Alimentación y agricultura, América Latina y el Caribe, Ayuda al desarrollo, Comercio e inversiones, Desarrollo y ayuda, Destacados, Economía verde, Economía y comercio, Globalización, Las elegidas de la redacción, Proyectos, Reportaje especial, Transporte, Últimas Noticias

La soja alimenta la industrialización en Paraguay

© Reproducir este artículo| | Imprimir | |English version
Vista general del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa) desde la repleta “Playa de camiones”, que en promedio de 500 llegan cada día a la planta procesadora de soja desde las plantaciones de la leguminosa en Paraguay. Caiasa, emplazada en el municipio de Villeta, es un eslabón importante en el proceso de industrialización del país, desde su entrada en operaciones en 2013. Crédito: Cortesía de CAIASA

Vista general del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa) desde la repleta “Playa de camiones”, que en promedio de 500 llegan cada día a la planta procesadora de soja desde las plantaciones de la leguminosa en Paraguay. Caiasa, emplazada en el municipio de Villeta, es un eslabón importante en el proceso de industrialización del país, desde su entrada en operaciones en 2013. Crédito: Cortesía de CAIASA

VILLETA, Paraguay, 23 mar 2016 (IPS) - Una planta industrial sin uso de combustibles fósiles y prácticamente sin desechos de su materia prima, el Complejo Agroindustrial Angostura SA (CAIASA), refleja la transición que vive Paraguay hacia la industrialización.

Se trata de la mayor planta productora de harina y aceite en un país cuya economía dependía casi solo de exportaciones agrícolas, principalmente de soja y carne de vacuno, y que recién pasó a procesar sus oleaginosas en gran escala y a vender al exterior sus derivados, además de estimular otras industrias.

Con CAIASA, en operación desde mayo de 2013, a orillas del río Paraguay, uno de los principales de América del Sur, la molienda de soja en el país se acerca a la mitad de toda su cosecha, que debe alcanzar 8,8 millones de toneladas este año, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Además de producir harina de soja y aceite, de mayor valor agregado, esa agroindustria beneficia a los agricultores al asegurar la demanda de granos durante todo el año, lo que “reduce la estacionalidad y estabiliza los precios”, destacó en entrevista con IPS el gerente general de CAIASA, Diego Puente.

Paraguay es el cuarto exportador y el sexto productor mundial de soja. Pero es el primero entre los países de pequeña dimensión, superado solo por gigantes como Estados Unidos, Brasil, Argentina, China e India, los dos últimos únicamente en producción.

Sobresale así la importancia económica de esa oleaginosa para los 6,78 millones de paraguayos, la población estimada por la Dirección General de Estadística para  2013. Su procesamiento ofrece además empleos calificados, con una capacitación que para algunas funciones productivas de CAIASA se hizo en Argentina.

Los modernos equipos, con tecnología de última generación en la llamada industria aceitera, no exigen mucha mano de obra, solo 200 personas en forma directa. Pero los empleos indirectos son numerosos, cerca de 2.500, principalmente en transportes y servicios de mantenimiento, subraya Puente.

Un costado de los almacenes de del Complejo  Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), con la planta central al fondo, donde la caldera emite el único humo visible, de vapor, en esta procesadora de soja sin uso de combustibles fósiles y casi sin desechos de materia prima, a orillas del río Paraguay, en el municipio de Villeta, en Paraguay. Crédito: Mario Osava/IPS

Un costado de los almacenes de del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), con la planta central al fondo, donde la caldera emite el único humo visible, de vapor, en esta procesadora de soja sin uso de combustibles fósiles y casi sin desechos de materia prima, a orillas del río Paraguay, en el municipio de Villeta, en Paraguay. Crédito: Mario Osava/IPS

Cerca de 2.000 camiones abastecen de soja a la planta, donde arriban 500 en promedio por día en el período de zafra, informó a IPS el gerente industrial, Norberto Vuyk.

“CAIASA es una bendición, acá la recepción es rápida, solo demora hasta 24 horas, mientras en los puertos más desorganizados perdemos cuatro o cinco días para descargar”, comentó a IPS el camionero Victor Villamayor, corroborado por su colega Martin Echauri.

Ambos cuentan con vehículos de gran capacidad, que pueden transportar hasta 30 toneladas de soja, estacionados en la “Playa de camiones” de la empresa, no tan repleta como en el auge de la cosecha, en enero y febrero. Es que en marzo empiezan a hacerse más lentas las cargas, explicaron.

