Médica refugiada dirige programa antivirus en centro de Irán
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Médica refugiada dirige programa antivirus en centro de Irán

Fezzeh Hosseini, de una familia afgana que buscó refugio en Irán, dirige ahora en una provincia central un programa de divulgación y atención médica contra la pandemia. Acnur la presenta como muestra del papel positivo que pueden cumplir los refugiados en los países de acogida. Foto: Mohammad H. Dehghanian/Acnur

Fezzeh Hosseini, de una familia afgana que buscó refugio en Irán, dirige ahora en una provincia central un programa de divulgación y atención médica contra la pandemia. Acnur la presenta como muestra del papel positivo que pueden cumplir los refugiados en los países de acogida. Foto: Mohammad H. Dehghanian/Acnur

TEHERÁN, 20 jul 2020 (IPS) - Autoridades de Irán encargaron a una médica refugiada, oriunda del vecino Afganistán, la dirección de un programa de divulgación sobre la pandemia covid-19 basado en atención telefónica a los ciudadanos, destacó un reporte de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur.

Se trata de Fezzeh Hosseini, de 38 años, cuya familia huyó de los conflictos armados en Afganistán cuando ella era una niña, luchó por formarse y alcanza ahora una posición destacada, por lo que Acnur la presenta como un caso atención positiva y provechosa a las personas refugiadas.

Es médico-jefe en el centro de salud Razi en Jomeini-Sahr, un área de Isfahán, capital de la provincia homónima en Irán central, y dirige un equipo de cinco galenos que atienden unas 200 llamadas telefónicas diarias sobre el tema covid.

El coronavirus “me hizo sentir impotente, como otros médicos de todo el mundo”, dijo Hosseini, pero las llamadas telefónicas a su equipo “se convirtieron en una forma invaluable para contactar a las personas atrapadas en casa que pueden necesitar asesoramiento y servicios médicos”.

“Las expectativas que tenía para mí eran tan bajas que solo quería ser partera. Pero mi profesora me convenció de que podía hacer cualquier cosa que me propusiera”: Fezzeh Hosseini.

Hosseini y su equipo hablan con pacientes que tienen síntomas similares a los de covid, con los ya positivos en pruebas pero que permanecen en sus hogares, y orientan a familias sobre precauciones de salud e higiene para evitar la transmisión.

En Irán “la gente está cansada del coronavirus y, desafortunadamente, no todos mantienen las precauciones de salud. Pero muchos escuchan nuestro consejo, especialmente de la comunidad afgana”, relató Ameneh, una partera iraní que trabaja en el equipo de Hosseini.

De los 82 millones de habitantes de Irán, entre 2,5 y tres millones son refugiados afganos.

El país está de undécimo en la lista de mayor cantidad de casos de covid, 276 000 según reportó este lunes 20 la estadounidense Universidad Johns Hopkins, con al menos 14 400 fallecidos.

Los niños refugiados en Irán pueden asistir a escuelas públicas y seguir el mismo plan de estudios que los iraníes. Alentada por su madre, “quien decía que la educación es más importante que la comida o la ropa”, según relató Hosseini, la joven a los 19 años aprobó exámenes para ingresar a la escuela de medicina.

En la universidad debió superar los prejuicios y las barreras socioeconómicas que disuaden a muchos refugiados de recibir educación superior. “Las expectativas que tenía eran tan bajas que solo quería ser partera. Pero mi profesora me convenció de que podía hacer cualquier cosa que me propusiera”, narró la médica.

Hosseini se graduó con gran éxito, pero aun así, al ser refugiada, su futuro como médica estaba lejos de ser seguro, porque en Irán, aunque los refugiados pueden acceder a trabajos en un número creciente de sectores, todavía están excluidos de ciertas profesiones, incluida la medicina.

Sin una licencia médica, Hosseini fue voluntaria durante años en un hospital y organizó debates con la comunidad afgana para hablar sobre higiene, nutrición y dieta. “Estaba feliz de poder marcar la diferencia en la vida de los afganos en Irán, pero sabía que podía hacer mucho más”, dijo.

Finalmente, en 2016, su trabajo ejemplar fue reconocido por el gobierno y excepcionalmente se le dio un permiso para practicar medicina. Se convirtió en la primera y única médica refugiada en la provincia de Isfahán, hogar de unos cinco millones de habitantes, incluidos unos 100 000 refugiados.

“Siendo afgana como muchos de mis pacientes, ellos sienten que pueden abrirse conmigo, ya que compartimos la misma cultura y experiencias. Pero lo que más me enorgullece es que la gente me ve como alguien que puede ayudarlos, no solo como una refugiada”, concluyó Hosseini.

A-E/HM

 

 


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