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Veda de Trump a musulmanes pone a prueba la solidaridad

La presidenta saliente de la Comisión de la Unión Africana consideró la prohibición del ingreso de personas de siete países musulmanes a Estados Unidos como una prueba para la unidad y la solidaridad. Foto de la ONU / Rick Bajornas.

La presidenta saliente de la Comisión de la Unión Africana consideró la prohibición del ingreso de personas de siete países musulmanes a Estados Unidos como una prueba para la unidad y la solidaridad. Foto de la ONU / Rick Bajornas.

NUEVA YORK, 2 feb 2017 (IPS) - La presidenta saliente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Nkosazana Dlamini Zuma, dijo que la prohibición de Estados Unidos al ingreso de refugiados e inmigrantes procedentes de siete países musulmanes es “uno de los mayores desafíos y pruebas a nuestra unidad y solidaridad”.

“El mismo país al que nuestra gente fue llevada como esclava durante el tráfico transatlántico esclavista, ahora ha decidido prohibir a los refugiados de algunos de nuestros países”, cuestionó la presidenta de la Comisión, la rama ejecutiva de la UA, el lunes 30.

"La religión es una herramienta poderosa, pero en lugar de usarla para la destrucción y el odio, vamos a usarla para construir puentes entre distintas comunidades": Fadi Hallisso.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 27 de enero una orden ejecutiva que suspende temporalmente el ingreso al país a los ciudadanos de siete países predominantemente musulmanes – Irán, Iraq, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen.

La orden también suspendió el programa entero de acogida de refugiados de Estados Unidos durante 120 días y bloqueó el ingreso de manera indefinida a los solicitantes de Siria.

La dirigente africana no es la única que ve a la prohibición como una prueba de unidad y solidaridad.

Otros consideran que el creciente sentimiento antimusulmán en Estados Unidos es un incentivo para la solidaridad entre las distintas religiones. Judíos estadounidenses han cuestionado la “terrible paradoja” implícita en que la orden se haya firmado el 27 de enero, el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

IPS conversó con Fadi Hallisso, de Siria, y con Said Sabir Ibrahimi, que nació en Afganistán y participa en eventos de solidaridad interreligiosa entre judíos y musulmanes que viven en Nueva York.

Hallisso es el cofundador de Basmeh y Zeitooneh, una organización no gubernamental siria fundada por cinco personas, incluidos tres cristianos.

“Nuestro trabajo en Turquía y Líbano es casi 100 por ciento con musulmanes sirios”, explicó Hallisso a IPS. “Creo que trabajar de la mano con distintas personas de distintos orígenes religiosos es lo que necesitamos ahora mismo”, añadió el activista.

“La religión es una herramienta poderosa, pero en lugar de usarla para la destrucción y el odio, vamos a usarla para construir puentes entre distintas comunidades para allanar el camino hacia una comunidad mejor para nuestros hijos”, afirmó.

La orden de Trump también implica que, una vez que se reanude el programa de refugiados de Estados Unidos, Washington le dará prioridad a las solicitudes de integrantes de minorías religiosas, lo que lleva a algunos a creer que en esos grupos estarán incluidos los refugiados cristianos de estos países mayoritariamente musulmanes.

Sin embargo, Hallisso, él mismo un cristiano sirio que estudió para el sacerdocio, no cree que en el caso de Siria los cristianos sean más perseguidos que los musulmanes.

“Todos somos seres humanos que sufrimos de una situación imposible y que deseamos que pronto termine”, subrayó.

Hallisso dijo que las marchas de mujeres realizadas el 21 de enero, un día después de la asunción de Trump, fueron un importante acto de solidaridad.

“Ojalá podamos en los próximos meses y años expandir esta solidaridad para convertirnos en un movimiento de solidaridad mundial. Si las personas de buena voluntad no trabajan juntas, los malos tendrán la última palabra”, advirtió.

Sabir Ibrahimi, que nació en Afganistán y ahora vive en Nueva York, dijo a IPS que ha visto un movimiento creciente de personas de diferentes antecedentes en Estados Unidos que se unen entre sí.

Ibrahimi integra un grupo que organiza eventos interreligiosos de solidaridad entre judíos y musulmanes que viven en Nueva York.

“Sentimos la islamofobia abierta y el sutil antisemitismo, ni mencionar el discurso contra las mujeres y más”, observó Ibrahimi.

“La buena noticia es que algunos grupos judíos-musulmanes y otros, religiosos o no, se han unido para expresar sus preocupaciones acerca de este caótico cambio de política. Hemos visto a estos grupos apareciendo en manifestaciones de grandes multitudes, en todo el país, algo sin precedentes probablemente desde los años sesenta durante la guerra de Vietnam”, destacó.

Mientras tanto, la Casa Blanca también recibió críticas por no mencionar a los judíos en una declaración realizada el Día del Holocausto.

“Creo que es tan extraño hablar sobre el Holocausto y no mencionar a los judíos. Fue el pueblo judío el que más sufrió durante esa horrenda era de la segunda guerra mundial”, opinó Ibrahimi.

La gente está asociando la marginación de las minorías en la Alemania nazi con los acontecimientos que se desarrollan en Estados Unidos, aseguró.

Para algunos judíos norteamericanos no fue una coincidencia que el dramático cambio en la política de inmigración estadounidense se anunciara el Día del Recuerdo del Holocausto:

Jeremy Ben Ami, presidente del grupo judío J Street, dijo que es una “terrible paradoja” que Trump haya firmado la orden el 27 de enero.

Que la orden “parezca concebida específicamente para limitar el ingreso de musulmanes evoca recuerdos horribles entre los judíos estadounidenses del período vergonzoso que condujo a la segunda guerra mundial, cuando Estados Unidos no brindó un refugio seguro a la gran mayoría de judíos en Europa que intentaban huir de la persecución nazi”, sostuvo Ben Ami.

Mientras tanto, la ex secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright (1997-2001), escribió en la red social Twitter el miércoles 1 que estaba lista para registrarse como musulmana en respuesta al registro musulmán propuesto por Trump, que aún no fue implementado.

“Fui criada católica, me convertí en episcopal y descubrí más tarde que mi familia era judía. Estoy lista para registrarme como musulmana en #solidaridad“, aseguró Albright, que llegó a Estados Unidos en 1948 como refugiada de Checoslovaquia.

Hallisso expresó su consternación por el hecho de que Estados Unidos, un “país construido por la inmigración” y “por inmigrantes que huían de la persecución religiosa en Europa”, ahora “califique a todos los inmigrantes y refugiados de potenciales terroristas”.

“También es problemático para nosotros en Medio Oriente por varias razones… ¿Cómo se espera que países como Líbano y Jordania y Turquía continúen recibiendo más de un millón de refugiados si 10.000 refugiados sirios que llegan a Estados Unidos son un problema?”, se preguntó.

Traducido por Álvaro Queiruga

 


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