CAIASA tiene otra singularidad, la de juntar a grandes rivales del sector. “Se unieron para crearla fuertes competidores en el mercado agrícola mundial, (la corporación estadounidense)  Bunge y (el grupo francés) Louis Dreyfus, buscando economías de escala y reducción de costos”, observó Puente.

La planta, que costó 200 millones de dólares, parcialmente financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con la contribución del Fondo OPEP de Desarrollo Internacional. Tiene capacidad para procesar 4.500 toneladas diarias de soja y opera 330 días al año, dejando un mes para operaciones de mantenimiento.

Otras gigantes transnacionales del sector, las estadounidenses Cargill y ADM, también instalaron sus plantas industriales en Paraguay, aunque con menor capacidad de molienda, lo que ha ampliado el desarrollo agroindustrial en este pequeño país del Cono Sur americano.

Camiones descargan la soja en el Complejo Agroindustrial Angostura (Caiasa). Aquí comienza el recorrido de la soja dentro de la planta industrial, hasta transformar la oleaginosa en harina y aceite que son exportados en barcazas por el río Paraguay, desde el parque industrial de Villeta, en Paraguay, en el Cono Sur americano. Crédito: Mario Osava/IPS

Camiones descargan la soja en el Complejo Agroindustrial Angostura (Caiasa). Aquí comienza el recorrido de la soja dentro de la planta industrial, hasta transformar la oleaginosa en harina y aceite que son exportados en barcazas por el río Paraguay, desde el parque industrial de Villeta, en Paraguay, en el Cono Sur americano. Crédito: Mario Osava/IPS

La planta ocupa un tercio del predio de 136 hectáreas en el parque industrial de la Municipalidad de Villeta, a 45 kilómetros de Asunción, en el oriental departamento de Central, y nació con posibilidades de expansión, si bien enfrenta un “riesgo latente”.

“Argentina, que tiene capacidad ociosa en su industria, puede adoptar un régimen de admisión temporal para importar soja de Paraguay y exportar derivados”, según Puente. La disputa podría agravar la escasez de la materia prima en años de baja producción, advirtió.

“La soja paraguaya contiene más proteína, por la mejor tierra y la fotosíntesis ampliada por el soleamiento más prolongado que en Argentina”, despertando el interés del vecino, sostuvo.

Comprar soja de Bolivia y del oeste de Brasil, cultivada en las riberas del río Paraguay que sirve de frontera entre esos dos países, es una alternativa futura.

“CAIASA tiene una ubicación estratégica, a 250 kilómetros de los cultivos paraguayos como promedio y en la hidrovía que puede traer soja del norte a fletes baratos”, razonó Puente. Adoptó el nombre Angostura, porque así se llama la localidad rural de su sede, justo donde el río Paraguay se hace más angosto y por tanto más profundo.

Una barcaza recibe la harina de soja procesada en  el muelle del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), mientras otra espera. La carga la transportarán por el río Paraguay hasta el puerto argentino de Rosario, 1.200 kilómetros al sur, para su exportación a varios continentes. La planta agroindustrial, con tecnología de vanguardia, opera desde 2013 en el parque industrial de Villeta, en Paraguay. Crédito: Mario Osava/IPS

Una barcaza recibe la harina de soja procesada en el muelle del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), mientras otra espera. La carga la transportarán por el río Paraguay hasta el puerto argentino de Rosario, 1.200 kilómetros al sur, para su exportación a varios continentes. La planta agroindustrial, con tecnología de vanguardia, opera desde 2013 en el parque industrial de Villeta, en Paraguay. Crédito: Mario Osava/IPS

Desde allí pueden navegar grandes barcazas río abajo, hasta el puerto argentino de Rosario, 1.200 kilómetros al sur, donde llegan buques oceánicos. Río arriba, hacia Brasil y Bolivia, es distinto. La navegación es más difícil en el estiaje, obligando a limitar el peso de las cargas hasta que se mejore la vía fluvial.

Mejorarla exigiría, sin embargo, dragados y eliminación de rocas, intervenciones que tendrían “fuertes impactos en humedales, reduciéndolos al aumentar la velocidad del río”, según dijo a IPS el coordinador general de la organización ambientalista Sobrevivencia, Elías Díaz Peña.

Esas cuestiones afectan a CAIASA, pero afrontarlas corresponde a sus dueños internacionales que responden por la compra de materias primas y la exportación de los productos finales.

Las tareas de la empresa industrial empiezan en la recepción de los camiones cargados de soja y terminan al llenar las barcazas atracadas en el muelle con harina y aceite de soja, señaló Vuyk.

Entre las dos puntas, la soja recorre más de un kilómetro pasando por el control de calidad, almacenaje, preparación y molienda, transformándose en los productos de exportación que son transportados por tuberías hasta el muelle.

