Si la ONU funciona “a todo gas” en la pandemia, ¿es hora de cambiar al teletrabajo?
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Si la ONU funciona “a todo gas” en la pandemia, ¿es hora de cambiar al teletrabajo?

Acto del personal en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, con la participación del secretario general, António Guterres. Las reuniones presenciales de este tipo llevan meses sin producirse. Foto: ONU

Acto del personal en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, con la participación del secretario general, António Guterres. Las reuniones presenciales de este tipo llevan meses sin producirse. Foto: ONU

NACIONES UNIDAS, 27 jul 2020 (IPS) - Cuando la pandemia de covid-19 obligó al confinamiento de buena parte del mundo, millones de personas tuvieron que pasar a trabajar desde sus hogares, mientras sus oficinas permanecían cerradas. Y eso sucedió en muchas ciudades de Estados Unidos, incluida Nueva York, a fines de marzo.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluida la Secretaría General, con sede en esa ciudad, y las agencias del sistema con sedes y oficinas distribuidas por todo el mundo, no fueron la excepción y buena parte permanecen cerradas desde hace más de cuatro meses, sin grandes cambios a la vista.

Y ahora, varias corporaciones financieras importantes y compañías de alta tecnología, como Facebook, Twitter, IBM, Barclays, JPMorgan Chase y Morgan Stanley, planean «reducir la huella de bienes raíces», al instar a la mayoría de su personal a continuar trabajando en forma remota indefinidamente.

En la ONU, más de 6400 empleados, incluidos los que se encuentran en la nómina de las agencias con sede en Nueva York, han continuado trabajando a distancia desde marzo.

Frente a una honda crisis de liquidez y una grave escasez de espacio de oficinas en uno de los mercados inmobiliarios más caros del mundo como es Nueva York, “¿instará también la ONU a cientos de sus empleados a teletrabajar de forma permanente?

Quizás esto suceda, con la única excepción de tareas y funciones que la ONU designe como “críticas” y “esenciales”.

Stephane Dujarric, portavoz de la Secretaría General, subrayó el 23 de julio que «pese al cierre, todos estamos trabajando desde casa (y) la actividad  de la ONU ha proseguido a todo gas».

«Continuamos apoyando nuestras operaciones humanitarias. Continuamos apoyando nuestras operaciones de mantenimiento de la paz y nuestros proyectos de desarrollo. Y el secretario general (António Guterres) está muy presente con los informes sobre políticas que publicamos regularmente. La ONU puede estar físicamente cerrada, pero permanece abierta para sus obligaciones «, declaró Dujarric.

Entonces, la pregunta que planea es: ¿Hay alguna justificación para que todos los 6400 empleados regresen a la sede de la ONU?

Quizás trabajar desde casa indefinidamente sea mejor opción que la que plantean algunas grandes empresas estadounidenses, que presionan para dar permisos no remunerados a sus trabajadores, despidos masivos, drásticos recortes salariales y, en algunos casos, solicitud de bancarrota, como tiendas por departamentos como JC Penney, Neiman Marcus, J. Crew o Ann Taylor.

¿La ONU también se enfrentará a tales calamidades en la era poscovid, sobre todo en caso de algunos de sus mayores financistas –comenzando por Estados Unidos- no cumplen con sus cuotas, suspenden sus aportes o retiran su membresía, como ya ha hecho Washington con la Unesco, la OMS, la OMC o el Consejo de Derechos Humanos?

El embajador Anwarul K. Chowdhury, ex subsecretario general y alto representante de la ONU (2002-2007), dijo a IPS que “a medida que avanzamos en la pandemia actual, muy a menudo escuchamos que nuestro mundo tal vez nunca volverá a ser el mismo».

La pregunta para quienes hace décadas que están inmersos en las tareas de la ONU y muy comprometidos con su misión, aseguró, es “cómo se formaría la ciudadela del multilateralismo -las Naciones Unidas- cuando la humanidad, si alguna vez, emerja de esta pandemia”.

La posibilidad de un trabajo remoto en forma permanente de gran parte de la fuerza laboral de la sede en Nueva York de la ONU podría ser parte la nueva cultura laboral del organismo, al igual que de algunas grandes corporaciones empresariales, consideró.

La robot humanoide Sophia tuvo una sesión interactiva el año pasado con la subsecretaria general de la ONU Amina J. Mohammed. La pregunta que algunos comienzan a hacerse en si en el futuro la inteligencia artificial podría reemplazar tareas de las personas incluso en la Naciones Unidas. Foto: Manuel Elias/ONU

La robot humanoide Sophia tuvo una sesión interactiva el año pasado con la subsecretaria general de la ONU Amina J. Mohammed. La pregunta que algunos comienzan a hacerse en si en el futuro la inteligencia artificial podría reemplazar tareas de las personas incluso en la Naciones Unidas. Foto: Manuel Elias/ONU

Chowdhury dijo que se puede argumentar que en el caso de la ONU, podría ser rentable y más eficiente. Los presupuestos de viajes y gastos operativos caerían considerablemente, por ejemplo en papelería y otros materiales.

