Sombra de dudas sobre  muerte masiva de elefantes en Botswana
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Sombra de dudas sobre  muerte masiva de elefantes en Botswana

El mundo quedó conmocionado por la inexplicable muerte de cientos de elefantes en Botswana, que alberga un tercio de su población en África. La tardía explicación del gobierno sobre que unas cianobacterias causaron la mortandad de los paquidermos, dejan aún sin respuesta muchas dudas de conservacionistas y expertos en vida silvestre. Foto: Cortesía de Elefantes sin Fronteras

BRATISLAVA, 21 oct 2020 (IPS) - Cuando cientos de elefantes murieron en el lapso de pocos meses en Botswana este año, los expertos en vida silvestre dentro y fuera de África quedaron inicialmente perplejos ante lo que calificaron como uno de los episodios de mortandad de estos paquidermos  más grande de la historia.

Pero la conmoción se convirtió rápidamente en exasperación, al considerar que la  investigación sobre el incidente fue lenta, fallida y poco transparente por parte del gobierno de Mokgweetsi Masisi.

Finalmente, a fines de septiembre, las autoridades de Botswana informaron que la investigación realizada permitía concluir que lo que mató a los animales fueron unas cianobacterias, un tipo natural de neurotoxinas que puede producirse en dosis letales y que estaban en el agua que los elefantes bebieron y en las que se bañaron antes de morir.

Pero algunos expertos en vida silvestre y conservacionistas han criticado la conclusión  del gobierno, porque a su juicio quedan muchas preguntas sin responder y existe una falta de transparencia sobre la investigación misma.

Eso, a juicio de los críticos, hace temer un retroceso deliberado del trabajo pionero en materia de conservación de los paquidermos en el país del sur de África.

«Aún quedan preguntas. Toda la forma en que se ha manejado esto es indicativo del enfoque del gobierno de Botswana hacia la transparencia y la apertura», dijo a IPS la conservacionista Mary Rice, de la Agencia de Investigación Ambiental, con sede en el Reino Unido.

Entre marzo y junio, cientos de elefantes murieron en el delta de Okavango, el delta interior mayor del mundo, en un país sin salida al mar y donde conviven desiertos y sábanas.

El gobierno cifra las muertes de estos grandes paquidermos en 350, pero grupos ecologistas la elevan a 700.

El gran reducto africano

Botswana está considerado el  último bastión de la población de elefantes en África, al albergar un tercio de los paquidermos del continente, unos 135 000 ejemplares. De hecho, Masisi levantó en 2019 la veda de caza con el argumento de que hay una sobrepoblación de estos animales.

Muchos de los elefantes muertos fueron encontrados cerca de abrevaderos naturales, otros en senderos. Algunos se habían derrumbado sobre el pecho, sugiriendo que su muerte había sido rápida y repentina. También se informaron escenas horribles de elefantes moribundos corriendo en círculos o con extremidades paralizadas.

A pesar de haber sido alertados por grupos conservacionistas sobre el problema, fue solo en junio cuando las autoridades dijeron que estaban investigando.

Las organizaciones ambientalistas locales e internacionales criticaron al gobierno de Masisi por su lentitud para responder al incidente, ya que los cadáveres y la evidencia vital para la investigación se pudrieron o fueron saqueados.

También atacaron su falla en el momento de obtener muestras adecuadas o enviarlas con la suficiente rapidez a laboratorios expertos, a fin de  determinar la causa de la muerte. Además,  la información de los funcionarios fue en ocasiones confusa sobre las hipótesis sobre la causa de la mortandad y a dónde se habían analizado las muestras.

Vista parcial del delta del Okavango, el mayor del mundo donde un río desemboca en el interior del territorio y no en el mar. En este gran territorio en forma de abanico donde termina el río Okavango en Botswana, un país sin salida al mar, fue donde murieron entre marzo y junio entre 350 y 700 elefantes, según las diferentes versiones. Foto: Wikimedia

Vista parcial del delta del Okavango, el mayor del mundo donde un río desemboca en el interior del territorio y no en el mar. En este gran territorio en forma de abanico donde termina el río Okavango en Botswana, un país sin salida al mar, fue donde murieron entre marzo y junio entre 350 y 700 elefantes, según las diferentes versiones. Foto: Wikimedia

Solo a fines de septiembre el gobierno confirmó la  causa oficial de las muertes e informó que las muestras se habían enviado a Sudáfrica, Zimbabwe, Canadá y países europeos. Pero no está claro aún dónde y cómo se estableció que la causa de las muertes eran neurotoxinas.

El manejo del gobierno botswano ha dado pie a especulaciones sobre que esté  ocultando algo sobre el caso.

Dudas sobre versión oficial

Un conservacionista que trabaja con elefantes y que habló con IPS bajo condición de anonimato, dijo que la actuación del gobierno hace pensar que “es poco probable que lleguemos a descubrir la verdadera razón por la que murieron tantos elefantes en Botswana. Tenemos que asumir que, por lo tanto, el gobierno ha logrado su objetivo».

