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Cuba intenta optimizar sus escasos recursos hídricos

Trabajadores de la empresa estatal Aguas de La Habana ejecutan la rehabilitación de una red para el drenaje de las aguas residuales, en una calle del municipio Marianao, en la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Trabajadores de la empresa estatal Aguas de La Habana ejecutan la rehabilitación de una red para el drenaje de las aguas residuales, en una calle del municipio Marianao, en la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

LA HABANA, 7 sep 2017 (IPS) - “No hay nada peor que la falta de agua. Sueño con tenerla a toda hora, limpiar, lavar, ducharme cuando quiera”, dice Cristina López, desde la oriental Santiago de Cuba, una de las ciudades prioritarias en los planes oficiales para remediar la escasez del recurso.

Como muchas familias de este país rodeado de mar pero pobre en recursos hídricos para el consumo humano, esta mujer organiza su vida según los ciclos de suministro de agua, que pueden ser de tres días y en ocasiones hasta de más de dos semanas. “Hay que estar pendiente para llenar los tanques (de reserva)”, explicó a IPS por teléfono.

Manuel Díaz, trabajador del sector turístico que vive en el centro de esa urbe, a 860 kilómetros al este de La Habana, recordó que hace unos años se modernizaron las redes de suministro y se construyó un  trasvase para llevar agua desde provincias vecinas. “Pero no llueve, así que de poco vale todo eso. Las reservas son mínimas”, comentó a IPS.

Paradójicamente eso le hace ver una parte positiva al arrasador huracán Irma, para cuyo  impacto se prepara la región oriental de Cuba.

“Ojalá nos deje bastante agua y se llenen los embalses”, afirmó. La temporada ciclónica, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre, suele favorecer con sus precipitaciones a esta isla caribeña, aunque algunos eventos resultan desastroso por la fuerza destructora de sus vientos.

Según los pronósticos más recientes,  Irma llegará a las provincias orientales de Cuba en la madrugada del viernes 8, en una trayectoria que  continuaría luego a lo largo de la costa norte hasta la región central, donde se espera que el sistema realice una recurva y prosiga hacia el estado de la Florida, en Estados Unidos.

En La Habana, hay zonas donde la escasez hídrica también se ha vuelto crítica y deben ser abastecidas por camiones cisternas. “Vivo en Arrojo Naranjo, municipio del oeste de la capital. A mi casa entra el agua todos los días, mientras vecinos de dos cuadras más allá la reciben a cuenta gotas”, afirmó  a IPS la residente Carmen González para contar la situación en La Habana, con 2,2 millones de habitantes.

En los últimos tres años, el déficit del preciado recurso ha sido particularmente intenso en Cuba, cuya principal fuente de abasto son las lluvias. En 2015, el país enfrentó una sequía que afectó al 70 por ciento del país. Las atapas de seca son habituales en este país, pero el cambio climático las ha tornado más frecuentes e intensas.

De acuerdo a datos oficiales, las reservas de agua continuaron decreciendo durante 2017 y el volumen disponible de los 242 embalses del país no pasa de 50 ciento de su capacidad. Las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, también en el este, figuran entre las más afectadas.

Autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), entidad estatal a cargo de las aguas terrestres en este país, sitúan como el principal problema actual el envejecimiento y mal estado de la infraestructura a través de la cual se conduce el recurso. “Debido a esto, se pierde 60 ciento del agua que se bombea”, indicó una fuente del sector.

Una residente en uno de los municipios de La Habana organiza en su hogar los envases con agua potable que acaba de acarrear desde la calle, tras días sin suministro del recurso en su vivienda en la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Una residente en uno de los municipios de La Habana organiza en su hogar los envases con agua potable que acaba de acarrear desde la calle, tras días sin suministro del recurso en su vivienda en la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Datos del INRH indican que el volumen anual de pérdidas por este concepto está calculado en los 784 millones de metros cúbicos, lo que representa el 45 por ciento del total bombeado: 14  se desaprovecha en conductoras, 12 en redes de acueducto y un 19 por ciento, en las redes intradomiciliarias.

