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Descontento en México se nutre y se ataca en las redes sociales

Las redes sociales han protagonizado las iniciativas ciudadanas para impulsar las protestas contra el incremento de la gasolina en México y la estrategia desde el poder para contrarrestar ese ciberactivismo. Crédito: Emilio Godoy/IPS

Las redes sociales han protagonizado las iniciativas ciudadanas para impulsar las protestas contra el incremento de la gasolina en México y la estrategia desde el poder para contrarrestar ese ciberactivismo. Crédito: Emilio Godoy/IPS

MÉXICO, 17 ene 2017 (IPS) - El escenario del video es sencillo, un hombre sentado, rostro lleno, barbado, de semblante decidido, una pared blanca y detrás una pintura de Emiliano Zapata, símbolo de la revolución mexicana. 

“Mexicanos al grito de guerra, llegó el momento de derrocar al sistema político corrupto que tenemos, es ahora o nunca. Vamos a ver de qué estamos hechos. Tan solo con dos pasos lograremos escribir una nueva historia que también disfrutarán nuestros hijos y nietos”, dice la voz decidida del abogado Amín Cholác.

En la filmación, intitulada “Mexicanos al grito de ¡Fuera Peña!”, Cholác convoca a participar en mítines y acciones de desobediencia civil contra el alza al precio de las gasolinas aplicada desde el primer día del año por el presidente conservador Enrique Peña Nieto.

“Lo grabé porque ya no aguantamos más, este país no soporta más”, relató a IPS el activista, fundador de la no gubernamental Dos Valles Valientes y quien vive en el sureño estado de Chiapas.

El video recibió miles de visitas en YouTube, otras redes videográficas y fue difundido también por las plataformas de Facebook, Twitter y Whatsapp.

“Ha sido bien recibido, se ha sumado gente de todo el país, se han comunicado por redes sociales y llamadas. Me amenazaron feo, me pusieron (la imagen de) unos sicarios, me mentaron la madre (insultaron), pero si tuviera miedo no lo hubiera hecho”, explicó  Cholác.

El dirigente de una organización que lucha contra las alzas injustificadas de las tarifas eléctricas, consideró que “Las redes sociales son un arma de doble filo. Nos ha funcionado de manera extraordinaria, porque es lo más accesible, lo más verídico, lo más barato. Whatsapp llega a todos los rincones, también los mensajes de texto”.

Pero desde ellas también se amenaza y actúa contra los activistas, dijo Cholác, a quien le clonaron dos veces su cuenta en Facebook. “Abrí otra, me prometí que por cada cuenta de Facebook que me clonaran, abriría tres”, reveló.

Esta filmación y su difusión es una muestra de la creciente utilización de Internet en México para empujar movimientos políticos y sociales, como el rechazo al encarecimiento de los combustibles. Pero las redes sirven tambiéno para impulsar contrataques desde el poder a esas iniciativas y para la propagación de mentiras y propaganda por las partes enfrentadas.

El incremento de las gasolinas hasta 20 por ciento desató el larvado descontento social, con decenas de protestas, saqueos de comercios, bloqueos de carreteras y de pasos fronterizos en todo el país, así como una avalancha de amparos legales emprendidos por sindicatos, organizaciones de productores, estudiantes y comerciantes.

La subida combinada de los carburantes, la electricidad y el gas doméstico llevó a la ebullición un clima social ya tensado por la percepción colectiva de la existencia de crecientes cotas de impunidad, corrupción y desigualdad social.

Las protestas, que han mermado en su participación y virulencia pero que no tienen visos de desaparecer, se han saldado hasta ahora con al menos seis muertos, unos 1.500 detenidos y docenas de negocios asaltados.

Descontento en México se nutre y se ataca en las redes sociales

Comportamiento de los temas y las cuentas involucradas en la difusión de mensajes de miedo en las redes sociales para neutralizar las protestas contra el alza de la gasolina en México, que también se impulsaron de esas mismas redes. Crédito: Cortesía de Rossana Reguillo

“Prácticamente las protestas para responder a este incremento nacieron en convocatorias espontáneas difundidas principalmente en WhatsApp, Facebook y Twitter. Comenzó a circular un llamado a no llenar los tanques (de gasolina) por tres días y cerca de año nuevo surgieron los llamados a protestar, principalmente en la línea fronteriza”, explicó Alberto Escorcia, del colectivo Loquesigue TV.

