África lucha contra la desertificación con una Gran Muralla Verde
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África lucha contra la desertificación con una Gran Muralla Verde

Mujeres trabajan en Níger preparando el suelo para la próxima estación de lluvias haciendo diques con forma de medialuna para ahorrar agua. Crédito: Giulio Napolitano/FAO.

Mujeres trabajan en Níger preparando el suelo para la próxima estación de lluvias haciendo diques con forma de medialuna para ahorrar agua. Crédito: Giulio Napolitano/FAO.

ROMA, 23 nov 2016 (IPS) - Problemas como la desertificación, la degradación del suelo, las sequías, el cambio climático, la inseguridad alimentaria, la pobreza, la pérdida de biodiversidad, la migración forzada y los conflictos aquejan a África, el enorme continente donde viven 1.200 millones de personas en 54 países.

Son grandes desafíos, en particular para las zonas áridas del norte de África, el Sahel y el Cuerno de África, unas 1.600 millones de hectáreas donde viven 500 millones de personas, poco menos de la mitad de toda la población del continente.

Nora Berrahmouni.

Nora Berrahmouni.

El rápido deterioro de la situación, exacerbada por el cambio climático, movilizó a más de 20 países que rodean el desierto del Sahara, organizaciones internacionales, institutos de investigación y organizaciones de la sociedad civil para colaborar en la Gran Muralla Verde para el Sahara y la Iniciativa Sahel, conocida simplemente como la Gran Muralla Verde de África (GMV).

La oficial de bosques de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Nora Berrahmouni, dijo a IPS que el área central de intervención abarca unas 780 millones de hectáreas.

“La GMV es una iniciativa panafricana creada y avalada por la Unión Africana (UA) en 2007 para combatir los efectos del cambio climático, la desertificación, la seguridad alimentaria y la pobreza”, explicó.

“No se trata de una línea o de una muralla de árboles en el desierto. Es una metáfora para expresar la solidaridad entre los países y sus socios y un mosaico de intervenciones de recuperación y de gestión sostenible de la tierra”, abundó Berrahmouni.

Independientemente de su nombre, el plan procura promover:

• soluciones a largo plazo para problemas acuciantes como la desertificación, la degradación del suelo, la sequía y el cambio climático;

• intervenciones integradas que hagan frente a múltiples desafíos que afectan la vida de millones de personas en el Sahel y en el Sahara, como el restablecimiento de los sistemas de producción, el desarrollo de la producción rural y centros de desarrollo sostenible;

• un llamado urgente a dirigentes y actores del desarrollo para que inviertan más en soluciones de largo plazo para el desarrollo sostenible de las zonas áridas en el Sahel y el Sahara;

Las zonas áridas del norte de África, el Sahel y el Cuerno de África con unas 1.600 millones de hectáreas donde viven 500 millones de personas.

Además, precisó que se trata de “la gestión sostenible de recursos naturales, como el suelo, el agua, los bosques, pastizales, así como de la promoción de sistemas de producción rural en la agricultura, el pastoralismo y la silvicultura, además de una producción sostenible, del procesamiento y la comercialización de la producción agraria y de los bienes y servicios de los bosques”.

Otros ejemplos incluyen la diversificación de las actividades económicas a través de centros de producción rural que estimulan la creación de empleo y ofrecen actividades generadoras de ingresos para jóvenes y mujeres y propagan el intercambio de conocimiento sobre las causas de la desertificación y las mejores formas de combatirla y prevenirla.

La FAO es una socia fundamental de la UA y de sus estados miembro en la implementación de esta iniciativa. De hecho, es “clave para la erradicación de la pobreza, el hambre y para impulsar la seguridad alimentaria y nutricional en el continente”, explicó la experta argelina.

Entre 2010 y 2013, la FAO se concentró en ayudar a la Comisión de la UA y a sus 13 miembros en la implementación de un entorno habilitante para implementar la GMV. Los países que recibieron ayuda de esa agencia son Argelia, Burkina Faso, Chad, Yibuti, Egipto, Etiopía, Gambia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal y Sudán.

Con fondos del Programa de Cooperación Técnica de la FAO y de la Unión Europea (UE), la agencia logró implementar con éxito dos proyectos complementarios.

Las iniciativas permitieron preparar y validar estrategias y planes de acción nacionales para implementar la GMV en los 13 países; desarrollar y validar la Estrategia Regional Armonizada, que garantiza que todos los participantes trabajen hacia una visión, objetivos y resultados comunes y compartidos y poner en común una comunidad de prácticas para lograr la efectiva implementación de la gran muralla.

Berrahmouni dijo a IPS que desde julio de 2014, y con apoyo de la UE y de la secretaría de las excolonias europeas en África, el Caribe y el Pacífico, conocidos como países ACP, la FAO implementa un proyecto llamado “Acción contra la Desertificación”, como forma de respaldar la muralla verde en seis países (Burkina Faso, Etiopía, Gambia, Níger, Nigeria, Senegal), así como la cooperación Sur-Sur en los estados ACP.

Además, la FAO presentó el 16 de este mes en la 22 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada del 7 al 18 en Marrakech, un novedoso mapa con las oportunidades de recuperación en el marco de la Gran Muralla Verde.

En ese contexto, informó que es necesario recuperar unas 10 millones de hectáreas al año y que, por ello, por primera vez se ubicaron y cuantificaron las necesidades de recuperación de la cobertura vegetal.

El mapa se realizó en base a la información reunida y analizada sobre el uso de la tierra con el fin de promover la acción en el contexto de la GMV para aumentar la resiliencia de las poblaciones y de los paisajes al cambio climático.

Traducido por Verónica Firme

 


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