Acnur invita a ponerse en los zapatos de los refugiados
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Acnur invita a ponerse en los zapatos de los refugiados

Una pareja rohinyá, Mohammad Faisal y su esposa Hajera, posan para la foto con su hijo en el campamento de refugiados en el parque Teknaf Nature, en Bangladesh. Crédito: Farid Ahmed/IPS.

Una pareja rohinyá, Mohammad Faisal y su esposa Hajera, posan para la foto con su hijo en el campamento de refugiados en el parque Teknaf Nature, en Bangladesh. Crédito: Farid Ahmed/IPS.

NACIONES UNIDAS, 14 ene 2019 (IPS) - Frente a la situación de millones de refugiados que escapan de la persecución con la esperanza de encontrar un futuro más próspero y seguro, una nueva campaña procura generar conciencia sobre las dificultades que atraviesan en su huida en distintas partes del mundo.

La campaña “2.000 millones de kilómetros hacia la seguridad”, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), busca concienciar sobre las largas y precarias travesías que muchos refugiados realizan buscando protección y seguridad y llama a todo el mundo a redoblar su apoyo.

“Todos los días, nos inspiran los gestos de generosidad de la gente que hace todo lo posible por mejorar la vida de los refugiados, como activistas, comunidades de destino, empresas, donantes y voluntarios”, destacó Kelly T. Clements, comisionada adjunta de Acnur.

“Esta campaña motivará a la gente a ayudar a los refugiados con lo que ya están haciendo, caminando, andando en bicicleta o corriendo”, añadió.

Según Acnur, los refugiados recorren unos 2.000 millones de kilómetros cada año para llegar a un destino seguro.

En 2016, refugiados sursudaneses recorrieron unos 643 kilómetros para llegar a Kenia, mientras que los rohinyás, en Birmania (Myanmar) tuvieron que desplazarse unos 80,4 kilómetros para llegar a Bangladesh.

Con ayuda de Acnur, Alin Nisa y su familia se refugiaron en Bangladesh, luego de que un grupo armado atacara su aldea en Birmania y secuestrara a muchos integrantes de su comunidad.

Nisa cargó a sus hijos pequeños a través de montañas y ríos, mientras su marido llevaba a su madre que no podía caminar.

La familia recorrió más de 96 kilómetros a pie hasta llegar al campamento de refugiados de Kutupalong, en Bangladesh.

Asimismo, Zeenab y su familia huyeron de Siria luego de que su casa fuera destruida y recorrieron casi 145 kilómetros hasta el campamento de refugiados de Zaatari, en Jordania.

“Estamos agradecidos. El invierno aquí es difícil, pero aun así es mejor que en Siria”, relató a Acnur.

Y qué mejor forma de comprender la difícil situación que viven esas personas obligadas a abandonar sus hogares que caminar y recorrer la misma distancia que algunos deben andar para ponerse a salvo.

Clements subrayó la importancia de recordar las travesías reales y peligrosas que deben recorrer los refugiados, en especial en un momento en que se siguen difundiendo ideas equivocadas sobre ellos.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, coincidió con esa visión durante la adopción del Pacto Mundial sobre Migración, en diciembre de 2018.

“Hay muchas ideas falsas sobre los migrantes. Pero no debemos de sucumbir al miedo ni a las falsas narrativas. Debemos pasar del mito a la realidad”, declaró entonces.

Ese tipo de relatos son evidentes en Estados Unidos, que busca cerrar la puerta a los refugiados.

El gobierno de Donald Trump, primero, dispuso una prohibición de 120 días al ingreso de refugiados, seguida de otra para quienes procedían de países de “alto riesgo”, como Sudán del Sur y Siria.

En enero de 2017, el gobierno de Estados Unidos redujo a más de la mitad la cuota para el ingreso de refugiados, con lo que solo 22.000 personas en esa situación pudieron ser reasentadas en el país en 2018, el número más bajo desde 1980.

En los últimos tiempos, el gobierno desplegó tropas en la frontera sur de Estados Unidos en un intento de evitar que migrantes procedentes de América Central ingresaran el país o solicitaran asilo.

La retórica en contra de los refugiados también aumenta en Europa, como es el caso de Bélgica, donde hubo protestas violentas por la participación de ese país en el pacto sobre migración.

Muchas personas en 27 países participarán en la campaña 2.000 millones de kilómetros hacia la seguridad, con lo que Acnur espera reunir más de 15 millones de dólares para ayudar a los refugiados a registrarse y suministrarles alimentos, agua, refugio y atención médica.

Las necesidades económicas de Acnur para 2019 ascienden a 8.500 millones de dólares, y hasta ahora solo recibió la promesa de 926 millones.

El Pacto Mundial sobre Migración es un paso importante para la concienciación y la acción, pero todavía queda mucho por hacer.

“Para las millones de personas que dejaron sus tierra natal hace poco o hace mucho tiempo atrás, la mayoría respetando totalmente la ley, tenemos mucho más para ofrecer”, observó Louise Arbour, representante especial para la migración internacional, en el cierre de la conferencia para adoptar el Pacto Mundial sobre Migración.

“Ya sea mediante la oportunidad de regresar a su país después de años en el exterior, volviendo con sus capacidades y los frutos de su trabajo, o mejorando las posibilidades de ver cómo sus hijos acceden a un futuro mejor en un país que, con orgullo, consideran suyo”, precisó.

Hay 68 millones de personas en el mundo obligadas a abandonar sus hogares, de las cuales 25 millones son refugiadas, casi tres millones más en tan solo un año.

Traducción: Verónica Firme

 


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