«Piense en cuántos árboles se salvarían y cómo el  ambiente estaría menos estresado. Sin horas extras. Menos gastos de seguridad. Además, no surgiría un problema: no hay posibilidad de acoso sexual en ausencia de contacto físico», argumentó.

Para el personal, por su parte, ahorros en cuidadores de sus hijos y más posibilidades de conciliación, añadió.

«Se pueden pensar en muchos otros beneficios», dijo Chowdhury, quien fue  representante permanente de Bangladesh ante la ONU (1996-2001) y presidente del Comité Administrativo y Presupuestario de la Asamblea General (1997-1998).

Guy Candusso, ex vicepresidente primero del Sindicato del Personal de las Naciones Unidas, dijo a IPS que a muchos empleados les gusta trabajar desde casa, pero también destacó que la tecnología ayudaría a que el sistema de trabajo cambie y parte se traslade a áreas del mundo menos costosas.

Como medida de reducción de costos, la ONU ha debatido una propuesta para reubicar algunas de sus oficinas en ubicaciones como la húngara Budapest, la keniana Nairobi, la canadiense Montreal o  la china Shenzen, pero no se decidió nada.

El número total de empleados en la Secretaría General mundial, incluidas más de 32 agencias de la ONU, se estima en más de 37 500, según el informe «Composición de la Secretaría: Personal: Demografía».

Ian Richards, expresidente del Comité Coordinador de Sindicatos y Asociaciones Internacionales del Personal (CCISUA), dijo a IPS que la covid aceleró muchas tendencias que ya estaban en marcha.

Una de ellas, dijo, es el teletrabajo, para lo cual la Secretaría de la ONU estaba relativamente atrasada, en comparación con otras organizaciones internacionales y gobiernos en general. «Es probable que veamos más personal haciendo uso de uno o dos días de teletrabajo a la semana», afirmó.

Pero alertó que “no deberíamos sacar demasiadas conclusiones de este período excepcional».

La historia muestra que la vida normal se reanuda cuando pasa una crisis. A su juicio, las oficinas y salas de reuniones volverán a la vida y el trabajo remoto permanente no será una opción, aunque sí el parcial.

En el caso de las sedes de la ONU en Europa, señaló, Viena está casi completamente de vuelta a la normalidad, mientras en Ginebra la reactivación avanza y el Consejo de Derechos Humanos y el Consejo General de la OMC (Organización Mundial de Comercio) se reúnen ya físicamente.

Salim Lone, directora de Comunicaciones durante el periodo como secretario general de Kofi Annan (1997-2006), dijo a IPS que lo que se necesita es redefinir completamente el trabajo en las oficinas de la ONU, para abordar simultáneamente los desafíos en los que están inmersos los pueblos del mundo y el planeta.

«Sin aporte alguno de pensadores y visionarios, un nuevo mundo emerge, con decenas de millones de empleados en oficinas que trabajan desde casa, que redujeron intensos niveles de estrés de desplazamientos cada vez más largos, lo que se traduce en más tiempo con las familias y una caída significativa de la emisión de gases de efecto invernadero”, afirmó.

Alejarse de la larga y estancada historia de trabajo en las oficinas, aseguró, brinda una oportunidad excepcional para que las Naciones Unidas muestren su experiencia única en el ámbito multilateral, multidisciplinario y global.

«La ONU necesita agregar su voz mucho más creíble a las muchas iniciativas en curso para el mundo posterior al coronavirus», dijo Lone, quien también fue portavoz del primer ministro keniano Raila Odinga durante más de una década.

Chowdhury dijo muchos de los análisis sobre el teletrabajo a partir de la pandemia se concentran en el personal de la ONU en Nueva York, pero recordó que se trata de una organización intergubernamental en que los Estados miembros son los rectores de cambios como estos.

En todo caso, afirmó, la construcción de una «nueva normalidad» no debe limitarse solo al cambio en los aspectos físicos de la cultura del trabajo en el organismo mundial.

¿Qué tal un cambio en el corazón (del organismo), cambio en el comportamiento, cambio en la mentalidad por parte de los Estados miembros, los que gobiernan la ONU?, se preguntó.

«Tiene que haber una iniciativa de liderazgo para que ocurra un cambio tan real. ¿Quién lo proporcionará? Mi primera opción es el diplomático más importante del mundo, el secretario General de las Naciones Unidas», concluyó,  en referencia al portugués Guterres.

T: MF

 


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