Tal panorama pone en tensión los planes de desarrollo del país. En lo inmediato, a las necesidades de una población de 11,2 millones de habitantes, se suman, entre otras, las de unos cuatro millones de turistas anuales. ”A medida que se reconforte la economía, el consumo crecerá”,  alertan especialistas.

En ese contexto, desde finales de 2012 está en vigor una Política Nacional del Agua encaminada al uso eficiente de recurso, con acento en el cuidado de la infraestructura hidráulica, la eliminación de vertimientos residuales que ponen en riesgo la sanidad de fuentes de abasto y calidad de las aguas y en el enfrentamiento a inundaciones y sequía severa.

Dentro de esa política, el INRH lleva a cabo un fuerte programa de inversiones, financiadas en parte con créditos externos, en tres programas considerados fundamentales.

El primero apunta a la rehabilitación de redes y conductoras para sustituir y recuperar las tuberías que traen el agua desde las fuentes de abastecimiento – embalses, pozos y otras-  hasta la ciudad y el sistema de tuberías soterradas que dentro de la urbe llevan el servicio hasta los hogares.

Otras inversiones se dedican a la reducción de fuentes contaminantes,  especialmente para eliminar vertimientos residuales que afectan fuentes de abasto de agua. En este caso, el INRH evalúa a las empresas con fuentes contaminantes para determinar si cumplen las normas de vertimiento.

Operarios instalan tubos de la red hidráulica de agua potable en un área de viviendas del municipio de La Lisa, uno de los que conforman La Habana, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Operarios instalan tubos de la red hidráulica de agua potable en un área de viviendas del municipio de La Lisa, uno de los que conforman La Habana, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

El tercer programa apunta a mejorar la cobertura de agua potable. Fuentes del INRH citados por medios cubanos de prensa aseguran que un 94,5 por ciento de la población tiene acceso al recurso apto para ingerir.   De ese total, el 74,7  por ciento lo recibe en sus hogares.

Un 13,8 por ciento obtiene agua mediante una modalidad denominada de “fácil acceso”, en un grifo público a aproximadamente 200 metros de distancia del domicilio y un 6 por ciento accede a través de  carros cisterna.  Con este programa se intenta crear condiciones para que se transite de un tipo de suministro a otro superior.

Ante la presión de las sequías, no se ha descartado la opción de desalinizar agua de mar, aunque resulte más costosa. Según informes del  INRH, se están montando plantas desalinizadoras en Santiago de Cuba, los cayos turísticos del norte de Ciego de Ávila, a 423 kilómetros de La Habana,  y se estudia la factibilidad en otros sitios.

Tampoco se han  desechado fórmulas artificiales de obtener lluvias. Está previsto que un avión de Rusia emprenda durante octubre y noviembre la siembra de nubes sobre territorio cubano  para incrementar las precipitaciones. La operación fue acordada  por los dos países a un costo de unos 1,7 millones de dólares.

El programa de actualización del modelo económico cubano incluye entre sus objetivos continuar desarrollando el programa hidráulico con inversiones de largo alcance para enfrentar el impacto del cambio climático y materializar medidas de adaptación como la captación de la lluvia y la desalinización del agua de mar.

Se propone asimismo priorizar y ampliar el programa de rehabilitación de acueductos y alcantarillados con la utilización de nuevas tecnologías en correspondencia con las capacidades financieras y constructivas, para garantizar la cantidad y calidad del agua, disminuir las pérdidas, incrementar su reciclaje y reducir el consumo energético.

El plan también aspira a implementar el reordenamiento de los acueductos y alcantarillados, las tarifas del servicio, incluyendo el alcantarillado y regular de manera obligatoria la medición del caudal y el cobro a los usuarios, con el objetivo de propiciar el uso racional del agua, reducir el derroche y la disminución gradual del subsidio.

En tanto, la Ley de Aguas Terrestres aprobada en julio por la Asamblea Nacional del Poder Popular debe brindar sustento jurídico al propósito de gestionar el agua de forma eficiente y sostenible, conservando el medio ambiente.

Editado por Estrella Gutiérrez

 


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