Migración cubana en el ojo del huracán
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Migración cubana en el ojo del huracán

Una mujer hace un gesto de despedida momentos previos de abordar un vuelo en la terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, Cuba, en junio de 2017. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS.

Una mujer hace un gesto de despedida momentos previos de abordar un vuelo en la terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, Cuba, en junio de 2017. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS.

LA HABANA, 26 oct 2017 (IPS) - La migración cubana en y hacia Estados Unidos es la gran perdedora de la política hostil de Donald Trump hacia Cuba, y crea dificultades adicionales a ciudadanos de la isla otrora acostumbrados a beneficios que jamás tuvieron sus vecinos de la región latinoamericana.

En una decisión que mantiene en la incertidumbre a miles de personas que aspiraban de viajar al país del norte por vías legales, Washington suspendió el proceso de visados para residentes de la isla luego de ordenar el 29 de septiembre la salida de 60 por ciento de su personal en esa sede.

“Lloré muchísimo después del cierre de los trámites consulares en La Habana”, dijo a IPS una trabajadora privada, que hace un año y cinco meses es reclamada para emigrar a Estados Unidos por su esposo, dentro del Programa de Reunificación Familiar, que Washington aseguró que mantendrá, aunque sin dar detalles.

La vecina de la capital, que pidió mantener su nombre bajo reserva, reveló que se siente más tranquila luego de que esta semana recibiera por correo los  nuevos documentos para seguir el trámite.

“Mira, hasta ahora todos los documentos que había recibido se referían a mi caso con un número. Ya estos de ahora tienen mi nombre completo”, detalló.

“Aún no tengo fecha de cita y no sé a dónde tendré que ir a hacer la entrevista, pero mi esposo y yo nos sentimos seguros de que todo se mantendrá en marcha”, expresó con un suspiro de alivio. Para ese trámite la mujer tendrá probablemente que viajar a Colombia, donde la embajada estadounidense anunció que en noviembre atenderá casos.

Alerta de la OIM
Marcelo Pisani, director regional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, dijo a IPS que “una migración segura y ordenada necesita que los requisitos de ingreso o salida de un país no se basen en factores como nacionalidad, etnia, género, preferencias sexuales o creencias religiosas”.
A su juicio, “en el momento en que se niega o se preferencia la entrada a un país por estas razones, se generan estímulos a la migración irregular, la cual pone en riesgo a los migrantes”.
Y sobre el caso particular de Cuba y Estados Unidos, aconsejó: “el llamado de la OIM es a que los dos países trabajen juntos para generar opciones de migración regular”.

“Sabemos que hay inquietud por esto en el pueblo cubano, pero aún no tenemos instrucciones de cómo proceder”, dijo este lunes a IPS una fuente de la sede diplomática colombiana que pidió no ser identificada, porque no estaba autorizada a hablar sobre el tema. Como la mayoría de los países, Colombia exige visas a los viajeros cubanos.

La legación de Washington en La Habana ha informado en su sitio digital que entre las personas de nacionalidad cubana residentes en la isla que deberán viajar a Colombia figuran quienes solicitan visas de inmigrante para prometidos, familiares de ciudadanos estadounidenses o las personas que ganaron una de las visas de la llamada “lotería”.

Quienes desean obtener visas de visita, turismo o negocios tendrán que acudir a la embajada de Estados Unidos de cualquier otro país. Está pendiente de conocer cómo se garantizará el funcionamiento continuo del Programa Cubano de Parole de Reunificación Familiar (CFRP) y el procesamiento de refugiados.

El clima bilateral se enrareció desde que el gobierno de Trump sacó a relucir supuestos “ataques acústicos” en la sede estadounidense en La Habana que habrían afectado la salud de más de una veintena de sus diplomáticos y sus familiares. Cuba insiste en que no tiene responsabilidad alguna en el caso, aún bajo investigación.

