Periodistas sienten la presión del gobierno en Kenia
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Periodistas sienten la presión del gobierno en Kenia

Defensores de la libertad de prensa en Kenia denuncian su alarmante deterioro en los últimos años. Crédito: Miriam Gathigah/IPS.

Defensores de la libertad de prensa en Kenia denuncian su alarmante deterioro en los últimos años. Crédito: Miriam Gathigah/IPS.

NAIROBI, 15 mar 2018 (IPS) - La libertad de prensa en Kenia afronta su mayor desafío desde la independencia, con el aumento de la censura por parte del gobierno durante las elecciones generales de 2017 y desde entonces hasta ahora.

En este país africano, hay cinco grandes cadenas de televisión y más de 90 emisoras de radio FM, dos grandes diarios nacionales, The Daily Nation y el Standard, con unos pocos más en circulación y varias revistas temáticas.

Los idiomas habituales de comunicación son el inglés y el kiswahili, aunque algunos medios usan otras lenguas vernáculas, en especial los que salen con la bandera de servicios de Royal Media, la mayoría de los cuales cuentan con presencia en Internet.

La Constitución de Kenia de 2010, muy popular, cuenta con una sólida protección de los derechos de los ciudadanos y de los medios, y apunta a proteger y regular a estos últimos en lo que respecta a la recolección de datos y a la difusión de la información.

Hace unos pocos años, incluso la Organización de las Naciones Unidas reconoció la efervescencia de los medios, pero es una realidad que se deterioró con el gobierno actual.

Por ejemplo, se reformaron las leyes que rigen al sector para exigir la revelación de las fuentes y obligar a los medios a realizar publicaciones semanales con la agenda de desarrollo del gobierno como condición previa para obtener publicidad de instituciones públicas.

El conocido periodista independiente Gilbert Nakweya, de Nairobi, observó que las campañas electorales africanas suelen estar acompañadas de intentos de silenciar a los medios, cuando estos se concentran en las fallas del gobierno o mencionan la corrupción, el excesivo uso de la fuerza, entre otros abusos. Y Kenia no es la excepción.

“Las últimas prolongadas elecciones de 2017 se vieron plagadas de incertidumbres, un despliegue de propaganda y la característica represión contra los medios”, indicó Nakweya.

“Por ejemplo, convocaron a los editores a la Cámara de Representantes antes de acontecimientos políticos importantes y les ordenaron sesgar su cobertura a favor del gobierno actual”, explicó.

Aun si la mayoría de los editores ignoraron la orden, ese tipo de presión tiene un efecto intimidatorio que perjudica a la independencia y a la integridad de los medios, acotó Nakweya.

Por su parte, George Nyabuga, director adjunto de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de Nairobi, coincidió en que el gobierno se vuelve cada vez más intolerante hacia las críticas y las visiones divergentes.

A principios de este año, aprovechó un simulacro de juramento de toma de posesión de cargo de Raila Odinga, ex primer ministro y líder de la oposición, como excusa para interrumpir la transmisión de cuatro cadenas de televisión privadas durante 10 días, por considerar el hecho como anti-Jubilee, el partido gobernante.

Otros periodistas también expresaron el temor a ser detenidos por ejercer su profesión. De hecho, el Ministerio del Interior confirmó en conferencia de prensa el 31 de enero que las autoridades investigaban a personas y a organizaciones, entre ellas medios de comunicación, en relación con el evento de Nairobi.

“Además, las organizaciones de la sociedad civil y las personas consideradas contrarias al gobierno también son perseguidas”, señaló Nyabuga.

“Incluso también se teme que el gobierno apunte contra las plataformas de redes sociales. Es una seria afrenta a la libertad de prensa y a la libertad de expresión. Y en definitiva, el espacio cívico se reduce y atenta contra la democracia”, alertó.

En ese contexto, a Nyabuga le preocupa la autocensura. Los reportajes desaparecen porque editores y periodistas creen que pueden ofender al gobierno y a los anunciantes.

Nyabuga señaló que la academia puede contribuir a fortalecer la libertad de expresión en Kenia mediante la creación de una plataforma de discusión sobre cuestiones importantes. Aún las voces más críticas deben tener un espacio y la oportunidad de expresar públicamente sus opiniones.

“La libertad de los medios se ve afectada y hay que protegerla. Los medios complacen al oficialismo y al sector comercial. Pero el aspecto comercial y la sostenibilidad son fundamentales para un buen periodismo comprometido”, indicó.

“Hay que garantizar la protección y la seguridad de los periodistas. Estos y los editores deben poder soportar la presión del gobierno y de los anunciantes si quieren seguir siendo relevantes y, en especial, proteger el interés público”, remarcó Nyabuga.

“Aun si los espacios para la libertad de expresión se reducen, la gente debe tener la oportunidad de cuestionar el poder y la hegemonía comercial y de los medios establecidos”, añadió Nyabuga.

“La gente puede utilizar las redes sociales para fortalecer sus propias libertades. Por supuesto, esa libertad debe venir con responsabilidad”, acotó.

“Por lo que eso debe moderarse con tolerancia hacia la diferencia y no utilizarse para expresar opiniones extremistas, terrorismo, odio, etc”, precisó.

Traducción: Verónica Firme

 

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