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África encabeza las medidas para dejar de usar mercurio

Olubunmi Olusanya, del Ministerio Federal de Ambiente de Nigeria, está deseoso de reducir progresivamente el uso de productos con mercurio agregado. Crédito: Miriam Gathigah/IPS

Olubunmi Olusanya, del Ministerio Federal de Ambiente de Nigeria, está deseoso de reducir progresivamente el uso de productos con mercurio agregado. Crédito: Miriam Gathigah/IPS

NAIROBI, 30 may 2017 (IPS) - Con un nuevo tratado internacional, un número creciente de países africanos asumen el compromiso de eliminar progresivamente el mercurio, que representa un peligro para la salud y el ambiente.

Numerosas investigaciones demostraron que la exposición de una mujer embarazada al mercurio de un pescado contaminado genera dificultades de aprendizaje en el niño o niña por nacer. Cuando se inhala, los vapores de esta sustancia también afectan el sistema nervioso, reducen las capacidades mentales y, según el grado de exposición, pueden llegar a causar la muerte.

“A pesar de los peligros, el mercurio se usa de forma generalizada, especialmente en África, lo que genera gran preocupación”, subrayó Olubunmi Olusanya, del Ministerio Federal de Ambiente de Nigeria.

"Los efectos secundarios que conlleva el uso de mercurio son muy elevados, tanto para la salud humana como por el daño que causan al ambiente": Olubunmi Olusanya.

“África no elabora productos con mercurio, pero el continente es un gran importador de esa sustancia. Los efectos secundarios que conlleva el uso de mercurio son muy elevados, tanto para la salud humana como por el daño que causan al ambiente”, dijo Olusanya a IPS.

En ese contexto, el Grupo de Trabajo Cero Mercurio realizó este mes una serie de reuniones en esta capital de Kenia para avanzar hacia la total eliminación de su uso.

La coalición internacional cuenta con más de 95 organizaciones no gubernamentales que trabajan en el ámbito de la salud y el ambiente, de más de 50 países y muchas de las cuales son africanas.

“Abandonar el mercurio implica reemplazarlo en productos como termómetros, termostatos y baterías, pero también significa reducir, y finalmente eliminar, su uso en la minería de oro artesanal y de pequeña escala”, explicó Elena Lymberidi-Settimo, coordinadora internacional del Grupo de Trabajo Cero Mercurio.

Según la coalición, la minería aurífera artesanal y de pequeña escala es un problema de desarrollo complejo, pues usa y libera cantidades sustanciales de mercurio en el procesamiento del mineral, por lo general en condiciones muy inseguras y dañinas para el ambiente.

Haji Rehani, oficial de programa de la Agenda para el Ambiente y Desarrollo de Respuesta de Tanzania, trabaja de cerca con comunidades artesanales y de pequeña escala que extraen oro, y aseguró: “Este tipo de minería constituye el sector de mayor demanda de mercurio del mundo”.

El mercurio se usa para unir el oro y formar una amalgama, explicó, la que ayuda a separarlo de la roca, la arena y otros materiales. La amalgama se calienta, luego, para evaporar la sustancia, a la que quedan expuestos los mineros y que contamina el ambiente, y quedarse con el oro puro.

“Es necesario involucrar al mayor número de actores posibles, desde mineros hasta gobiernos”, remarcó Rehani.

Los gobiernos africanos han demostrado el mayor compromiso a escala mundial para hacer frente a este problema y eliminar el mercurio, dijo a IPS.

Rehani precisó que el compromiso quedó probado en la activa participación de África en la adopción del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, suscrito en octubre de 2013 por 128 países.

“Este acuerdo vinculante se creó y se adoptó para proteger la vida humana y el ambiente de las emisiones de mercurio. Tiene objetivos claros con plazos para su eliminación de la producción y la exportación o importación de cierto número de productos con mercurio, precisados en el Convenio”, explicó.

En la actualidad, 52 países ratificaron el convenio, lo que se considera un gran logro, pues se necesitan por lo menos 50 para su ratificación y entrada en vigor, la que será en los próximos 90 días.

Anne Lillian Nakafeero, de la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental de Uganda. Crédto: Miriam Gathigah/IPS.

Anne Lillian Nakafeero, de la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental de Uganda. Crédto: Miriam Gathigah/IPS.

