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Cría de peces en arrozales, una milenaria forma de reducir la pobreza

La FAO promueve avances en sistemas innovadores de agro-acuicultura para mejorar el crecimiento azul en Asia Pacífico. Crédito: FAO

La FAO promueve avances en sistemas innovadores de agro-acuicultura para mejorar el crecimiento azul en Asia Pacífico. Crédito: FAO

ROMA/BANGKOK, 26 jun 2017 (IPS) - El arroz es un alimento básico en muchas comunidades asiáticas, y la cría de peces en arrozales es una tradición de varios siglos en muchos países de la región y hasta milenaria en algunas partes de China.

Con la adopción de tecnologías innovadoras y la elección de más especies de peces y variedades de arroz, el sistema de cultivo de arroz y cría de peces puede desempeñar un papel muy importante en la reducción de la pobreza y en el mejoramiento de la seguridad alimentaria y nutricional, destacó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Un excelente ejemplo exitoso de ese sistema mixto se encuentra en el condado de Honghe, en la sureña provincia china de Yunnan.

Cinco criterios para obtener una acreditación Sipam:

1. Contribuye a la seguridad alimentaria y de medios de subsistencia;

2. Dotado de biodiversidad y funciones de ecosistema:

3. Mantiene conocimiento y sistemas de gestión de recursos naturales;

4. Recibe apoyo de organizaciones sociales, sistemas de valor y culturales;

5. Destacada gestión de paisaje y recursos de agua y tierra.

FUENTE: FAO

Comunidades indígenas y rurales

El coordinador del programa de agricultura sostenible de la FAO, Matthias Halwart, señaló que la agricultura, integrada con la cría de peces, ayuda a las comunidades indígenas y rurales y permite a los países hacer frente al desafío de aliviar la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional.

“El sistema de agricultura y cría de peces que hay aquí, también reconocido como Sistemas Importantes de Patrimonio Agrícola Mundial (Sipam), forma parte de la sabidura agrícola milenaria, actualmente fortalecida por aspectos innovadores como la asociación pública privada”, explicó.

Halwart destacó que hay espacio para ampliar la adopción del sistema de cultivo de arroz y cría de peces en la región e, incluso, en otras partes. La agencia trabaja con China en el marco de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda y el Programa de Cooperación Sur-Sur FAO-China, que procura ayudar a los países a implementar sistemas agrícolas más sostenibles.

Agro-Acuicultura

Un grupo de expertos en agro-acuicultura de siete países asiáticos que participaron en un taller de la FAO sobre prácticas agro-acuícolas innovadoras e integradas en Asia, visitaron los sistemas de cultivo y cría de peces en arrozales en terraza en Honghe con el fin de aumentar la producción y mejorar la calidad del grano agregándole peces como un producto adicional.

“Eso permitió triplicar el valor de la producción combinada”, indicó la oficina de la FAO para Asia Pacífico, con sede en Bangkok.

Honghe es un área montañosa, donde más de 85 por ciento de la población pertenece al pueblo indígena hani, cultivadores de arroz en terrazas tradicionales. Ese condado figura en la lista de áreas para la reducción de la pobreza de China.

El Centro de Investigación Pesquera de Agua Dulce (FFRC), en Wuxi, China, que es un centro de referencia de la FAO en materia de pesquerías y acuicultura, ofreció apoyo técnico y ayudó a Honghe con el sistema de cultivo y cría de peces, además de crear una estación experimental.

El arroz es un importante producto básico para muchas personas, y la cría de peces en los arrozales es una tradición centeneraria en muchos países asiáticos y hasta milenaria en en algunas partes de China. Crédito: FAO.

El arroz es un importante producto básico para muchas personas, y la cría de peces en los arrozales es una tradición centeneraria en muchos países asiáticos y hasta milenaria en en algunas partes de China. Crédito: FAO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los expertos de Bangladesh, Indonesia, Laos, Birmania (Myanmar), Filipinas y Vietnam coincidieron en que la experiencia de Honghe podía replicarse en sus respectivos países como forma de ayudar a los campesinos a luchar contra el hambre y mejorar sus medios de subsistencia y reducir la pobreza.

