Europa mira hacia otro lado ante drama en el Mediterráneo
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Europa mira hacia otro lado ante drama en el Mediterráneo

Europa cierra cada vez más sus puertas a los migrantes que huyen del hambre, guerras civiles y otras calamidades en África y son rescatados por organizaciones humanitarias cuando fracasan al tratar de cruzar el Mediterráneo en frágiles botes de goma. Foto: Hannah Wallace Bowman/MSF

Europa cierra cada vez más sus puertas a los migrantes que huyen del hambre, guerras civiles y otras calamidades en África y son rescatados por organizaciones humanitarias cuando fracasan al tratar de cruzar el Mediterráneo en frágiles botes de goma. Foto: Hannah Wallace Bowman/MSF

GINEBRA, 3 sep 2020 (IPS) - Los países de Europa se desentienden y arriesgan la vida de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo que cruzan el Mediterráneo en frágiles botes de goma, y cargan esa responsabilidad sobre Italia y Malta, deploró en una declaración este jueves 3 la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).

La situación en el mar “es terrible. En los últimos 11 días hemos sido testigos de cómo los estados europeos condenan a las personas a ahogarse y bloquean las acciones para salvarlas”, sostuvo Hassiba Hadj-Sahraoui, asesora de MSF en la sede de la organización en esta ciudad suiza.

Indicó que hace apenas dos semanas 45 personas perecieron al naufragar un bote, los migrantes apiñados en otro vieron ahogarse a cuatro de sus compañeros , y en lo que va de año se sabe de más de 350 personas que han muerto en el Mediterráneo central.

“Los Estados europeos están jugando con la vida de los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Debe prevalecer el imperativo moral y legal de salvar vidas. Los países europeos deben desplegar una capacidad adecuada de búsqueda y rescate en el mar y responder a las llamadas de socorro”: Hassiba Hadj-Sahraoui.

La mayoría de estos migrantes proceden de África sub-sahariana, se embarcan en frágiles botes de goma que usan traficantes desde las costas de Libia, y tratan de alcanzar las costas del sur de Europa, cuyos puertos les son habitualmente cerrados.

MSF y la oenegé alemana Sea Watch se abocan al rescate de los migrantes para llevarlos a puertos seguros, y en cuatro operaciones de agosto rescataron, en el buque Sea Watch 4, de 60 metros de eslora, a 353 personas que finalmente desembarcaron el lunes 31 en el puerto de Palermo, en la isla italiana de Sicilia.

De ellas, 152 procedían del pequeño buque Louise Michel, financiado por el artista británico Bansky, cuyo arribo Malta no permitió y en cambio ordenó que los ocupantes fuesen trasladados al Sea Watch 4.

Malta e Italia “han estado ignorando las llamadas de auxilio y retrasando los rescates en áreas del Mediterráneo que están bajo su responsabilidad. Pero no son los únicos estados de la UE que miran para otro lado”, dijo Hadj-Sahraoui.

Para la experta “todos los estados de la Unión Europea comparten la responsabilidad. Los que miran para otro lado tampoco están ayudando a Italia y Malta, que están a la vanguardia”.

Agregó que “Italia, por ejemplo, se ha quedado prácticamente sola al responder a los cientos de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo que han llegado por su cuenta al puerto de su isla de Lampedusa en los últimos meses”.

Los Estados europeos “están jugando con la vida de los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Debe prevalecer el imperativo moral y legal de salvar vidas. Los países europeos deben desplegar una capacidad adecuada de búsqueda y rescate en el mar y responder a las llamadas de socorro”, según Hadj-Sahraoui.

“El fracaso de los Estados ha obligado a las oenegés a tratar de llenar el vacío estableciendo operaciones de búsqueda y rescate. Pero, a causa de la incautación de barcos y de bloqueos administrativos confusos y poco claros, son pocas las que pueden estar en el mar en este momento”, agregó la asesora de MSF.

La actual pandemia covid-19 complica la situación tanto en los botes que intentan el paso como en los barcos de rescate, con migrantes, muchos de ellos niños, afectados por quemaduras, hambre, sed, y los traumas que incluyen no solo la penosa travesía sino los malos tratos recibidos principalmente de los traficantes en Libia.

Por eso, MSF justifica la no-devolución de esas personas a Libia, porque sus puertos no reúnen las condiciones de seguridad que estipula el Derecho Internacional para la devolución o repatriación.

Según a Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), un promedio de 72 personas han muerto desde 2018 tratando de cruzar desde las costas africanas a las europeas en el Mediterráneo.

Para MSF “tal como están las cosas, la única opción de puerto seguro son los Estados costeros al otro lado del mar. No hay una ideología detrás, es solo geografía”.

A-E/HM

 


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