Diego Puente, gerente general del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), en sus oficinas de Asunción, la capital de Paraguay, a 45 kilómetros de las instalaciones de la planta procesadora de soja, en Angostura, en el parque industrial del municipio de Villeta, a orillas del río Paraguay. Crédito: Cortesía de CAIASA

Diego Puente, gerente general del Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), en sus oficinas de Asunción, la capital de Paraguay, a 45 kilómetros de las instalaciones de la planta procesadora de soja, en Angostura, en el parque industrial del municipio de Villeta, a orillas del río Paraguay. Crédito: Cortesía de CAIASA

El complejo tiene capacidad para almacenar 300.000 toneladas en sus edificios y un tercio más en silos provisionales a cielo abierto, en forma de inmensas bolsas impermeables.

De la oleaginosa, 72 por ciento se convierte en harina, 20 por ciento en aceite y 5,5 por ciento en pellets de cáscara. El resto es agua, señaló el gerente industrial.

Los pellets sirven de alimento ganadero, pero CAIASA decidió usarlos como combustibles en la caldera de vapor, sumándoles astillas de madera adquirida de una empresa certificada contra la deforestación.

De esa forma el proceso excluye los derivados de petróleo que suelen ser usados en agroindustrias similares, haciendo del Complejo Angostura un modelo de nuevas tecnologías y de desarrollo limpio.

El cuidado ambiental, sobrepasando las normas legales del Paraguay, busca “sostener la imagen de nuestras empresas y cumplir las exigencias del BID”, explicó Vuyk, un ingeniero químico.

Martin Echauri coincide con otros camioneros que transportan la soja al Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), en que esta planta procesadora de la oleaginosa es “una bendición”, por la rapidez del proceso de descarga de los 500 vehículos de gran tonelaje que en promedio llegan cada día a sus instalaciones, en Angostura, en el parque industrial de Villeta, en Paraguay. Echauri, distrae la espera compartiendo con otros camioneros la infusión de hierba mate, muy popular en los países del Cono Sur Americano, que mantiene en un termo especial. Crédito: Mario Osava/IPS

Martin Echauri coincide con otros camioneros que transportan la soja al Complejo Agroindustrial Angostura SA (Caiasa), en que esta planta procesadora de la oleaginosa es “una bendición”, por la rapidez del proceso de descarga de los 500 vehículos de gran tonelaje que en promedio llegan cada día a sus instalaciones durante la cosecha, en Angostura, en el parque industrial de Villeta, en Paraguay. Echauri, distrae la espera compartiendo con otros camioneros la infusión de hierba mate, muy popular en los países del Cono Sur Americano, que mantiene en un termo especial. Crédito: Mario Osava/IPS

Además de la energía limpia, la aceitera practica el sistema de efluente cero (ZED, en inglés) de recirculación para recuperación de aguas residuales.

“CAIASA es una de las mejores, entre las 73 empresas industriales que se instalaron en Villeta, la mayoría en los últimos cinco años”, comentó a IPS el intendente (alcalde), Teodosio Gómez.

Su municipio, situado en el oriente del país, con 975 kilómetros cuadrados y 70 kilómetros de riberas al río Paraguay, se está afirmando como “el polo más importante de desarrollo industrial del país”, acotó con entusiasmo.

Además de varias empresas del agroindustria, incluyendo ADM, están presentes industrias químicas y el Astillero Tsuneishi Paraguay, de capital japonés, que construye las barcazas que movilizan la gran producción nacional. Los paraguayos se enorgullecen de tener la tercera flota más grande de barcazas del mundo.

Una política de garantías a las inversiones es clave en la atracción de empresas a Villeta, aseguró el intendente. También citó otros factores, como el “río navegable todo el tiempo sin contratiempos”, buenas carreteras, la cercanía de Asunción y la abundante energía eléctrica de la binacional Itaipú, la gigantesca central hidroeléctrica brasileño-paraguaya.

Editado por Estrella Gutiérrez

 


  • GERD SCHNEPEL

    ¿Qué les pasó, IPS? ¿Artículo pagado de elogio? No veo ni una vez la palabra OGM o transgénicos o glisofato o Monsantos y ninguna referencia a muchos otros artículos donde se describe la mala suerte del campesinado que vive cerca de esas bondades de la soya. Y donde se describió la destructiva demanda del Norte por alimentos para su ganado a costo de medio ambiente y población del Sur. Hoy un artículo de pura propaganda a favor de la agro-industria dañina, irresponsable y mentirosa. ¿Qué diría el papa Francisco?

X
Lo mejor de la semana

Boletín semanal