También recomendaron que la FAO creara un pueblo de demostración de cultivo y cría de peces en Honghe para mostrar su experiencia y buenas prácticas.

El profesor Xu Pao, director del FFRC, subrayó la importancia de la cooperación entre los países involucrados para intercambiar experiencias y expresar su voluntad de seguir suministrando apoyo técnico y asistencia para la transferencia de tecnología para el cultivo y cría de peces, y no solo a los agricultores de Honghe, sino también a escala nacional e internacional.

Los expertos notaron la importancia de usar los recursos escasos de forma eficiente y lograr cultivar alimentos nutritivos y alimenticios con un mínimo de productos químicos posiblemente dañinos, indicó la FAO.

También concluyeron que la promoción de políticas ambientales favorables y el suministro de la experiencia técnica necesaria son elementos fundamentales para el desarrollo de sus planes de negocios.

El grupo acordó seguir colaborando y desarrollar una estrategia regional para ampliar el sistema de cultivo y la cría de peces a través de un programa de cooperación técnica regional, gracias a varias fuentes de financiación a través de la cooperación sur-sur.

En la actualidad, 26 sitios en seis países (uno en Bangladesh, 11 en China, tres en India, ocho en Japón, uno en Filipinas y dos en Corea del Sur) fueron designados como Sipam en Asia Pacífico.

Hace más de 1.000 años en China

En el sistema de cultivo y cría de peces, los arrozales ofrecen protección y alimento orgánico, mientras que los peces ablandan el suelo y ofrecen nutrientes y oxígeno al grano, explica la FAO en el informe “Cultivando arroz y peces, una tradición china de más de 1.000 años”.

El método resultó tener varias ventajas como que los peces también se alimentan de insectos y hierbas, lo que permite mantener un perfecto equilibrio ecológico que mejora la biodiversidad a la vez que limita los problemas derivados de las enfermedades causadas por los insectos y las plantas.

“El antiguo sistema de cultivo fue designado como Sipam por la FAO, lo que también convierte al condado de Qingtian famoso por algo más que la emigración, y ahora muy conocido por un sistema agrícola que pasó la prueba del tiempo y permanece en armonía con la naturaleza”, señala el estudio.

Lo nuevo no siempre es mejor.

“Resulta que nuestro tradicional método de cultivo de arroz y peces es ahora un tesoro con 1.000 años de antigüedad”, destacó Wu, participante y beneficiario de la iniciativa, según figura en el informe de la FAO.

“La gente quedó encantada con la belleza y el maravilloso sistema de cultivo de arroz y peces, al punto que nuestro pueblo llamó la atención internacional”, observó Wu.

Al igual que otros aldeanos, Wu reconoció que la antigua tradición agrícola estaba por mejorar los medios de vida en el siglo XXI. “Aproveché para abrir el primer restaurante operado localmente en Longxian”, relató. “Comencé a vender pescado criado en los arrozales”, apuntó.

Con el fin de aprovechar la designación de Sipam, los expertos ayudaron a los pobladores con su plan para la conservación y la expansión.

“Formamos un equipo especial y nos volvimos mucho más conscientes de la importancia de la protección ambiental y de la conservación de los recursos locales y nativos”, subrayó Wu.

“En la actualidad, muchas especies de pájaros, como las garcetas, que desaparecieron hace años, vuelven a volar en el área”, apuntó.

Toda la aldea se beneficia de la conservación del patrimonio agrícola. Por ejemplo, el pescado producido en los arrozales de Longxian, que antes se vendía a 20 yuanes (2,5 dólares) el kilogramo, ahora se vende a 120 yuanes (19 dólares).

“Ahora hay cinco restaurantes manejados por los agricultores”, agregó Wu. “Y no faltan clientes”, precisó. El año pasado, el pueblo recibió más de 100.000 turistas.

Las prácticas agrícolas tradicionales que perduran desde hace siglos son una prueba viviente de una estrategia indígena exitosa y un tributo a la creatividad de los pequeños agricultores del mundo en desarrollo, destacó la FAO.

Traducido por Verónica Firme

 

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