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La cría de cabras reduce la vulnerabilidad al cambio climático

Nomsa Mthethwa, de Jozini, en la provincia de KwaZulu Natal, en Sudáfrica, pudo mandar a sus hijos a la universidad gracias a la cría de cabras. Crédito: Busani Bafana/IPS.

KWAZULU NATAL, Sudáfrica, 19 dic 2016 (IPS) - La familia de la pastora sudafricana Bongekile Ndimande perdió más de 30 cabras por la sequía devastadora de la temporada pasada, y las que sobrevivieron ahora son su caja de ahorro de cuatro patas.

En términos económicos, la sequía le impidió a Ndimande ganar más de 21.000 dólares. Cada cabra valdría unos 714 dólares si hubieran sobrevivido al calor, la sequía y el entorno rocoso de su aldea de Ncunjana, en la provincia de KwaZulu Natal, golpeada por la falta de agua que afectó al sur de África.

Más de 40 millones de personas necesitan alimentos tras la peor sequía que se haya registrado en la región; incluso, la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC, en inglés) lanzó un llamado de emergencia para reunir 2.800 millones de dólares para hacer frente a este problema.

Además, las cabras son mejores que el ganado bovino para hacer frente a la sequía, a la vulnerabilidad y a un ambiente cambiante. También son más fáciles de criar para las mujeres: Rauri Alcock.

Los pequeños agricultores de esa provincia de Sudáfrica comenzaron a trabajar con cabras como forma de adaptarse al cambio climático. La resistencia de este animal podría resultar un éxito para la ganadería y la agricultura, que necesitan transformarse para producir más alimentos para más personas y con menos recursos.

Ganaderos como Ndimande sacan lo mejor de una mala situación. Necesitan ayuda para hacer frente a las condiciones climáticas que empeoran y que afectan la seguridad alimentaria, nutricional y de ingresos en muchas partes de África.

Ciencia, innovación y tecnología

La adaptación de la agricultura al cambio climático y a las finanzas fueron asuntos importantes en la 22 Conferencia de las Partes (COP22) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que se realizó en noviembre en la ciudad marroquí de Marrakech.

Marruecos, que ya comenzó a implementar el Acuerdo de París sobre cambio climático, dio a conocer el proyecto Adaptación de la Agricultura Africana (AAA), una iniciativa de 30.000 dólares para transformar y adaptar el sector.

Transformar la agricultura para hacer frente al recalentamiento planetario es fundamental para combatir el hambre y la pobreza, destacó José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el 4 de noviembre, cuando entró en vigor el Acuerdo de París.

El sector agrícola tiene una posición única para impulsar el desarrollo sostenible mediante iniciativas climáticamente inteligentes, subrayó.

Casi todos los países africanos incluyeron la agricultura en sus planes de acción llamados Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, lo que realza el grave peligro que supone el cambio climático para la seguridad alimentaria y el crecimiento económico de este continente, observó Bruce Campbell, director del programa de investigación del CGIAR, Agricultura y Seguridad Alimentaria.

La ciencia, la innovación y la tecnología serán el eje de la adaptación de la agricultura africana, observó.

Según el Banco de Desarrollo Africano, entre 315.000 y 400.000 millones de dólares se necesitarán en la próxima década para implementar la agenda de transformación de la agricultura de este continente.

La utilización de la tecnología es una de las muchas soluciones para hacer frente a las consecuencias del cambio climático, si los pequeños agricultores pretenden producir alimentos de forma sostenible, a la vez que criar animales.

El Centro Técnico para la Agricultura y la Cooperación Rural (CTA, en inglés), que lanzó un proyecto regional para mejorar el acceso de los agricultores a la tecnología con el fin de sacarlos de la pobreza, concluyó que diversificar el ganado es una de las soluciones probadas y que pueden adoptar los cultivadores de cereales y ganaderos de África austral para pasarse a una agricultura resistente al cambio climático.

Cabras de la fortuna

Criar cabras en vez de vacas le permitió a Ndimande aumentar su rebaño de cabras de 30 cabezas, hace tres años, a 57, además de 15 cabritos. En 2015, vendió seis, a unos 67 dólares cada una, e invirtió las ganancias en una nueva vivienda de ladrillo y tejas de tres habitaciones.

Ella es una de las ganaderas de KwaZulu que, gracias a la capacitación en la cría de caprinos del proyecto Trabajadores Comunitarios para la Salud Animal, contribuyen a la transformación del ganado.

El Proyecto de Desarrollo Rural de Mdukatshani es una iniciativa de cinco millones de dólares en la que participan el Departamento de Desarrollo Rural y Reforma Agraria, el Departamento de Agricultura de KwaZulu y la organización Heifer International South Africa para duplicar la producción caprina haciendo que 7.000 mujeres se dediquen a la ganadería y creando más de 600 puestos de trabajo para jóvenes en esta provincia sudafricana.

El proyecto también busca crear 270 microempresas y generar unos 7,1 millones de dólares de ganancias en cinco años.

“Las cabras me han dado alimentos e ingresos porque puedo venderlas en un plazo corto de tiempo, a diferencia del ganado” bovino, explicó Ndimande a IPS.

Además, las cabras son mejores que el ganado bovino para hacer frente a la sequía, a la vulnerabilidad y a un ambiente cambiante. También son más fáciles de criar para las mujeres, explicó Rauri Alcock, director del Proyecto de Desarrollo Rural de Mdukatshani.

“Las mujeres son nuestra prioridad porque son las responsables del hogar en muchos casos y están entre las personas más vulnerables que tratamos de atender, entonces, cabras, mujeres y recalentamineto global se combinan bien”, explicó Alcok a IPS en una recorrida por un proyecto de agronegocio a cargo del CTA y de la Confederación de Sindicatos Agrícolas de África Austral (Sacau) para ganaderos de esta región de África.

Alcock explicó que el principal objetivo del proyecto ha sido evitar la muerte de cabritos. La cabra es un animal productivo, pero la elevada mortalidad de animales antes del destete disminuye la productividad de los agricultores.

Criar cabras es una estrategia de adaptación climática. Los agricultores que tenían vacas y las perdieron ahora adoptan las cabras porque son más resistentes y mejores animales para un ambiente duro.

El agricultor Sikhumbuzo Ndawonde, de 46 años, que fue obrero siderúrgico en Johannesburgo, mantiene a su familia gracias a la cría de cabras, a pesar de que no las come.

“Nunca comí su carne, pero me encanta criarlas porque obtengo buenos ingresos, además de tenerlas para las ceremonias tradicionales. Ahora son mi trabajo”, explicó Ndawonde, quien tiene un rebaño de 33 cabras y vende por lo menos 10 cada año.

“Uno de los desafíos derivados del elevado grado de carbono en la atmósfera es el aumento del componente maderero en la vegetación. Las cabras, en tanto son principalmente forrajeras, son mejores para reducir el avance de los matorrales y a la vez es bueno para su alimentación”, explicó Sikhalazo Dube, especialista y representante en África austral del Instituto Internacional de Investigación Ganadera (ILRI).

Un rebaño pequeño puede criarse en un área pequeña y se necesitan menos alimentos, lo que las hace ideales para las mujeres y los jóvenes, quienes a menudo no tienen tierras, observó Dube.

Traducido por Verónica Firme

 


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