Hollywood y empresarios se unen contra devastador limbo de los apátridas
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Hollywood y empresarios se unen contra devastador limbo de los apátridas

Más de un millón de refugiados rohinyá carecen de un Estado porque el gobierno de Myanmar les niega la nacionalidad y les ha forzado a huir del país, como el caso de este joven, en el campo de refugiados en Cox’s Bazar, en la frontera de Bangladesh con Myanmar. Crédito: ASM Suza Uddin / IPS

Más de un millón de refugiados rohinyá carecen de un Estado porque el gobierno de Myanmar les niega la nacionalidad y les ha forzado a huir del país, como el caso de este joven, en el campo de refugiados en Cox’s Bazar, en la frontera de Bangladesh con Myanmar. Crédito: ASM Suza Uddin / IPS

NACIONES UNIDAS, 8 oct 2019 (IPS) - La estrella de cine Cate Blanchett y el empresario Richard Branson han alzado su voz por los millones de personas en todo el mundo que no pueden obtener pasaportes y otros documentos porque carecen de una nacionalidad oficial.

Las Organización de las Naciones Unidas (ONU) asegura que el problema, conocido como apatridia, está empeorando, ya que una tendencia mundial hacia el nacionalismo se traduce en que los gobiernos son cada vez más reacios a ayudar a las personas consideradas extrañas e indeseadas.

Desde el pueblo rohinyá, mayoritariamente musulmán en Myanmar (Birmania) y Bangladesh, hasta las masas de apátridas en Costa de Marfil, Tailandia, Letonia, Siria y Kuwait, Blanchett, Branson y otros activistas instaron el lunes 7 a los gobiernos a afrontar  el problema.

“La apatridia tiene un impacto devastador en las vidas de millones de personas en todo el mundo, que sufren marginación desde que nacen hasta que mueren”, dijo Blanchett, la actriz australiana que ha ganado dos Óscar, en un encuentro con periodistas en Ginebra.

“Es una invisibilidad total”, planteó la actriz y embajadora de buena voluntad de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que realiza desde el lunes 7 en la sede de las Naciones Unidas en la ciudad suiza un Segmento de Alto Nivel sobre la Apatridia, dentro de la 70 reunión anual de su Comité Ejecutivo.

Según un recuento de 2017, unos 70 países informaron sobre 3,9 millones de personas apátridas, pero  Acnur asegura que la cifra real es probablemente tres veces mayor con unos 12 millones de personas en el mundo a las que se les ha privado de ciudadanía y de los derechos que emanan de ella.

En la actualidad, la mayor población apátrida es la de los rohinyás, ya que Myanmar no les reconoce como ciudadanos y los somete a una violencia que ha obligado a cientos de miles de ellos a huir a la vecina Bangladesh y a otros países.

“Nadie debería sufrir la indignidad y la exclusión que conlleva ser apátrida”, escribió por su parte  Branson, un multimillonario británico, propietario del Grupo Virgin.

“Afortunadamente, más de 100 Estados se reunen en Ginebra esta semana para comprometerse a hacer más para poner fin a la apatridia de una vez por todas”, dijo esperanzado.

Branson reflexionó sobre el hecho de que resulta difícil imaginar cómo algunos países pueden ignorar el potencial de poblaciones significativas de apátridas, al comenzar la semana de la reunión intergubernamental de Acnur.

La ONU define la apatridia un problema creado por los seres humanos,  derivado de una “variedad desconcertante de causas”, a menudo directivas legales y el rediseño de las fronteras nacionales.  Por ejemplo, unas 600.000 personas permanecen como apátridas desde la desintegración de la Unión Soviética.

La actriz australiana Cate Blanchett alertó sobre la total invisibilidad de millones de personas en el mundo, víctimas de apatridia, y aseguró que “es hora de actuar” para sacarlas de este limbo devastador. Crédito: Daniel Johnson/ONU

La actriz australiana Cate Blanchett alertó sobre la total invisibilidad de millones de personas en el mundo, víctimas de apatridia, y aseguró que “es hora de actuar” para sacarlas de este limbo devastador. Crédito: Daniel Johnson/ONU

A las personas apátridas se les niegan los certificados al nacer y permanecen excluidos por el resto de sus vidas, dice la ONU. Carecen de los documentos para viajar, casarse, trabajar, estudiar, recibir atención médica o abrir una cuenta bancaria.

