Eslovaquia se prepara para prevenir la sequía
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Eslovaquia se prepara para prevenir la sequía

El Danubio en la frontera entre Hungría y Eslovaquia. Crédito: Ed Holt/IPS.

El Danubio en la frontera entre Hungría y Eslovaquia. Crédito: Ed Holt/IPS.

BRATISLAVA, 22 ene 2018 (IPS) - Eslovaquia implementará un programa histórico para combatir la sequía que podría servir de ejemplo para muchos otros países a medida que los eventos climáticos extremos se vuelven cada vez más frecuentes, aseguran sus impulsores.

El plan H2odnota v krajine (valor del H2O, agua, en el país), que aprobará el gobierno eslovaco en esta primavera boreal, incluye varias medidas que, a diferencia de muchas otras iniciativas similares, es proactivo y se concentra en la prevención y la mitigación, en vez de actuar cuando la sequía ya está instalada.

“Algunas acciones del plan ya fueron adoptadas por algunos países como medidas de adaptación”, observó Richard Muller, director para Europa central y oriental de la Asociación Mundial del Agua, quien colaboró con la redacción de la iniciativa.

El clima del sur de Eslovaquia se parece cada vez más al del norte de Italia o de España.

“Pero Eslovaquia es el primer país de la región en tener este plan de acción para combatir la sequía”, remarcó Muller, cuya organización agrupa a varias instituciones internacionales dedicadas a promover la gestión sostenible y el desarrollo de los recursos hídricos.

“Es un plan emblemático, y otros países pueden tomarlo e inspirarse y decir sí, es algo que podemos copiar”, destacó.

El plan se concentra en medidas de prevención en numerosos sectores, en especial en la agricultura y la silvicultura, el paisaje urbano, la gestión del agua, la investigación y la educación ambiental.

Las medidas incluyen proyectos para modernizar los sistemas de irrigación y cambiar la estructura forestal para mejorar la resiliencia al cambio climático, así como cosechar agua de lluvia, plantar árboles, desarrollar espacios verdes, crear techos verdes y verticales y la infiltración pluvial en espacios urbanos.

La gestión del agua incluye obras de preparación para la reconstrucción de pequeños reservorios de agua e infraestructura verde, incluida la recuperación de humedales.

También prevé un plan de crisis para suministrar agua a diferentes sectores de la economía nacional durante sequías prolongadas, además de contar con programas de educación pública y para crear conciencia sobre la escasez del recurso, en general.

Todas las acciones implican que si, y cuando, tengamos períodos prolongados de escasez, habrán ciertas acciones para mitigar sus consecuencias, explicó Muller.

“Otros países tienen planes contra la sequía, pero en algunos, como en Estados Unidos, las medidas apuntan a atender la situación después de que ya está instalada. Pero Eslovaquia se propone concentrarse en la prevención y en acciones previas”, subrayó.

Eslovaquia, como muchos países del mundo, sufre cada vez más eventos climáticos extremos como sequías y olas de calor sin precedentes.

El lago Strbske Pleso en las sierras Altos Tatras, en la frontera entre Eslovaquia y Polonia. Crédito: Ed Holt/IPS.

El lago Strbske Pleso en las sierras Altos Tatras, en la frontera entre Eslovaquia y Polonia. Crédito: Ed Holt/IPS.

En 2017, algunas partes del país fue la primera mitad del año más seca en más de seis décadas, y en la sequía de 2015, hubo 23 días considerados como subtropicales con temperaturas máximas que superaron los 35 grados centígrados, mucho más que el máximo de unos cinco días similares por año que había antes de 1990.

Y las mismas condiciones de sequedad se repitieron en Europa central, en general.

En República Checa, por ejemplo, la sequía fue particularmente grave con una seria escasez de agua registrada. El tema ha generado cada vez más conversaciones en el ámbito intergubernamental, así como los otros eventos extremos y ambientales ocurridos en el último año.

El plan eslovaco ya llamó la atención de otros gobiernos, y fue elogiado en la reunión que realizó en noviembre el Grupo de Visegrado, la alianza política entre Polonia, Eslovaquia, Hungría y República Checa, realizada en Budapest.

Como esta iniciativa se concentra en la prevención, es posible que mucha gente no vea de inmediato su eficacia. Pero aun cuando no hay escasez de agua, es factible tener un impacto positivo.

“Algunas de las medidas previstas mejorarán la calidad de vida de la población, por ejemplo, los pueblos se beneficiarán de la recolección de agua de lluvia, la plantación de árboles, el desarrollo de espacios verdes, los techos verticales y ‘verdes’ y la infiltración de agua”, explicó Muller.

El plan fue bien recibido y parece que traerá beneficios a los eslovacos, aun cuando no haya sequía, pero el hecho de que se lo necesite subraya la creciente preocupación por los rápidos cambios que se registran en el país en materia climática y las posibles consecuencias sobre el uso y el suministro de agua.

Eslovaquia tiene un bienestar relativo en materia de aguas subterráneas gracias a su especial composición geológica e, históricamente, las sequías no han sido frecuentes y la escasez hídrica, rara.

Pero la sequía de 2015, la peor en más de 100 años, fue el principal motivo que llevó al gobierno a comenzar a trabajar en un plan de acción, pues “quiere estar preparado si vuelve a ocurrir”, explicó Muller. Y la sequía del año pasado no hizo más que reforzar su determinación en ese sentido.

De hecho, el ministro de Ambiente, Laszlo Solymos, anunció en noviembre: “Si a alguien le quedaban dudas del cambio climático, este verano (boreal) le dio muchas oportunidades para sacárselas. No hay más que mirar los pozos en el área de Zahorie o hablar con los agricultores. Eslovaquia no está a salvo de la sequía”.

Es casi seguro de que el futuro traerá sequías más frecuentes e intensas, según pronostican los especialistas, a medida que cambia el clima en Eslovaquia.

Los climatólogos locales coinciden en que las zonas climáticas de Eslovaquia avanzan hacia el norte, y en que el clima del sur se parece cada vez más al del norte de Italia o de España.

El Instituto de Hidrometeorología de Eslovaquia informó que la temperatura promedio del aire aumentó un grado entre 1991 y 2014, con respecto al período 1961-1990.

Con las temperaturas más elevadas viene una mayor demanda de agua, además de un mayor riesgo de sequías más frecuentes, intensas y generalizadas. De hecho, algunas partes de Eslovaquia sufrieron el impacto de las sequías en los últimos tres años, según datos del instituto.

“Se prevé que en el futuro no haya grandes precipitaciones en Eslovaquia”, confirmó el climatólogo Milan Lapin, de la Universidad de Comenius, con sede en Bratislava, este mes, al diario Hospdarske noviny.

“Este país será más seco, las sequías serán más frecuentes con consecuencias dramáticas, y los problemas vinculados al agua serán más graves”, añadió.

Muller reconoce que el actual plan de acción quizá no sea suficiente en caso de que se manifieste lo peor del cambio climático, y sean necesarias medidas adicionales en las próximas décadas.

“Podríamos llegar a necesitar nuevas tecnologías innovadoras e infraestructura a gran escala para la retención y la distribución del agua”, pronosticó.

Traducido por Verónica Firme

 


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