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Vitoria, un ejemplo de alimentación escolar en Brasil

VITORIA, Brasil, 26 may 2017 (IPS) - Brasil convirtió su Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) en una experiencia ejemplar, al vincularlo a la agricultura familiar, mejorando la nutrición de los 43 millones de estudiantes de la red pública de enseñanza infantil, básica y secundaria, y promoviendo al mismo tiempo el desarrollo local.

Desde 2009, por ley, al menos 30 por ciento de sus alimentos deben ser comprados a los agricultores familiares. Ello incrementó el consumo de verduras y frutas entre los niños y aseguró un mercado permanente a los horticultores locales.

Vitoria, capital del pequeño estado de Espirito Santo, en el sudeste del país y con costas al océano Atlántico, es una referencia del programa, por haber sido pionera en priorizar los pequeños proveedores de alimentos saludables, superando la cuota legal exigida.

En 2016 la agricultura familiar de los alrededores de la ciudad respondió por 34 por ciento de las compras, destacó Marcia Moreira Pinto, coordinadora del Sector de Alimentación y Nutrición de la Secretaría Municipal de Educación.

Para aprender de esta experiencia, 22 funcionarios de 12 países latinoamericanos y caribeños visitaron Vitoria entre el 16 y el 18 de mayo, en el marco del de plan del Fortalecimiento de Programas de Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe, ejecutado por la Organización de Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura (FAO), con el objetivo mejorar la alimentación escolar en la región.

 

Escolares almuerzan en el Centro Municipal de Educación Infantil Alberto Martinelli, que acoge 288 escolares en dos turnos, en un barrio pobre de Vitoria. El municipio de 360.000 habitantes mantiene 102 escuelas con unos 50.000 alumnos, que consumen mensualmente unas 20 toneladas de carne y 6,3 toneladas de frijoles, entre otros alimentos, incluyendo frutas y hortalizas. Crédito: Mario Osava/IPS.

Escolares almuerzan en el Centro Municipal de Educación Infantil Alberto Martinelli, que acoge 288 escolares en dos turnos, en un barrio pobre de Vitoria. El municipio de 360.000 habitantes mantiene 102 escuelas con unos 50.000 alumnos, que consumen mensualmente unas 20 toneladas de carne y 6,3 toneladas de frijoles, entre otros alimentos, incluyendo frutas y hortalizas. Crédito: Mario Osava/IPS.

 

En los comedores de las escuelas públicas de primaria en Brasil, funcionarias le sirven la comida a cada alumno y estimulan que consuma alimentos variados, mientras atienden a sus requerimientos individuales, para mejorar su nutrición y la reducción de desperdicios. Crédito: Mario Osava/IPS

En los comedores de las escuelas públicas de primaria en Brasil, funcionarias le sirven la comida a cada alumno y estimulan que consuma alimentos variados, mientras atienden a sus requerimientos individuales, para mejorar su nutrición y la reducción de desperdicios. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Refrigerador repleto de frutas y hortalizas en la escuela infantil Alberto Martinelli. Desde 2009, una ley obliga a las escuelas públicas a adquirir al menos 30 por ciento de los alimentos que consumen sus alumnos a agricultores familiares, lo que incremento en alta proporción los alimentos frescos en la dieta escolar. Crédito: Mario Osava/IPS

Refrigerador repleto de frutas y hortalizas en la escuela infantil Alberto Martinelli. Desde 2009, una ley obliga a las escuelas públicas a adquirir al menos 30 por ciento de los alimentos que consumen sus alumnos a agricultores familiares, lo que incremento en alta proporción los alimentos frescos en la dieta escolar. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Comedor de la Escuela Municipal de Enseñanza Fundamental Eunice Pereira da Silveira, donde los mismos alumnos iniciaron en 2015 una campaña contra el desperdicio de alimentos. En dos años las pérdidas bajaron de 50 a siete kilos semanales. La escuela es de tiempo integral (12 horas) y ofrece tres comidas diarias a sus 322 alumnos. Crédito: Mario Osava/IPS

Comedor de la Escuela Municipal de Enseñanza Fundamental Eunice Pereira da Silveira, donde los mismos alumnos iniciaron en 2015 una campaña contra el desperdicio de alimentos. En dos años las pérdidas bajaron de 50 a siete kilos semanales. La escuela es de tiempo integral (12 horas) y ofrece tres comidas diarias a sus 322 alumnos. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Marcos Rodrigues, de 14 años y alumno de séptimo grado, uno de los líderes de la campaña contra el desperdicio en su escuela. “Llevamos el hábito de comer verduras de la escuela a nuestras familias”, contó con orgullo a IPS. Crédito: Mario Osava/IPS