“La apatridia puede negar a las personas y las comunidades su identidad y sentido de identidad, contribuyendo a la ruptura de las relaciones familiares y sociales y creando problemas legales para varias generaciones”, dijo la subsecretaria general de la ONU, Amina Mohammed.

“Y las personas apátridas son personas sin voz. Impedidas de votar o participar en la vida pública, no tienen representación en ninguna parte”, añadió.

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, advirtió la semana prevía que la campaña #IBelong (#Yopertenezco), que Acnur lanzó en 2014 para que nadie quede sin ciudadanía y que durará una década, ha logrado avances hacia el objetivo de terminar con la apatridia en 2024.

Desde 2014, aseguró, más de 220.000 personas apátridas adquirieron una nacionalidad.

“Esta es un área en la que, por relativamente poca inversión, el impacto de amplio alcance está a nuestro alcance”, dijo Grandi.

En julio, Kirguistán se convirtió en el primer país en poner fin oficialmente a la apatridia. La ONU dice que Kazajstán, Turkmenistán y Tayikistán también podrían cumplir con la fecha límite de 2024; mientras que Tailandia está haciendo un esfuerzo para dar nacionalidad a sus 479.000 pueblos tribales de zonas remotas.

Madagascar y Sierra Leona han reescrito sus leyes para que las madres puedan conferir la ciudadanía a sus hijos, como lo han hecho los padres desde hace mucho tiempo. Pero todavía 25 naciones no otorgan fácilmente este derecho a las madres, una de las principales causas de apatridia a nivel mundial.

El máximo responsable de Acnur alertó que aún se está “lejos de garantizar avances”. “Formas dañinas de nacionalismo y la manipulación de los sentimientos antirrefugiados y antimigrantes: esas son las tendencias poderosas que ponen en riesgo los avances a nivel internacional”, dijo.

Grandi  destacó que a la crisis de apatridia de los rohinyás, se suman hechos negativos como el del estado nororiental indio de Assam, donde el Partido Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro Narendra Modi, donde 1,9 millones de personas fueron excluidas del derecho ciudadano al registro electoral y se ha prometido privar de sus derechos a millones de inmigrantes musulmanes.

Blanchett, por su parte,  denunció que un drama añadido de la apatridia es que esa condición es “un regalo horrible y desesperado” que  transmiten a sus descendientes, porque también a ellos se les niega el derecho a pertenecer a un Estado,  en lo que representa una “situación inhumana, devastadora, que te rompe el corazón”.

La asesora especial de Acnur sobre apatridia, Carol Batchelor, consideró como un ejemplo de que si hay voluntad política se puede resolver el problema, el caso de Kirguistán, el primer país en el mundo en otorgar la nacionalidad a toda su población apátrida.

Justamente, la noche del lunes 7, el abogado Azizbek Ashrov, recibió de Acnur el Premio Nansen de los Refugiados 2019, por su papel decisivo en erradicar la apatridia en ese país, una condición de la que fue víctima él mismo y su familia un tiempo.

En el lado negativo, dijo Batchelor, está la persistencia de amplias comunidades de apátridas en países como Costa de Marfil, Nepal o Tailandia, sobre todo en áreas remotas, pese a los esfuerzos de algunos de estos países.

Para la asesora especial, “es un problema relativamente fácil de resolver”.

Muchas veces, dijo, se trata de desplazarse a esos lugares lejanos con unos cuantos equipos, como  computadoras, para registar a personas que existen físicamente pero no para el Estado.

En otros casos, añadió, la solución pasa por no infringir el castigo adicional del retiro de la nacionalidad a quienes incurren en algunos delitos específicos.

“Quitar la ciudadanía no elimina el delito, y los hijos de las personas castigadas son inocentes que no pueden ser culpabilizados”, planteó Batchelor.

T: MF

 


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