Niall McCann, biólogo y cofundador del grupo conservacionista National Park Rescue, dijo a IPS que “la falta de transparencia en este proceso ha dejado lugar a dudas. La explicación del gobierno de Botswana es plausible, pero no se sabe si cierto. La probabilidad de que sea algo más sigue ahí. Podría ser otra enfermedad o algún otro envenenamiento”.

«La causa solo puede confirmarse definitivamente examinando los cerebros de los elefantes en detalle, pero ahora no hay posibilidad de que esto suceda. La lenta respuesta inicial del gobierno significa que probablemente nunca sabremos con certeza lo que mató a los elefantes», añadió.

McCann está lejos de ser el único que plantea dudas sobre la versión del gobierno de Gaborone.

Una de ellas es porque solo los elefantes fueron afectados y nada sucedió con otras especies que también se abrevan en la misma zona del delta. Otra porque solo se contaminó una pequeña zona de las aguas.

Pieter Kat, del grupo de conservación LionAid, que tiene una amplia experiencia en enfermedades de la vida silvestre en África, consideró en una publicación en Facebook que el gobierno no aportó información científica esencial para avalar la tesis de las cianotoxinas como causantes de las muertes.

“El gobierno de Botswana tiene un largo camino por recorrer para convencer de que la mortalidad altamente específica de los elefantes estaba directamente relacionada con las cianotoxinas neurotóxicas», escribió.

Funcionarios de Botswana no respondieron a las preguntas de IPS al respecto.

Pero cuando anunciaron sus hallazgos a fines de septiembre, miembros del gobierno sugirieron que especies particulares pueden afectarse por neurotoxinas de diferentes maneras, algo que algunos expertos avalan.

En ese sentido, indican que dada la cantidad de agua que beben y la profundidad en que buscan el recurso la manera que les afecta una toxina puede ser diferente a otras especies.

Eso sí,  Mmadi Reuben, principal funcionaria veterinaria del gobierno, admitió que “hay muchas preguntas que aún deben responderse».

Cambio de política sobre los elefantes

Botswana se hizo famosa por implementar medidas de protección de la vida silvestre de gran alcance, incluida la disuasoria de “disparar a matar” contra los cazadores furtivos que permitió  elevar la población de elefantes de 80 000 a fines de los años 90, hasta los 135 000 de la actualidad.

Pero la alarma sobre un cambio de esta gestión conservacionista creció desde que Masisi asumió la presidencia en abril de 2018, anunciando cambios en la prohibición de la caza de su antecesor, Ian Khama (2008-2018), cinco años antes, con gran aplauso del ambientalismo mundial.

Prometió reducir el número de elefantes en el país como respuesta a los crecientes conflictos entre humanos y vida silvestre a medida que crece la población humana y la de los paquidermos. El levantamiento de la veda de caza fue su primera medida en esa dirección.

Poco después de asumir el cargo, Masisi entregó taburetes hechos con patas de elefante a los líderes de Namibia, Zambia y Zimbabwe, países que presionaban al gobierno botswano para que levantará la prohibición de venta de marfil, otra medida adoptada por Khama.

McCann consideró que “ofrecer partes de elefantes como obsequios a sus pares extranjeros, fue toda una declaración de intenciones”.

Incluso algunos ecologistas han sugerido que la respuesta del gobierno a la mortandad de elefantes puede tener detrás su posicionamiento en lo que analizan como una falsa crisis entre humanos y elefantes.

Otro conservacionista que habló con IPS bajo condición de anonimato reconoció que “el conflicto entre humanos y vida silvestre es un problema importante en Botswana”.

A su juicio, “las autoridades tardaron en actuar (tras la muerte de los elefantes), porque no querían que se viese que estaban dedicando muchos recursos a los elefantes cuando se estaba lidiando con una pandemia humana».

Otros ven el manejo del incidente por parte del gobierno como parte de un enfoque más amplio  y negativo  respecto a la vida silvestre de país.

«El refugio de vida silvestre y el destino turístico de lujo menos corrupto de África, conocido por su cooperación internacional amistosa y modelos de conservación positivos, parece estar entrando en una era de secretismo, explotación y xenofobia”, adujo un ecologista, también bajo anonimato.

«Miembros del gobierno de Botswana están absolutamente en manos de los cazadores furtivos, al igual que algunos de los policías», añadió.

El 22 de septiembre, 27 soldados de la Fuerza de Defensa de Botswana fueron arrestados por tráfico de vida silvestre, después que acababan de regresar de la región del delta del Okavango.

Sin embargo, no todo el mundo considera que hay motivos negativos tras la investigación y las conclusiones de la muerte de los elefantes.

Philip Muruthi, experto en conservación de la Fundación sobre la Vida Silvestre de África (AWF, en inglés), consideró a IPS que «el gobierno de Botswana se toma en serio la conservación”, más allá de que no atendieran tempestivamente el caso de las muertes de elefantes.

Añadió que la explicación suministrada sobre la muerte de los elefantes es plausible. «Esto ha sucedido antes, y aunque no es algo muy común en África, ocurre», sentenció.

T: MF

 


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