Ese grupo publicó el día 4 un análisis sobre los rumores e incitaciones a la violencia, alimentados por 650 cuentas de Twitter y más de 7.600 mensajes. Se trataría de cuentas artificiales utilizadas para contraatacar la oposición suscitada.

A causa de este ejercicio, Escorcia recibió amenazas, según aseguró a IPS.

Según un estudio elaborado el año pasado, en 2015 la penetración de Internet en México era de 59 por ciento, en una población de 122 millones de personas, a pesar de que hay casi un teléfono móvil por habitante. De allí lo relativo del poder de la llamada democracia del clic.

Facebook, WhatsApp, YouTube y Twitter son las redes sociales preferidas por los mexicanos.

“Entre el 2 y el 3 (de enero) el gasolinazo iba a ser una tendencia muy importante, porque es un tema noble, en el sentido que atrae a una variedad de sectores y afecta al conjunto de la sociedad”, explicó a IPS la especialista Rossana Reguillo.

“Pero el 4 empieza la contratendencia. Cobra visibilidad una formación de ‘bots’ (usuarios fantasmas) y ‘trols’ (ciberprovocadores), quienes ponen a funcionar otras tendencias. El gasolinazo empieza a perder tracción”, destacó la directora del laboratorio interdisciplinario Signa Lab, en el privado Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.

Ese laboratorio analizó Twitter y detectó más de 10.000 cuentas involucradas en la difusión de unos 15.000 mensajes para neutralizar el descontento. En esos afanes, se destacaron los grupos cibernéticos Legión Hulk y SomosSecta100tifika. Este último promueve la tendencia #GolpeDeEstadoMx.

Esa contraofensiva muestra como la movilización cibernética de la ciudadanía engendra su propia respuesta desde los poderes atacados, además de amenazas hacia sus protagonistas, como las recibidas por Cholác y Escorcia.

“Hemos encontrado un patrón similar de generación de miedo y convocatorias

anónimas con respecto a los días previos a la toma de posesión de Peña Nieto (diciembre de 2012), cuando semanas antes circularon de la misma forma rumores de saqueos”, indicó Escorcia.

A su juicio, “en esta ocasión el daño fue mayor, porque pasó de la red a la calle el miedo inducido para no salir y para que la gente se involucrara en la participación en los saqueos”, aseguró.

Esta coyuntura tiene precuelas, como las derivaciones de la notoria frase del entonces fiscal general Jesús Murillo de “Ya me cansé”, en noviembre de 2014,  en alusión al caso sin resolver de la desaparición forzada en septiembre de ese año de 43 estudiantes de magisterio en Ayotzinapa, en el sureño estado de Guerrero.

Esa expresión generó la tendencia en Twitter #YaMeCansé, así como un intento por neutralizarla.

El estudio “Sobre la influencia de bots sociales en las protestas en línea. El caso mexicano”, publicado en septiembre por académicos de este país y Estados Unidos, concluyó que hubo una sustancial presencia de esos programas informáticos que simulan seres humanos afectando la discusión en línea sobre el caso de los estudiantes.

Ese fenómeno está muy extendido a nivel mundial y en América Latina los especialistas consultados por IPS citan en particular el caso de Brasil, durante el largo proceso que condujo a la destitución de Dilma Rousseff como presidenta, en agosto de 2016.

Su hipótesis es que empresas dedicadas a esos servicios trabajan para los gobiernos y los partidos políticos para silenciar la disidencia cibernética.

En el caso mexicano, Escorcia señaló que “se trata de empresas que generan desde ataques en Internet hasta noticias falsas (conocidas por como ‘fakes’) y campañas políticas que le han trabajado a todo tipo de organizaciones desde izquierda, derecha y obviamente el PRI”, el gobernante Partido Revolucionario Institucional.

Para Reguillo, quien también ha sido víctima de ataques en las redes en varias ocasiones, la pregunta central es quién está detrás de esa ciberactividad.

“Aquí hay dinero, no es un grupo de chavos (jóvenes) que dicen ‘vamos a reventar la red’. Hay una estrategia clara de acallar debates, de invadir el espacio público y convertir Twitter en un campo de batalla. Desestabilizan el espacio de discusión”, comentó.

“Esto no lo para nadie. La gente se concienció y se manifestó”, resaltó Cholác, quien ya está convocando manifestaciones masivas  para el 5 de febrero.

A inicios de febrero se registrará otro ajuste de precios de la gasolina, lo que avivará otra vez los clics de la batalla cibernética mexicana.

Editado por Estrella Gutiérrez

 


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