Al
cumplir medio siglo, la Revolución Cubana exhibe importantes logros
sociales, pero son muchos los desafíos que aún tiene por delante.
El mayor: demostrar la viabilidad sustentable y duradera de su modelo socialista.
De eso dependerá, quizás, la supervivencia de un proceso que inicialmente
contó con mayorías, aunque dividió familias y desató
odios hasta hoy irreconciliables. El ritmo de las cinco décadas se hizo
vertiginoso en los últimos dos años, marcados por el alejamiento
del poder de Fidel Castro, el ascenso de su hermano Raúl y las expectativas
abiertas por un debate social que devela insatisfacciones y esperanzas de los
11,2 millones de habitantes.

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