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Inversores privados llamados a impulsar energías verdes en África

Exposición de Mustapha Bakkoury, presidente de la Agencia Marroquí para la Energía Solar (MASEN), en la COP22 de Marrakesh, 2016. Crédito: Friday Phiri/IPS.

Exposición de Mustapha Bakkoury, presidente de la Agencia Marroquí para la Energía Solar (MASEN), en la COP22 de Marrakesh, 2016. Crédito: Friday Phiri/IPS.

MARRAKECH, 16 nov 2016 (IPS) - La clave para promover un desarrollo capaz de soportar la variabilidad climática es reducir el riesgo de inversión en los países africanos, coincidieron especialistas en la 22 Conferencia de las Partes (COP22) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que se realiza en esta ciudad de Marruecos.

El presidente de la Agencia Marroquí de Energía Solar, Mustapha Bakkaoury, subrayó que la revolución de esa fuente alternativa no hubiera sido posible sin la participación de socios multilaterales, como el Banco de Desarrollo Africano, que actuaron como garantes de un proyecto considerado único en África.

El multimillonario complejo de energía solar, ubicado en la zona de Souss-Massa-Drâa en la provincia marroquí de Ouarzazate, producirá 580 megavatios cuando esté terminado, y puede convertirse en un modelo para otros países africanos.

“África tiene necesidades energéticas legítimas, y el desarrollo de este continente será posible mediante la movilización de recursos energéticos”, dijo Bakkaoury a IPS, al finalizar una mesa redonda sobre la eliminación de riesgos de inversión mediante innovadores proyectos de energía renovable, en el marco de la COP22, que comenzó el 7 y terminará este viernes 18.

Bakkauory considera que es posible que África desarrolle el sector energético al mismo tiempo que protege el ambiente.

“Lo que decimos es que no hay fatalidad entre los recursos energéticos y el respeto del ambiente, y África tiene abundantes recursos para hacerlo con la participación de su socio clave, el Banco de Desarrollo Africano”, explicó, antes de destacar el papel fundamental que cumple ese organismo financiero en el desarrollo de energías renovables en este continente.

Al reafirmar su compromiso permanente de que África goce de un acceso universal a la energía, Alex Rugamba, director de Energía, Ambiente y Cambio Climático del banco, dijo a IPS que “el compromiso cambió de marcha porque ahora tiene una vicepresidencia entera” dedicada a esos temas, así como al crecimiento verde.

El banco aprendió importantes lecciones de las distintas iniciativas que ha apoyado y sabe qué se necesita para avanzar sin muchas complicaciones, destacó Rugamba.

Las energías renovables son importantes para impulsar las perspectivas de crecimiento económico de este continente, pero requiere de inversiones multimillonarias, que no pueden hacerse solo con fondos públicos.

La participación del sector privado debe hacer avanzar la agenda, destacó la vicepresidenta del Banco Mundial para desarrollo sostenible, Laura Tuck.

“No se puede ignorar al sector privado porque el dinero que tiene es mucho mayor al que disponen las arcas públicas”, precisó.

Pero se considera que el riesgo es demasiado alto como para que los inversores privados destinen su capital a las energías renovables de África, una cartera relativamente nueva y con grandes incertidumbres. De hecho, el secretario de Estado parlamentario alemán Thomas Silberhorn, precisó que el mayor riesgo en este continente son los problemas políticos.

“No es solo un riesgo económico, sino político”, observó Silberhorn. “No hace falta convencer a los inversores alemanes sobre el interés de la energía solar porque ya saben que funciona. Lo que necesitan es confiar en el ambiente político y la sostenibilidad de sus inversiones”, añadió.

Silberhorn mencionó el ejemplo de un proyecto multimillonario en Kenia y que ahora está parado por cuestiones políticas. También señaló la necesidad de diseñar una forma de reducir los riesgos políticos en África para que este continente se beneficie de la inversión privada disponible para las energías renovables.

Pero aun con todos los riesgos, Tuck señaló que hay esperanzas para África, y mencionó, por ejemplo, que el costo de la energía solar en Zambia alcanzó un mínimo histórico.

“Mediante una competitiva licitación, en el marco del programa ‘Scaling Solar’ del Banco Mundial, en Zambia se registró el precio más barato, 6,02 centavos por kilovatio”, señaló, elogiándolo como un modelo a seguir para eliminar el riesgo de inversión relacionado con cuestiones climáticas e impulsar el crecimiento de África.

Para cumplir con el objetivo de lograr la energía universal, los especialistas subrayan la necesidad de asegurarse de no explotar a los usuarios finales a expensas de los inversores.

“El Estado no debe interferir en ese modelo de negocio para que funcione, pero hay que instrumentar algunas modalidades para asegurarse de que las personas que necesitan la energía, puedan pagarla, de lo contrario el proyecto no sirve”, subrayó Bakkaoury.

Siguiendo con ese aspecto clave y para responder a la cuestión del riesgo político, Simon Ngure, de KenGen Kenia, propuso un principio para minimizar la interferencia política: la participación de las comunidades locales.

“Si se involucra a las comunidades locales desde el principio, independientemente del cambio de gobierno, los proyectos se concretan porque las personas ya habrán visto los beneficios”, destacó Ngure, antes de subrayar la importancia de las reformas políticas para reducir el riesgo en las inversiones climáticas.

Las pequeñas subvenciones también son otro elemento importante que, según la Agencia de implementación, de la Comisión de la Unión Africana, la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (Nepad), podrá destrabar la dificultad que tiene este continente para acceder a los fondos para el clima.

La directora de programa de la Nepad, Estherine Fotabong, dijo a IPS que fue por esa razón que la agencia creó el Fondo para el Cambio Climático de la Nepad, con el fin de contribuir a fortalecer la resiliencia de los países africanos mediante la construcción de capacidades nacionales, regionales y continentales.

“Uno de los objetivos del fondo es respaldar acciones concretas para las comunidades locales, pero más importante aún, ayudar a la construcción de las capacidades de los estados miembro para poder aprovechar fondos de complicados regímenes de financiación climática”, explicó.

Fotabong también mencionó que la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Ecowas) usó los fondos para promover la distribución de recursos del Fondo Verde para el Clima, uno de los regímenes de la CMNUCC.
Traducido por Verónica Firme

 


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