El Sahel, un microcosmos con una cascada de riesgos de impacto global
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El Sahel, un microcosmos con una cascada de riesgos de impacto global

La crisis crónica y multidimensional de la región del Sahel se ha agravado aún más por los impactos de la crisis climática como por la actual pandemia de covid-19. Foto: Marc-André Boisvert / IPS

La crisis crónica y multidimensional de la región del Sahel se ha agravado aún más por los impactos de la crisis climática como por la actual pandemia de covid-19. Foto: Marc-André Boisvert / IPS

NACIONES UNIDAS, 22 oct 2020 (IPS) - La Comisión Europea se acaba de comprometer a aportar 51,5 millones de dólares para reforzar su apoyo humanitario a la región del Sahel, mientras las inundaciones y la pandemia de coronavirus exacerban la inestabilidad en una región en profundo conflicto.

La cifra fue anunciada el martes 20 por el comisario europeo de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, y de ella, 27,9 millones se destinarán a apoyar humanitariamente a tres países de la región y 23,6 millones para paliar la crisis alimentaria que soporta esa zona de África.

Pero ese monto es una gota en el mar frente a la solicitud de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 2400 millones de dólares como asistencia humanitaria de emergencia para el Sahel, durante una reunión de alto nivel, promovida por Alemania y Dinamarca y respaldada por el organismo mundial.

El encuentro virtual se organizó para movilizar fondos hacia los tres países de la región en más acuciante situación actualmente: Burkina Faso, Malí y Níger, pero sus participantes ahondaron en la crisis de toda la zona.

El Sahel es una franja que atraviesa horizontalmente África central, de cuatro millones de kilómetros cuadrados, entre el sur del desierto del Sahara y la sábana del sur del continente, conocida como “el cinturón del hambre” y que abarca a 13 países.

El investigador de Amnistía Internacional, Ousmane Diallo, analizó para IPS dos días  después del compromiso del órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE), que la situación sigue siendo dramática más allá de las donaciones precedentes y las que puedan llegar durante la emergencia actual.

Diallo, especialista en Sahel de la organización promotora de derechos humanos, aseguró que el deterioro humanitario de la región, en especial del Sahel central, sigue precipitándose en el terreno, algo que también resaltó durante la reunión de alto nivel Lenaric, como representante de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE).

En junio, Amnistía Internacional publicó un informe que señalaba una serie de preocupaciones sobre la región que se han visto exacerbadas por la pandemia de covid-19: violaciones de derechos humanos, inseguridad alimentaria y desapariciones forzadas, entre otros temas alarmantes.

En la reunión del martes 20, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, apeló a los países e instituciones donantes a una movilización urgente de 2400 millones de dólares para los meses restantes de 2020 y para brindar asistencia de emergencia en la región durante el próximo año.

«El Sahel es un microcosmos de riesgos globales en cascada que convergen en una región. Es una señal de advertencia para todos nosotros que requiere atención y resolución urgentes», aseguró el máximo responsable de la ONU.

Para resaltar el alcance de la crisis, compartió que en menos de dos años, el desplazamiento interno en la región se ha multiplicado por 20.

Mapa de la región del Sahel, que atraviesa el centro de África y que por su incesante crisis se le denomina “el cinturón del hambre” de continente. Imagen: Acción Humanitaria

Mapa de la región del Sahel, que atraviesa el centro de África y que por su incesante crisis se le denomina “el cinturón del hambre” de continente. Imagen: Acción Humanitaria

Diallo compartió preocupaciones similares y agregó que «a lo largo de los últimos años se ha engrosado la multitud de grupos armados que operan en el Sahel”.

«Esto se debe a que los problemas estructurales no han sido afrontados», dijo.

Explicó que “se han hecho muchas donaciones a los países del Sahel, muchas actividades realizadas por socios internacionales para el desarrollo, pero la situación sobre el terreno no ha mejorado. Hay más desplazados internos sobre el terreno y más refugiados”.

«Esta es una crisis en múltiples frentes y además de su creciente complejidad, también es una crisis que sigue siendo gravemente insuficiente», dijo Lenarcic por su parte al anunciar la nueva contribución de la UE.

Diallo insistió que “nunca ha sido mayor la necesidad de proteger a los más vulnerables de estas situaciones apremiantes”.

La crisis en la región se ha visto agravada aún más tanto por el cambio climático como por los impactos económicos y sociales de la  pandemia de covid-19, según Diallo.

Mark Lowcock, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador de Socorro de Emergencia de la ONU, aseguró durante el encuentro de alto nivel que la crisis climática golpea al Sahel con el más acelerado impacto del mundo.

Una preocupación clave, dijo, es que “las causas fundamentales de las necesidades humanitarias «, como la pobreza crónica, el subdesarrollo, el impacto dramático del cambio climático, entre otros problemas, no se están abordando adecuadamente.

Diallo coincidió que la crisis climática es en el Sahel “tanto un desafío para la seguridad de la región como para su desarrollo”.

Otra preocupación es que la población crece en el Sahel, pero los recursos no lo hacen, al contrario.

Con inundaciones cada vez más intensas, extensas y frecuentes, que provocaron miles de víctimas en ciudades de la región del Sahel este año, hay que considerar cuestiones que van más allá de las acuciantes necesidades humanitarias y tener en cuenta los vínculos entre la gobernabilidad en sus países y una urbanización disparada y no planificada.

«En los últimos 30 años, han surgido más ciudades, más urbanización y más personas viviendo en las ciudades de los países del Sahel…, pero la adaptabilidad de las ciudades a los cambios  climáticos es muy limitado «, dijo Diallo.

Los participantes en la reunión virtual de alto nivel destacaron la necesidad de un enfoque integral y holístico para resolver la crisis.

Giovanie Biha, representante especial adjunto de la Oficina de la ONU para África Occidental y el Sahel, dijo que el golpe de Estado que ocurrió en Malí en agosto es «un testimonio de la fragilidad de los logros democráticos recién adquiridos».

«Es necesario un cambio de paradigma más allá de un enfoque mayoritariamente militar en la lucha contra los terroristas», añadió antes de llamar a “abordar con éxito los desafíos multidimensionales que enfrenta el Sahel requerirá un enfoque de toda la sociedad».

«Necesitamos redoblar los esfuerzos para apoyar a los gobiernos nacionales y reconocer que el desarrollo nunca es un proceso lineal, especialmente cuando se enfrenta a desafíos interrelacionados agravados por la pandemia», agregó, antes de pedir soluciones innovadoras que rompan la inercia de crisis desesperanzada de la región.

Lowcock destacó la necesidad de una mayor inversión en temas como los derechos de las mujeres y el agua potable, entre otros.

«Es importante que tengamos una respuesta integral a esto: debe haber una respuesta de seguridad, pero debe hacerse de una manera que proteja y apoye a las comunidades locales», sentenció.

T: MF

 


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