Marcos Rodrigues, de 14 años y alumno de séptimo grado, uno de los líderes de la campaña contra el desperdicio en su escuela. “Llevamos el hábito de comer verduras de la escuela a nuestras familias”, contó con orgullo a IPS. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Funcionarios de 12 países latinoamericanos y caribeños, dedicados a la alimentación escolar, posan con sus anfitriones al concluir su visita en mayo de 2017 al Centro de Educación Infantil Alberto Martinelli, para conocer la exitosa experiencia del municipio brasileño de Vitoria. Crédito: Mario Osava/IPS

Funcionarios de 12 países latinoamericanos y caribeños, dedicados a la alimentación escolar, posan con sus anfitriones al concluir su visita en mayo de 2017 al Centro de Educación Infantil Alberto Martinelli, para conocer la exitosa experiencia del municipio brasileño de Vitoria. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Horticultura en el municipio Santa Maria de Jetibá, sede de la Cooperativa de Agricultores Familiares de la Región Serrana que tiene 220 socios y es la mayor proveedora de verduras y frutas para las escuelas del municipio de Vitoria. Eso exige transporte en camiones por 88 kilómetros de carreteras en declive y llenas de curvas. Crédito: Mario Osava/IPS

Horticultura en el municipio Santa Maria de Jetibá, sede de la Cooperativa de Agricultores Familiares de la Región Serrana que tiene 220 socios y es la mayor proveedora de verduras y frutas para las escuelas del municipio de Vitoria. Eso exige transporte en camiones por 88 kilómetros de carreteras en declive y llenas de curvas. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Un agricultor familiar acarrea lechugas recién cosechadas. La mayoría de los agricultores de Santa Maria de Jetibá descienden de inmigrantes pomeranos que se asentaron en el interior del estado de Espirito Santo a fines del siglo XIX. De sus 40.000 habitantes, 72 por ciento sigue en el medio rural, lo que favorece su pujanza agrícola. Crédito: Mario Osava/IPS

Un agricultor familiar acarrea lechugas recién cosechadas. La mayoría de los agricultores de Santa Maria de Jetibá descienden de inmigrantes pomeranos que se asentaron en el interior del estado de Espirito Santo a fines del siglo XIX. De sus 40.000 habitantes, 72 por ciento sigue en el medio rural, lo que favorece su pujanza agrícola. Crédito: Mario Osava/IPS

 

"Llevaré buenas ideas de la visita a Vitoria" y alrededores, dijo Rosa Cascante, directora de Programas de Equidad del Ministerio de Educación de Costa Rica, una de las especialistas invitadas por la FAO a visitar esta experiencia modélica brasileña. Crédito: Mario Osava/IPS

“Llevaré buenas ideas de la visita a Vitoria” y alrededores, dijo Rosa Cascante, directora de Programas de Equidad del Ministerio de Educación de Costa Rica, una de las especialistas invitadas por la FAO a visitar esta experiencia modélica brasileña. Crédito: Mario Osava/IPS

 

GIlda Montenegro, nutricionista del Ministerio de Educación de Panamá, considera que “es importante el programa de compras locales", porque “respeta la cultura y promueve el sentimiento de pertenencia de los productores locales", como se nota en Vitoria y también en una experiencia con comunidades indígenas en Panamá. Crédito: Mario Osava/IPS

GIlda Montenegro, nutricionista del Ministerio de Educación de Panamá, considera que “es importante el programa de compras locales”, porque “respeta la cultura y promueve el sentimiento de pertenencia de los productores locales”, como se nota en Vitoria y también en una experiencia con comunidades indígenas en Panamá. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Huerto Comunitario cultivado en Vitoria, un municipio casi sin área rural, por ocupar una isla y una pequeña parte costera en el continente. Un grupo de vecinos produce hortalizas para autoconsumo y algunos compradores de la zona, en lo que antes fue una calle sin salida de unos 70 metros de largo e incluso llegó a ser un basurero. Crédito: Mario Osava/IPS

Huerto Comunitario cultivado en Vitoria, un municipio casi sin área rural, por ocupar una isla y una pequeña parte costera en el continente. Un grupo de vecinos produce hortalizas para autoconsumo y algunos compradores de la zona, en lo que antes fue una calle sin salida de unos 70 metros de largo e incluso llegó a ser un basurero. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Yedo Coelho dos Santos, impulsor del huerto comunitario y profesor de artes. "Involucramos de 20 a 30 familias que siembran y cosechan, uniéndose para cuidar colectivamente el huerto cada 15 días más o menos", relató a los visitantes latinoamericanos y caribeños. Crédito: Mario Osava/IPS

Yedo Coelho dos Santos, impulsor del huerto comunitario y profesor de artes. “Involucramos de 20 a 30 familias que siembran y cosechan, uniéndose para cuidar colectivamente el huerto cada 15 días más o menos”, relató a los visitantes latinoamericanos y caribeños. Crédito: Mario Osava/IPS

 

Para mayor información lea el artículo Brasil empuja nuevo modelo de alimentación escolar en la región.

Editado por Estrella Gutiérrez

 

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