Malawi busca mejorar la nutrición de su población infantil
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Malawi busca mejorar la nutrición de su población infantil

Propenso a sufrir sequías e inundaciones anuales con efectos devastadores en la producción agrícola, Malawi se esfuerza en implementar medidas de prevención para hacer frente a la malnutrición. Crédito: Mabvuto Banda/IPS.

Propenso a sufrir sequías e inundaciones anuales con efectos devastadores en la producción agrícola, Malawi se esfuerza en implementar medidas de prevención para hacer frente a la malnutrición. Crédito: Mabvuto Banda/IPS

LILONGWE, 1 dic 2015 (IPS) - En los últimos años, Malawi logró reducir la mortalidad infantil en el primer año de vida del bebé y en menores de cinco años. Pero sigue siendo un costoso desafío para este país de África austral disminuir la malnutrición, que afecta a 1,4 millones de niñas y niños.

Un informe elaborado este año por el gobierno, junto con el Programa Mundial de Alimentos y otras agencias de la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Africana, estima que el costo anual asociado con la malnutrición infantil es de 597 millones de dólares, lo que muestra la prevalencia de la inseguridad crónica en materia alimentaria en Malawi.

Para revertir los alarmantes índices de malnutrición, el gobierno de este país y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) implementaron varias iniciativas para aumentar la producción agrícola, con el fin de mejorar la nutrición.

La secretaria de Agricultura, Irrigación y Desarrollo Hídrico, Erica Maganga, dijo a IPS que es ineludible el papel que tiene la actividad agraria en la lucha contra todas las formas de malnutrición.

“Más vale prevenir, y la agricultura es la clave para reducir la malnutrición en todas las edades, además de que ayuda a reducir el costo de tratar la enfermedad”, subrayó Maganga.

“Sabemos que la nutrición es un problema en Malawi, y que la agricultura desempeña un papel al contribuir a mejorar el estado nutricional de niños, niñas, mujeres y hombres”, coincidió la representante residente de la FAO, Florence Rolle.

“Es hora de identificar qué programas agrarios existen con posibilidades de adoptar un perfil más sensible a la cuestión de la buena nutrición”, añadió.

En 2008, el gobierno de Malawi y la FAO comenzaron a implementar el proyecto “Mejora de las políticas de seguridad alimentaria y nutrición y difusión de los programas”. Uno de los componentes del mismo fue implementar una iniciativa de educación nutricional integral destinada a familias con bebés de entre seis y 24 meses para evitar la malnutrición.

Con apoyo económico de la Agencia de Cooperación Internacional de Flandes, el programa se implementó en dos distritos, Kasungu, a 100 kilómetros de esta capital, y Mzimba, en el norte de Malawi.

El responsable de proyecto en Kasungu, Soka Chitaya, confirmó que el programa tuvo un impacto en el estado de salud de muchos niños y niñas del distrito.

“Antes de que comenzara el programa, muchos niños se enfermaban. Las madres, la mayoría campesinas, tenían varios problemas que afectaban su producción porque pasaban más tiempo en el hospital amamantando a sus hijos enfermos que en sus huertas”, explicó.

Pero ahora todo es diferente.

Kondwani Phiri, que tiene 32 años y vive con sus cuatro hijos en el pueblo de Yosefe, quedó muy contenta con el programa.

“Cambió mi vida. Mis hijos están sanos y contentos porque ahora sé qué plantar en mi huerta para tener alimentos nutritivos para la familia”, dijo a IPS, mientras preparaba una comida bajo el sol abrasador de noviembre.

Pero ahora teme perder los logros de los últimos años si las lluvias se demoran más.

Malawi es uno de los países africanos con previsiones de sequías en las regiones centrales e inundaciones en el sur a raíz del fenómeno de El Niño.

Loveness Matola es otra feliz madre que espera un año duro porque las lluvias ya se demoraron, pero confía en recuperarse y tener suficientes alimentos para su familia.

“La iniciativa me permitió registrar a mis hijos en el Programa de alimentación de niños pequeños y bebés. Ya no me preocupo porque ahora sé cómo cultivar alimentos nutritivos en mi huerta”, indicó.

Con apoyo del personal de extensión, asistentes de vigilancia de salud y facilitadores comunitarios voluntarios, Phiri y Matola, junto a otras mujeres, aprendieron a preparar gachas nutritivas a partir de tres o cuatro ingredientes cultivados en sus huertas.

Las gachas incluyen alimentos farináceos como puré de papas, harina de maíz o de mandioca, proteínas como judías, harina de granos como maní, pescado o carne en polvo o leche de cabra, mezclados con verduras, que pueden ser, por ejemplo, calabaza, hojas verdes, además de grasas como aceite de aguacate.

Luego las frutas, como el mango, se sirven para completar los cinco grupos de alimentos diarios recomendados para los niños.

Entre otras áreas, el proyecto incluye la promoción de la producción pecuaria, la educación en cambio climático, recursos naturales y ambiente, construcción de capacidades y apoyo institucional, aumento y diversificación de la producción, incentivo de producción de frutas, conservación del suelo y el agua, mejor saneamiento y agua potable y otros asuntos transversales como género, malaria (paludismo) y VIH/sida.

Pero esa no es la única intervención que impulsa la FAO junto con el gobierno de Malawi para mejorar la nutrición en este país, pues también colaboran en “Huertas escolares y Educación nutricional escolar”.

Este país, junto con el gobierno de Brasil y la FAO suscribieron un acuerdo con tres componentes principales, revisión del plan estratégico nutricional y de salud escolar, educación nutricional e integración de educación nutricional y huertas escolares.

La especialista de la FAO, Andrea Polo Galante, explicó que la iniciativa procura mejorar la educación en materia de alimentación saludable, concentrada en incentivar más comida y de mejor calidad.

El director del Ministerio de Educación, Thoko Banda, explicó que la revisión deberá aportar recomendaciones para incorporar a la capacitación docente.

Traducido por Verónica Firme

 


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