Bancos multilaterales proyectan recesión en América Latina por covid-19
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Bancos multilaterales proyectan recesión en América Latina

Una caída del producto interno bruto (PIB), entre -1,8 y -5,5 por ciento, aguarda a los países de América Latina y el Caribe en 2020 como consecuencia de la pandemia covid-19, de acuerdo con las proyecciones de la banca multilateral

La caída en la demanda global y en los precios de las materias primas que se exportan desde el Cono Sur, como es el caso del cobre chileno, incidirá en el retroceso de la economía regional, el myor declive en más de medio siglo de mediciones por parte del Banco Mundial. Foto: Codelco

WASHINGTON, 13 abr 2020 (IPS) - Una caída del producto interno bruto (PIB), entre -1,8 y -5,5 por ciento, aguarda a los países de América Latina y el Caribe en 2020 como consecuencia de la pandemia covid-19, de acuerdo con las proyecciones de la banca multilateral.

La amplia banda se corresponde con escenarios sobre el impacto de la pandemia en las economías de la región, que de cualquier modo “va a sufrir un choque de proporciones históricas”, según el economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Eric Parrado.

El Banco Mundial estimó el retroceso en -4,6 por ciento, superando la marca de 1983, cuando la economía decreció 2,5 por ciento en plena crisis de deuda externa. En 2009, tras la última gran crisis financiera, el PIB apenas disminuyó 1,9 por ciento.

Los escenarios del BID asocian la caída del PIB con el incierto comportamiento de los principales socios comerciales de la región, China y Estados Unidos: moderada (-1,8 por ciento), fuerte (-3), severa (-3,9) y extrema (-5,5 por ciento).

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que el desempleo y la pérdida de ingresos que traerá la recesión pueden llevar la cantidad de pobres en la región de 186 a 220 millones de personas, de un total de 620 millones de habitantes.

Según el Banco Mundial, los mayores retrocesos se darán en Ecuador y México, cada uno con pérdida de seis puntos del PIB, seguidos de Argentina (-5,2 por ciento), Brasil (-5), Perú (-4,7), Chile (-3) y Colombia (-2 por ciento), en el grupo de países estudiados y que excluyó a Venezuela.

Venezuela perdió dos tercios de su PIB entre 2013 y 2019, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que preveía una nueva merma, de 10 por ciento, en 2020. La firma de consultoría local Ecoanalítica considera que el producto venezolano puede bajar 25 por ciento este año por la pandemia y la caída del ingreso petrolero.

El petróleo en cambio animará la economía de Guyana, la única a la que se le vaticina un gran crecimiento, de hasta 52 por ciento, porque se estrena este año como exportadora de crudo.

La subregión del Caribe teme que sus economías, en muchas islas dependientes de la paralizada industria turística, retrocedan hasta 20 por ciento, dijo el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne.

Según el Banco Mundial, las mayores economías de la región sufrirán, en el caso del Cono Sur por el desplome de los volúmenes y precios de las materia primas que exporta, y México al combinarse la caída de los precios del petróleo con la interrupción de las cadenas de valor con su mayor socio, Estados Unidos.

Como respuesta inmediata, el BID propone “priorizar la inversión en salud para evitar que los sistemas sanitarios se vean desbordados”, aliviar a los hogares más vulnerables ante las medidas de distanciamiento social, y también “apoyar a las empresas para reducir al mínimo el aumento del desempleo”, afirmó Parrado.

También el Banco Mundial pidió ampliar los programas sociales para “apoyar a los muchos colectivos vulnerables, aquellos que a raíz de los confinamientos ven mermados o evaporados sus ingresos”, según dijo su economista jefe Martín Rama.

“Muchos hogares viven al día y muchos, también, dependen de unas remesas en rápido descenso. Los gobiernos enfrentan el desafío de proteger vidas y al mismo tiempo limitar los impactos económicos, y requerirán de políticas coherentes en una escala raras veces vista antes”, opinó Rama.

En el nuevo escenario, han insistido los técnicos del BID, “es fundamental mejorar la eficiencia del gasto, dirigiéndolo de manera más precisa para beneficiar a los pobres, a los trabajadores informales y a los necesitados durante esta crisis”.

A-E/HM

 

 


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