La importancia de las próximas elecciones de la FAO

Kip Tom, embajador de Estados Unidos ante las Agencias de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en Roma
Kip Tom, embajador de Estados Unidos ante las Agencias de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en Roma

Con cada día que pasa, el mundo se vuelve un poco más pequeño a medida que Internet y los teléfonos celulares unen a nuestras comunidades, revelan nuestros desafíos compartidos y ponen al descubierto nuestros fracasos. Como ciudadanos del mundo, a todos nos preocupa la creciente cantidad de personas que padecen hambre en todo el mundo y las amenazas a la seguridad alimentaria. 

El simple hecho es que más de 800 millones de personas pasan hambre todos los días, y si ese número los sorprende, sepan que los expertos predicen que el número se incrementará significativamente en los próximos diez años.

Estados Unidos es consciente de la situación y le preocupa el empeoramiento de la crisis. Nuestro país ha sido durante mucho tiempo el líder mundial en desarrollo agrícola gracias a nuestra innovación técnica, que nos ha permitido, durante muchas décadas, ser el principal donante de programas de asistencia agrícola en todos los rincones del mundo. Si bien esos esfuerzos han marcado una diferencia real, la necesidad es demasiado grande para que una nación, incluso la nuestra, pueda enfrentarla.

Como embajador de Estados Unidos ante las Agencias de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y participante de toda la vida en la industria agrícola, todos los días veo no solo la gran necesidad sino también la gran oportunidad para que la comunidad internacional tenga un impacto profundo en el hambre y la seguridad alimentaria.

Esa es una de las razones por las que Estados Unidos ha trabajado estrechamente con otras naciones durante los últimos 75 años en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En la FAO es donde las naciones del mundo se unen para identificar herramientas y prácticas para mejorar la producción agrícola, facilitar el comercio, mejorar la sostenibilidad y ampliar el conocimiento de manera que pueda mejorar la salud y el bienestar de las familias en todo el mundo.

Al igual que otros foros internacionales importantes, la FAO es tan fuerte como su membresía, y tan efectiva como sus líderes. A lo largo de su historia, la FAO ha disfrutado de períodos de excelencia en el liderazgo y también ha soportado eras de despilfarro, mala gestión y decepción.

En este punto de la historia, con el grado de necesidad mencionada anteriormente, la comunidad mundial necesita una FAO que sea eficaz, audaz y ágil. Este mes, los Estados miembros de la FAO se reunirán en Roma para elegir un nuevo director general, y al hacerlo establecerán la trayectoria de la organización para los próximos cuatro años críticos.

No los voy a distraer con una discusión sobre los detalles de las elecciones de la ONU, pero señalaré que hay tres candidatos para el puesto, de China, Francia y Georgia. Y si bien no es mi intención apoyar a ninguno de los tres, creo que es vital señalar los atributos que consideramos esenciales para el trabajo.

Cualquier nuevo director general debe comprometerse a mantener la reputación de la FAO como centro de conocimiento mundial sobre el desarrollo agrícola. Debe trabajar con una variedad de colaboradores, incluidos gobiernos, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y el sector privado para respaldar las innovaciones basadas en la ciencia, las tecnologías emergentes y el valor indispensable de los mercados en funcionamiento.

El nuevo director general debe ser un administrador fuerte, dedicado a la transparencia, la responsabilidad, el empoderamiento de las mujeres y la neutralidad entre los miembros. Y, lo que es más importante, el nuevo director general debe representar a todos los estados miembros y no debe usar este puesto para promover los intereses de su propio gobierno nacional.

En el Consejo de la FAO en abril, los tres candidatos proporcionaron a los miembros declaraciones que describían sus habilidades y experiencias. Esas declaraciones se pueden encontrar en el sitio web de la FAO. Espero que todos los Estados miembros se tomen el tiempo de familiarizarse con estos candidatos antes de la elección del 23 de junio y presten especial atención al tema de la independencia. De esa manera, cada miembro puede ejercer un voto informado, protegido por el proceso de votación secreta que proporciona el anonimato para todos.

Solicito a los Estados miembros de la FAO que acudan a esta elección con un único objetivo: elegir como director general al candidato más capaz para dirigir esta institución vital de manera honesta, independiente, transparente y efectiva. El mundo necesita desesperadamente una FAO que refleje esos principios.

RV: EG

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