La nación norteña también alertó a sus ciudadanos de que se abstuvieran de viajar a Cuba por razones de seguridad y exigió la salida de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington directamente vinculados a asuntos consulares y comerciales, cuya ausencia dificultará la relación entre personas y empresas de los dos países.

Tales medidas pueden tener un efecto “muy perjudicial” sobre los acuerdos migratorios (de 1994 y 1995) entre los dos países, dijo a IPS el analista político Carlos Alzugaray. En su opinión, la decisión de que se tramiten los visados en un tercer país elevará los costos ya de por sí altos.

Es “posible” un aumento de la inmigración irregular, opinó Emily Mendrala, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas, entidad que promueve una política basada en la reciprocidad y el reconocimiento de la soberanía de Cuba, en diálogo con IPS..

“Aunque Estados Unidos pueda cumplir su compromiso con los Acuerdos Migratorios de 1994 y 1995 para admitir a 20.000 inmigrantes (al año), bajo las actuales prácticas consulares el número de visas para no inmigrantes emitidas para los cubanos que visitan a Estados Unidos decaerá drásticamente”, indicó.

La experta llamó a tener en cuenta que los solicitantes de visas de inmigrante tendrán seguramente un patrocinador en Estados Unidos dispuesto a pagar los gastos de pasaje aéreo y estancia en Colombia, en tanto las tasas de denegación para visas de no inmigrante son mayores y el costo del viaje, aunque sea en cualquier tercer país, “sería prohibitivo”.

Cibernautas consultados por IPS coincidieron en que en este contexto, “los cubanos humildes de aquí y de allá sufren”.  A su vez, un profesor universitario, que pidió no ser identificado, consideró que detrás de todo está el propósito de crear tensiones internas y elevar “la presión de la caldera (social)”.

El 12 de enero de 2017, pocos días antes de dejar la Casa Blanca, el entonces presidente Barack Obama anunció el cese de la política conocida como pies secos/pies mojados, vigente desde los acuerdos de 1994 y 1995, que daba a inmigrantes cubanos un trato preferencial para obtener la residencia y otros beneficios.

“Al tomar esta medida, tratamos a los migrantes cubanos de la misma manera que tratamos a los migrantes de otros países”, dijo Obama, quien también dio por terminado el Programa de Parole de Médicos Cubanos (Cuban Medical Professional), destinado recibir a esos profesionales que abandonasen sus misiones oficiales en terceros países.

El temor de que el proceso de normalización de relaciones bilaterales, restablecidas en julio de 2015, podía conllevar el cese de los beneficios especiales en materia migratoria impulsó a miles de ciudadanos cubanos a salir legalmente de Cuba ya  tratar de llegar a Estados Unidos desde países latinoamericanos.

Esas naciones cerraron sus fronteras ante las oleadas de viajeros de la isla, dando lugar a una crisis migratoria que involucró a varios países de la región. Durante 2016, un total de 6.000 frustrados emigrantes fueron devueltos a Cuba, según datos oficiales, en tanto un número difícil de cuantificar mantiene la esperanza y se niega a regresar.

La revisión semestral de los convenios migratorios fue durante casi dos décadas el único punto de contacto entre las dos naciones, envueltas en varios años de conflicto. En ese escenario, el gobierno cubano mantuvo siempre su rechazo a la política de pies secos/pies mojados y a la aún vigente ley de Ajuste Cubano de 1966.

La Habana ha considerado que ambas normativas son causantes de que tantos cubanos y cubanas opten por la migración ilegal, incluso a riesgo de sus vidas. La reforma migratoria aprobada por Raúl Castro, en vigor desde 2013, contribuyó en buena medida a evitar salidas clandestinas.

El principal receptor de emigración cubana es Estados Unidos, donde residen poco más de 2 millones de personas de origen cubano, de las cuales casi 1,2 millones nacieron en Cuba, de acuerdo a datos oficiales de ese país citados por Antonio Aja, director del estatal Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem), en un artículo sobre el tema.

Editado por Verónica Firme

 

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