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Más países aplican la pena de muerte
La organización abolicionista internacional
Hands Off Cain advirtió el 30 de agosto,
en su informe anual, que la cantidad de países
que aplican la pena de muerte y de ejecutados
aumentó en 2006, a pesar de las campañas
en contra de ese castigo extremo.
Hands Off Cain informó que los países
donde se practica el asesinato judicial pasaron
de 24 en 2005 a 27 en 2006, y las ejecuciones
documentadas de al menos 5.494 a 5.628 o más.
Los países que más personas enviaron
al patíbulo fueron China (al menos 5.000),
Irán (215, entre ellos siete menores),
Pakistán (82) y Estados Unidos (53).
En la presentación del informe, el primer
ministro italiano Romano Prodi indicó que
en África, si bien las ejecuciones documentadas
pasaron de 19 en 2005 a 80 en 2006, cada vez más
países se comprometieron en la campaña
mundial contra el castigo, como Angola, Liberia,
Mozambique, República Democrática
de Congo, Ruanda, Senegal y Sudáfrica.
El presidente de Ruanda, Paul Kagame, fue galardonado
con el premio Abolicionista del Año por
su compromiso con la moratoria de las ejecuciones.
Kagame fue, además, autor del prólogo
del informe de Hands Off Cain.
Compromiso de la Iglesia
Católica
El presidente del Consejo Pontificio para la
Justicia y la Paz, cardenal Renato R. Martino,
reafirmó el día 7 el compromiso
de su Iglesia con la abolición de la pena
de muerte, ante el XII Congreso Internacional
de la Comisión Internacional de Pastoral
Penitenciaria Católica “Pastoral
Penitenciaria: La misión de la Iglesia”,
informó el servicio vaticano de noticias
Zenith.
Martino aseguró que “la defensa y
promoción de los derechos fundamentales
de la persona humana forma parte de la misión
pastoral de la Iglesia, comenzando por el derecho
a la vida”.
“Reitero aquí, una vez más,
la posición de rechazo a la pena de muerte
y el apoyo a las iniciativas que tienen como objetivo
defender la vida, desde la concepción hasta
la muerte natural. La pena de muerte empobrece
a la sociedad que la legítima y comete,
porque corre graves peligros, como el de castigar
a personas inocentes, fomentar la venganza antes
que la auténtica justicia social”,
agregó.
“La pena de muerte es una ofensa clara de
la inviolabilidad de la vida humana y, para quienes
creemos en el Dios de la vida y de la misericordia,
representa un desprecio de la enseñanza
evangélica del perdón. No se puede
castigar un crimen con otro crimen, la pena de
muerte no hace justicia a las víctimas,
y afirma un principio gravísimo, es decir,
que en ciertos casos la vida humana puede ser
deliberadamente suprimida, a juicio de quien tiene
el poder político necesario para decidir
cuando y por qué”, según Martino.
Alerta de Amnistía
en Indonesia
La organización de derechos humanos Amnistía
Internacional exhorta a tomar medidas urgentes
para impedir la ejecución en Indonesia
de Amrozi bin H. Nurhasyim, Alí Ghufron
(Mukhlas) e Imam Samudera, acusados de los atentados
con bomba cometidos el 12 de octubre de 2002 en
la isla de Bali.
Amnistía informó que las autoridades
indonesias ya han elegido a los 10 miembros del
pelotón de fusilamiento que se harían
cargo de la ejecución.
Los mensajes para reclamar la suspensión
de los preparativos y las propias ejecuciones,
o la conmutación de todas las condenas
a muerte en Indonesia, deben dirigirse al presidente
Susilo Bambang Yudhoyono, el fiscal general Hendaman
Supandji y al gobernador de Bali, Dewa, Made Beratha,
a las siguientes direcciones: President Susilo
Bambang Yudhoyono, President RI, Istana Merdeka,
Jakarta Pusat 10110, Indonesia; Mr. Hendarman
Supandji, Jaksa Agung, J. Sultan Hasanuddin No.
1, Kebayoran Baru, Jakarta, Indonesia; Governor
Dewa Made Beratha, Jl. Basuki Rahmat Renon Denpasar
80361, Bali, Indonesia
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