctrica 150 millones de dólares.

Según el ministro Undenge, 80 por ciento de Zimbabwe no tiene acceso a la electricidad. Se espera que la planta de Batoka – un proyecto conjunto con Zambia que utilizará el agua del Zambeze, un río transfronterizo compartido por ocho países – impulse la producción de energía y la extienda a zonas rurales remotas.

A principios de este mes, Undenge declaró en el parlamento que la cuenca del río Zambeze se vio afectada por la escasez de lluvias en otros países.

“El agua sigue fluyendo hacia el río Zambeze desde el norte, pero estamos extrayendo más agua de la que ingresa, de ahí su continua disminución”, señaló el ministro como explicación de la merma en la producción de energía.

El bajo nivel del agua preocupa a los expertos, y algunos se preguntan si las represas son inversiones viables a largo plazo debido a la incertidumbre climática.

De hecho, la crisis energética tanto en Zimbabwe como en Zambia se atribuye al bajo nivel del agua en el río Zambeze.

Investigadores de International Rivers, una organización que investiga el estado de los ríos del mundo y cómo las poblaciones locales pueden beneficiarse de ellos, advierten que los proyectos de grandes represas podrían ser inútiles a largo plazo debido al cambio climático y a la reducción de la escorrentía.

La organización se inclina por las represas más pequeñas para la generación de energía localizada, pero estas también cuestan dinero que Zimbabwe no tiene.

En 2014 el Ministerio del Clima anunció que el gobierno construirá más represas para amortiguar a Zimbabwe contra la incertidumbre climática, pero recomendó a los consumidores industriales de electricidad que construyeran sus propias plantas de generación de energía.

En ausencia de estos generadores de energía privados, la represa de Batoka es presentada como la solución definitiva para el déficit energético, a pesar de las advertencias de que el proyecto podría presentar sus propios problemas, ya que no toma en cuenta las futuras realidades relacionadas con el clima.

Peter Bosshard, director interino de International Rivers, afirma que la cuenca del río Zambezi tiene uno de los climas más variables del mundo, lo que aumentará los riesgos hidrológicos de la represa.

“El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha advertido que el río (Zambeze) puede sufrir el peor impacto climático posible entre las once principales cuencas fluviales de África”, indicó Bosshard a IPS.

“Numerosos estudios calculan que el caudal del río Zambeze se reducirá entre 26 y 40 por ciento en 2050. A pesar de estas graves predicciones, la represa propuesta de Batoka no ha sido evaluada en relación con los riesgos del cambio climático”, observó.

Pero Hodson Makurira, un hidrólogo de la Universidad de Zimbabwe, discrepa con esa opinión.

“Eso sería una simplificación excesiva de una proyección complicada y altamente incierta de hechos futuros”, expresó a IPS.

“Las mismas predicciones de cambio climático prevén un aumento de los eventos extremos, las sequías y las inundaciones. Entonces usted querría captar la mayor cantidad de agua procedente de las inundaciones para su mayor almacenamiento. Eso le amortiguará contra los períodos de caudales bajos”, sostuvo Makurira.

“Nadie sabe la magnitud exacta de la reducción de los caudales debido al cambio climático, por lo que la construcción de las represas todavía puede tener sentido económico”, comentó.

Bosshard precisó que el estudio de factibilidad del proyecto de la represa data de 1993, “y las consideraciones del cambio climático no fueron integradas” al mismo.

“El proyecto se basa en los datos de caudales históricos, que no reflejan realidades futuras. Los inversionistas, los financistas y los contribuyentes deben ser conscientes de que los estudios de este proyecto multimillonario en dólares sobreestiman seriamente su viabilidad económica”, advirtió.

Pero para el ministro Undenge, que soporta cada vez más presión para resolver la crisis energética de Zimbabwe, ni la financiación ni el cambio climático detendrán el ambicioso proyecto de la represa de Batoka.

Traducido por Álvaro Queiruga

 


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