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En un “mundo de abundancia”, el G7 debe luchar contra el hambre

Un niño del sur de Somalia que sobrevivió el largo viaje hasta un campamento de desplazados en la capital, Mogadiscio Crédito: Abdurrahman Warsameh/IPS

Un niño del sur de Somalia que sobrevivió el largo viaje hasta un campamento de desplazados en la capital, Mogadiscio Crédito: Abdurrahman Warsameh/IPS

NACIONES UNIDAS, 26 may 2017 (IPS) - Los gobernantes de las mayores potencias del mundo deben redoblar esfuerzos y tomar medidas contra el hambre y evitar que la hambruna actual y las consiguientes muertes alcancen niveles más catastróficos, reclama la organización humanitaria Oxfam.

Antes de la 43 cumbre del Grupo de los Siete (G7) países más poderosos, Oxfam urgió a los gobernantes a atender con urgencia el hambre sin precedentes que actualmente soportan cuatro países.

El G7, integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón, están reunidos en la ciudad siciliana de Taormina, en Italia, este viernes 26 y sábado 27.

“El fracaso político generó estas crisis y se necesita liderazgo político para resolverlas. Los gobernantes más poderosos del mundo deben actuar ahora para prevenir que ocurra una catástrofe bajo su mandato”, reclamó la directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima.

“Si los gobernantes del G7 viajaran a alguno de esos países, verían con sus propios ojos que la vida se vuelve imposible para muchas personas, muchas de las cuales, incluso, ya agonizan a causa de enfermedades y del hambre extrema”, prosiguió.

En el noreste de Nigeria, Somalia, Sudán de Sur y Yemen, unas 30 millones de personas sufren una severa inseguridad alimentaria. Entre ellas, hay 10 millones que viven en condiciones de emergencia y pasan hambre, un número mayor que la población de Londres, capital de Gran Bretaña, uno de los miembros del G7.

Con el conflicto, que se instaló hace tres años, se declaró el hambre en dos condados de Sudán del Sur, y hay un tercero en riesgo si no le llega asistencia alimentaria.

En Somalia, el conflicto y la prolongada sequía, probablemente exacerbada por el cambio climático, dejaron a siete millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria. Además, la falta de agua contribuyó a los brotes de cólera y obligó a muchas personas a abandonar sus hogares, quedando desplazadas.

Byanyima arremetió contra la hipocresía de un “mundo de abundancia” con cuatro hambrunas. Y la crisis generalizada no se limita a las fronteras de esos cuatro países.

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), casi dos millones de sursudaneses huyeron a los países vecinos, principalmente Uganda, Etiopía y Kenia, generándose la crisis de refugiados de más rápida expansión.

Y debido al flujo de refugiados sursudaneses, el campamento de Bidi Bidi, en Uganda, es actualmente el más grande del mundo, exigiendo al máximo a los servicios locales.

Escapando del hambre y del conflicto, numerosos nigerianos se refugiaron en la región del lago Chad, compartido por Camerún, Chad y Níger, y donde no escapan a la gran inseguridad alimentaria y a los brotes de enfermedades.

Entre los países invitados a la cumbre del G7 se encuentran representantes de naciones con crisis como Etiopía, Kenia y Nigeria.

Oxfam pidió a los países del G7 que aportaran su cuota parte de fondos, pues hasta ahora suministraron 1.700 millones de dólares, que es menos del 60 por ciento de lo que les corresponde.

Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) solo reunió 30 por ciento de los 6.300 millones solicitados para los cuatro países. Si cada miembro del G7 aportara lo suyo, podrían reunirse casi la mitad de los fondos.

En 2015, el G7 se comprometió a sacar a 500 millones de personas de la pobreza y la malnutrición. Oxfam señala que, para ello, deben cumplir con sus compromisos y concentrarse en la prevención de la crisis.

Pero algunas de sus acciones no presagian nada bueno en lo que respecta a medidas aceleradas de lucha contra el hambre.

Por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos propuso recortes significativos a la asistencia extranjera, que incluyen una disminución de 30 por ciento de los fondos para la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

La propuesta también incluye la eliminación de un gran programa de asistencia alimentaria, el Title II For Peace, lo que significaría la pérdida de más de 1.700 millones de dólares de asistencia alimentaria.

A propósito, el exjefe de Asistencia Extranjera a Desastres, Jeremy Konyndyk, señaló que los recortes son “catastróficos”. “Es tan malo que temo estar leyendo mal”, apuntó.

Por su parte, el presidente del Comité de Rescate Internacional, David Miliband, subrayó la importancia de continuar con la asistencia al extranjero para aliviar el sufrimiento humanitario y proteger los intereses y la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados.

“Amenazas mundiales como el ébola y el Estado Islámico surgen de la pobreza, la inestabilidad y la mala gobernanza”, observó.

“Contrarrestar eso con políticas de asistencia al exterior no solo significa salvar vidas hoy, sino que le evita a Estados Unidos y a sus aliados el trabajo mucho más difícil y caro de combatirlas mañana”, añadió.

El presidente estadounidense Donald Trump también propuso eliminar la Fundación para el Desarrollo Africano, que ofrece subsidios a comunidades vulnerables de África subsahariana, y sugirió recortar los aportes de Estados Unidos a programas de cambio climático, como el Fondo Verde para el Clima, de la ONU, que procura ayudar a las naciones en riesgo a luchar contra el fenómeno.

Por su parte, la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, ya eliminó el Departamento de Cambio Climático.

Además de elevar la ayuda humanitaria, las naciones del G7 deben comprometerse a financiar soluciones a largo plazo para construir resiliencia y mejorar la seguridad alimentaria, y así evitar desastres a gran escala, subrayó Oxfam, lo que incluye acciones en materia de cambio climático, “sin excusas”.

Está previsto que el presidente Trump anuncie si Estados Unidos permanece en el Acuerdo de París sobre cambio climático tras la cumbre del G7, que terminará este sábado 27.

“La historia muestra que cuando los donantes no actúan frente a las primeras alertas de posible hambruna, hay consecuencias a gran escala, con una devastadora pérdida de vidas; ahora otra vez se emitieron alertas claras”, añadió Oxfam.

“La comunidad internacional tiene el poder de evitar los fracasos, si decide hacerlo, organizando la logística internacional y una red de respuesta humanitaria para trabajar de forma sostenible con los sistemas locales existentes, con el fin de prevenir la hambruna y de atender los conflictos, la gobernanza y las causas del cambio climático”, concluyó la organización.

Traducido por Verónica Firme

 

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