El hecho subraya la importancia de la Conferencia Cero Mercurio, que ofrece una plataforma para compartir conocimiento entre los países con el fin de reducir y llegar a eliminar el uso de esta sustancia en todos los sectores de producción.

Desiree Narvaez, del sector de salud y químicos ambientales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), explicó la necesidad de contar con una plataforma para hacer frente al problema del mercurio, explicando que esos espacios son esenciales para que los gobiernos comprendan el impacto devastador de su uso.

De los 52 países que ratificaron el convenio, África se destaca respecto de otros continentes con 19 ratificaciones.

El Grupo de Trabajo Cero Mercurio tiene grandes proyectos de intervención, por ejemplo, en Nigeria y Mauricio, dedicados a dejar de usar esta sustancia en distintos productos para 2020, como prevé el Convenio de Minamata.

En otros países, como Ghana y Tanzania, se desarrollan otros proyectos que procuran reducir, con vistas a eliminar, el uso del mercurio en la minería aurífera artesanal y de pequeña escala.

Esas iniciativas también apuntan a proteger a las poblaciones vulnerables, en especial a mujeres, niñas y niños.

Los expertos que participaron en la conferencia subrayaron que en la minería artesanal y de pequeña escala, el uso del mercurio aumenta, sobre todo en los países en desarrollo, principalmente porque es simple y no es caro, los que extraen entre 20 y 30 por ciento del oro del mundo.

El Grupo de Trabajo Cero Mercurio estima que unas 15 millones de personas, de unos 70 países, trabajan en la minería de oro artesanal y de pequeña escala, exponiéndose a esta sustancia tóxica. Entre ellos, hay entre cuatro y cinco millones son mujeres y niños vulnerables.

Es necesario un esfuerzo concertado para proteger a las poblaciones desfavorecidas y para asegurarse de que los planes de acción nacionales hacen énfasis en la protección de esos sectores vulnerables en la implementación del convenio.

La conferencia de Nairobi subrayó la necesidad de que los gobiernos desarrollen e implementen el convenio, que tiene disposiciones obligatorias para eliminar, cuando sea factible, o sino para minimizar, el suministro y el comercio mundial de mercurio.

La Asociación Mundial del Mercurio, que depende del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se convirtió en un actor clave en la conferencia, así como en los esfuerzos para eliminar el mercurio.

En el marco del convenio, el foco de la Asociación Mundial del Mercurio se concentró en apoyar secciones importante del tratado.

Eso incluye la prohibición de cierto número de productos que tienen mercurio para 2020, a excepción de una parte que registre una dispensa.

La reducción y la consiguiente eliminación del uso del mercurio de la minería de oro artesanal y de pequeña escala se realizará de forma progresiva, con el fin de alcanzar el objetivo dentro de 15 años.

El encuentro reunió a muchos funcionarios gubernamentales y a otros actores en un foro de un día tras la Conferencia Mercurio Cero para crear una hoja de ruta y eliminar progresivamente esta sustancia, como prevé el Convenio de Minamata para 2020.

Entre los presentes había 35 delegados de 31 países, representantes de siete agencias de la ONU, 15 organizaciones no gubernamentales y cinco representantes de la academia, el sector privado y consultores.

Las conclusiones de la reunión apuntaron a la necesidad de leyes específicas por país para prohibir de forma explícita el uso del mercurio de los productos, además de tomar medidas voluntarias para reducir significativamente esta sustancia de la extracción de oro artesanal y de pequeña escala, pues el tratado no lo prohíbe de forma específica.

Por ejemplo, Uganda suscribió el Convenio de Minamata y trabaja sobre un plan nacional de acción para reducir su uso en la minería aurífera. Eso lo colocará más cerca de su eliminación, pero aún no hay leyes específicas que lo prohíban.

“Los actores deben crear el mayor número de asociaciones posibles. El mercurio es un asunto transversal y una sola entidad no puede hacer con la agenda”, observó Anne Lillian Nakafeero, de la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental de Uganda.

“Es necesario que estén el gobierno, organizaciones de la sociedad civil, mineros y otros, como quedó demostrado en la Conferencia Mercurio Cero”, añadió.

Traducido por Verónica Firme

 


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