Ejecución
en la silla eléctrica
El ex combatiente de la Guerra del Golfo Daryl
Holton optó por la silla eléctrica
y así murió el día 12 en
Tennessee, Estados Unidos, donde nadie sufría
esta modalidad de ejecución desde 1960,
indicaron varias agencias de noticias.
Holton, quien tenía 45 años al morir,
había sido condenado por la muerte de sus
tres hijos y una hijastra suya.
El hombre, según su confesión, había
matado a sus hijos de 12, 10 y seis años
y a su hijastra de cuatro con un rifle de asalto
y por la espalda cuando sufría un grave
transtorno depresivo, según el testimonio
de dos expertos presentados por su defensa.
Pensaba también asesinar a su ex esposa,
quien le negaba el derecho de visitar a los niños,
pero se presentó en una comisaría
para informar sobre el homicidio múltiple.
Los cuerpos fueron hallados a raíz de esa
confesión.
Entrevistado por diversos medios noticiosos, Holton
se había declarado partidario de la pena
de muerte. Además, retiró todos
los recursos de apelación y optó
por una forma de ejecución en extremo doloroso.
China se compromete a
reducir condenas
El Tribunal Supremo de la República Popular
China reiteró su llamado a los jueces a
moderar el uso de la pena de muerte, que no deberá
castigar delitos como homicidio provocado por
disputas familiares y pasionales, o delitos económicos
cuyo culpable coopere con la recuperación
del dinero, informaron varios servicios noticiosos.
El máximo órgano judicial chino
también reclamó que se suspendan
dos años las ejecuciones, en caso de “condena
sin necesidad de aplicación inmediata”,
durante dos años, y recomendó la
conmutación por penas de cárcel
en caso de buena conducta en prisión.
El Tribunal recuperó este año la
facultad de revisar todas las condenas a muerte,
luego de 24 en que estuvo privado de intervenir,
indicó la agencia noticiosa oficial Xinhua.
Según la agencia, el número de ejecuciones
se redujo por esa causa a su nivel histórico
más bajo.
Comenzó en Moscú
el juicio al Maniaco del Martillo
El confeso asesino de 61 personas en Moscú
podría ser condenado a muerte pero no será
ejecutado por la moratoria vigente en Rusia, indicaron
varias agencias de noticias.
Mientras, familiares de víctimas Alexandr
Pichushkin, apodado “el Maniaco del Martillo”,
reclaman que su ejecución se haga efectiva
en caso de que sea hallado culpable y condenado,
incluso con métodos no previstos hoy en
ninguna legislación del planeta, como el
empalamiento y el desmembramiento.
Pishushkin anunció su intención
de escribir un libro sobre sus homicidios, que,
según su confesión, resultaron ser
más de los que sospechaban las autoridades.
El reo, de 33 años de edad, aseguró
haber asesinado, entre 1992 y 2006, a 61 personas,
la mayoría en el bosque moscovita de Bitsevsky.
La fiscalía lo acusó en el juicio,
iniciado este mes, de 49 y tres intentos de homicidio.
También se lo apoda “el asesino del
ajedrez”, pues su intención era llegar
a 64 homicidios, tantos como casillas tiene el
tablero de ese juego.
La policía atrapó a Pichuskin en
su casa. Tenía en su mano el martillo con
el que habría cometido parte de sus crímenes
y un tablero de ajedrez cubierto casi en su totalidad
con monedas. Según la fiscalía,
emborrachaba a sus víctimas antes de quitarles
la vida.
Ejecución suspendida
en Texas
El juez de Texas, Estados Unidos, ordenó
la suspensión de la ejecución del
supuesto asesino Joseph Lave, condenado a muerte
por el asesinato de dos jóvenes en un robo.
Lave, de 42 años, debía ser muerto
esta noche mediante inyección letal en
la cárcel de Huntsville. El juez dictaminó
que la fiscalía había impedido el
análisis por parte del abogado defensor
del acusado de una prueba utilizada en el proceso.
Se trata de los resultados de la segunda prueba
que se le practicó con detector de mentiras
a uno de los dos supuestos cómplices de
Lave en el robo.
Este año, ya fueron ejecutadas 24 personas
en Texas, donde se han realizado la tercera parte
de los 1.000 asesinatos legales cometidos en Estados
Unidos desde la reinstauración de este
castigo, en 1976.
No se salvó por
un cabello
La jueza Elizabeth Cocker ordenó a las
autoridades que no destruyeran un cabello utilizado
como prueba para declarar culpable de asesinato
a Claude Jones, ejecutado en 2000, según
informó la agencia de noticias Efe.
La organización Innocence Project consideró
que ese cabello podría determinar que Jones
fue condenado erróneamente. Este grupo
se dedica a investigar casos capitales en los
que se duda de la culpabilidad de los ejecutados.
Jones fue acusado de la muerte de un hombre en
el asalto a una licorería en 1989, y condenado
al año siguiente.
En 2004, se retractó uno de los principales
testigos, que aseguró haber oido al acusado
admitir el crimen.
El pelo fue encontrado en la licorería,
y varios testigos aseguraron que pertenecía
al condenado. Sin embargo, no se le realizaron
pruebas de ADN. Siete años después
de la ejecución, y 18 después del
crimen, la justicia podría ordenarlas.
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