Millones de niños pierden la alimentación en las escuelas

Nurel, de siete años, come un almuerzo saludable preparado por un cocinero en su escuela de Chon Kenin, Kirguistán. Millones de niños han perdido el último año el beneficio de la alimentación escolar. Foto: Zhanibekov/Unicef
Nurel, de siete años, come un almuerzo saludable preparado por un cocinero en su escuela de Chon Kenin, Kirguistán. Millones de niños han perdido el último año el beneficio de la alimentación escolar. Foto: Zhanibekov/Unicef

Desde que comenzó la pandemia covid-19 se han perdido más de 39 000 millones de comidas escolares en todo el mundo debido al cierre de las escuelas, según un informe publicado este viernes 29 por Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) destacó que “los niños que dependen de la escuela para obtener sus comidas diarias no solo se están quedando sin educación, sino también sin una fuente fiable de nutrición”, fundamentalmente en los países del Sur en desarrollo.

El informe, “Missing More Than a Classroom (Más que una pérdida de la educación)” pone de relieve que 370 millones de niños y niñas del mundo han perdido una media de 40 por ciento de las comidas que suministran las escuelas, desde que esos centros cerraron por las restricciones  ante la covid.

Las últimas estimaciones muestran que 24 millones de niños en edad escolar –de un universo de 1600 millones de estudiantes en el mundo- están en peligro de abandonar su educación debido a la pandemia, lo cual anularía los avances en materia de matriculación escolar conseguidos en las últimas décadas.

Durante la pandemia, en los países de ingresos bajos y medianos se registró una reducción de 30 por ciento en la cobertura de los servicios de nutrición esenciales, como la alimentación escolar, los suplementos de micronutrientes y los programas de promoción de la nutrición y tratamiento de la desnutrición grave infantil.

Los confinamientos, impuestos a escala nacional en algunos países, llevaron a la suspensión de todos los programas de alimentación escolar.

“Al carecer del aporte nutritivo de las comidas escolares, el futuro de millones de los niños más pobres del mundo quedó en peligro y nos arriesgamos a perder a una generación entera”, afirmó el director ejecutivo del PMA, David Beasley.

Estudios realizados antes de la pandemia en 68 países de ingresos bajos o medio-bajos revelaron que alrededor del 50 por ciento de los niños de entre 13 y 17 años declararon que pasaban hambre.

En 17 de esos países hasta dos terceras partes de los adolescentes de entre 15 y 19 años presentaban insuficiencia ponderal (bajo peso corporal en relación con la edad), y más de la mitad de las adolescentes de Asia meridional padecían anemia.

En las zonas más afectadas por los brotes de ébola en África occidental se registró un aumento de la inseguridad alimentaria en países donde los niveles de desnutrición ya eran elevados, y durante la pandemia se ha observado la misma tendencia las regiones de Asia meridional y África al sur del Sahara.

Las comidas escolares no son solo determinantes para la nutrición, el crecimiento y el desarrollo, sino también un gran incentivo para que especialmente las niñas y los niños de las comunidades más pobres y marginadas regresen a la escuela, una vez que se supriman las restricciones.

Cuanto más tiempo pasan los niños sin ir a la escuela, más riesgo hay de que abandonen su educación. Las niñas enfrentan el peligro añadido de verse obligadas a mantener relaciones sexuales transaccionales o a casarse de forma prematura.

“Debemos ayudar a los gobiernos a reabrir las escuelas en condiciones de seguridad y a seguir alimentando a esos niños. Para muchos, la comida nutritiva que reciben en la escuela es el único alimento que consumen en todo el día”, insistió Beasley.

Fore dijo que “a medida que respondemos a la pandemia y esperamos a que se distribuyan las vacunas, debemos dar prioridad a la reapertura de las escuelas y actuar con el fin de hacerlas lo más seguras posibles”.

Por ejemplo, “debe invertirse  en medidas de eficacia demostrada para prevenir la infección, como proporcionar agua y jabón a cada escuela del mundo”, agregó.

El PMA reivindica haber apoyado programas de alimentación para unos 13 millones de niños que dejaron de recibir alimentos en sus escuelas, y destacó que unos 70 países adoptaron programas como preparar raciones para llevar a casa, o entregar a las familias ayudas en efectivo o cupones canjeables por alimentos.

A-E/HM

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